Susan Boyle, el patito feo del pop

"I Dreamed A Dream", de Susan Boyle. El debut de la concursante de "Britain´s Got Talent" sorprende bastante.
Empecemos por el video que lleva casi 80 millones de vistas en YouTube. Ahí una solterona escocesa y católica, entrada en carnes y años (47), de nombre Susan Boyle, se presenta en el programa británico Britain s Got Talent (el Operación Triunfo/ American Idol de allá), por abril de este año. Se trata de uno de las escenas pop más dramáticas del 2009 (¿o alguien cree que los arañazos entre Lady Gaga y Madonna en Saturday Night Live rankean?). Tras su descripción tartamuda de "la colección de pueblitos" donde vive, y con la etiqueta "Desempleada" superpuesta, crece la carga emocional de esa voz ventrílocua, que ataca desde el incómodo estatismo de "empleada doméstica que se vistió para un cumple de 15". Todo por un sueño (Gus Van Sant), pero sin el glam Pells, más bien en versión de Mike Leigh. Nadie puede negar lo que representa en 2009 un concurso de talentos. Son parte esencial de la cultura pop del nuevo capitalismo: el teatro mediático donde se dramatiza la desesperación del excluido por entrar al sistema como sea.

Sigamos: la canción no está elegida así nomás. I Dreamed A Dream es lo que entona, en el musical Los Miserables, la trágica Fantine (madre soltera pobre que va presa y muere). Boyle le aseguró al jurado que su modelo es Elaine Paige, una cantante inglesa de musicales, soltera que logró sobrevivir al cáncer y al lupus. Cuando Boyle gorjea su mezzo soprano eso de "Tuve un sueño sobre lo que sería mi vida/ tan distinto del infierno que vivo", esas "tragicidades biográficas" (de Fantine, de Paige, de Boyle) resuenan todas a orillas de la fábula del patito feo. Vamos: mucho de ese morbo "sociopático" que impuso aquí una Anabela Ascar (Crónica TV) despierta con Boyle, señora de diagnóstico psiquiátrico en estado de veremos.

Pues bien, Susan no salió primera, pero se convirtió en el fetiche de Simon Cowell (el "Lafauci" de allá). Y también, en el de Obama (relacionar: la fábula del negro que llegó a presidente) y millones de ingleses y yanquis. Pero lo importante es que esta mujer puso en crisis las certezas sobre lo que debe ser una figura de la música pop hoy. ¿Basta con cantar bien? ¿Y qué es cantar "bien"? ¿Llegar a notas agudas y a gárgaras de melismas? ¿Hay que ser linda? ¿Y qué es ser linda, ser como... Lady Gaga?

Entonces, con semejante boom extra-artístico para tener sentido, ¿qué sería su disco? ¿Sólo "El souvenir de un fenómeno" (The Guardian)? ¿Ah sí? Sorpresa: no todo aquí es imitación kitsch de manierismos de Celine Dion...

El disco arranca en zona rolinga. Wild Horses de Jagger-Richards (una desprolija página folkie del 71 sobre una separación difícil) se convierte para Susan en otra balada a puro piano y cuerdas, donde ella reafirma su voluntad de luchar contra las adversidades. Es decir, EL tema de todo el disco, un álbum conceptual donde cada standard termina hablando de lo mismo: cómo (ganar un concurso de canto y) "ser alguien", a pesar de no tener todo a favor. Aquí ya se anuncia lo que empalagará llegado el track 6 (el Daydream Believer de los Monkeys): su abuso del vibrato, que le debe dejar las cuerdas vocales de gelatina. Pero la metamorfosis temática del original es notable, como la de You ll See, aquel tema al que la vocecita de Madonna tornaba gris. Según Susan lo explica en el booklet, con su letrita cursiva de nena, aquí descarga su "bronca productiva".

El marketing del disco se orienta hacia el sopor nevado de las Navidades boreales. Así Silent Night cierra un set devoto que abrió con una insuficiente Amazing Grace. La ausencia de beats y arreglos electro en boga (cero auto-tune) aporta "clasicismo". Más que otra emoción, lo que se transmite es la energía desesperada de alguien que le prometió a su madre "ser alguien" (sic) y quiere lograrlo. La voluntad de una ex "excluida".

La disquería virtual de Amazon.com logró el mayor récord de preventa con este álbum antes de su salida al mercado en Estados Unidos. El disco ya lleva 3.000.000 de copias vendidas.