Juan José Campanella, el hombre de talento y corazón

Dos cualidades que conjugan en el director de "El secreto de sus ojos", la obra más galardonada (9) en esta edición del premio. Y ahora apuesta a algo que no le da seguridad.



Desde que regresó de los Estados Unidos siempre contó con Ricardo Darín como protagonista de sus cuatro películas. "Vos hacés por mi carrera más que lo que hago yo mismo", le agredeció en público el actor al recibir su premio anteanoche. Campanella, que parecía tímido y corto de palabras en la ceremonia en el Luna Park, es todo lo contrario a la hora de hablar con la gente con la que trabaja. No hay actor que haya filmado con él que no le agradezca eso que parece tan simple e imprescindible en un director: que escuche, que marque. Que dirija.

Y lo próximo que dirigirá en cine -porque sigue realizando capítulos para series de TV, como Dr. House y La ley y el orden en los EE.UU.-, si cierran los números, es una adaptación de Memorias de un wing derecho, de Fontanarrosa, que titulará Metegol y la hará en animación. "Es un mundo nuevo en el que no me siento con la misma seguridad, algo que me viene bien, te obliga a prestar atención, a poner en tela de juicio cada decisión. La actuación la iré midiendo. Es lo mismo: en vez de hablar con un actor, vas hablando con un animador." Tratar a objetos como si se tratara de humanos.

Campanella es de los pocos realizadores argentinos que ha podido congeniar el gusto popular con la mirada artística, el llamado cine industrial que en su momento llevaron a los Soffici, Del Carril y Demare a conquistar públicos y mercados. Y dueño de un humor que destila en sus filmes y sabe compartir en sus charlas y entrevistas.

Se dice de él que es un hombre franco, que no calla y va de frente. Como Jorge, Rafael, Román y Benjamín, los personajes a los que Darín les prestó su rostro. Campanella habla de Hugh Laurie, el actor Dr. House, cuando dice que tiene "buena onda, un humor mordaz, es muy profesional, muy concentrado en el trabajo". Cualquier parecido con él no es pura coincidencia.«