Dos tipos duros

Samy Benmayor y Bororo vienen dejando su marca en las artes plásticas del país trasandino desde la década del 80. Ahora, algunas de sus obras se pueden ver en la galería Vasari.

"Hace veinte años había un mercado inexistente. Ahora, hay muchas galerías y cada vez se editan más libros", dice Samy Benmayor sobre el despertar artístico que aconteció en los últimos años en Chile. "Hay cada vez más interés en estudiar arte, el país ha crecido desde que se acabó la dictadura y además la economía funciona bien", acota.

Ahora, sus obras se pueden ver junto a las de Bororo (el nombre de pincel de Carlos Maturana), en la muestra "Horas recientes", que se expone en la galería Vasari (Esmeralda 1357). Se trata de dos de los nombres de la "generación de los 80", en la que los artistas (se suman, además, de Frigerio, Gatica, Lay y Tacla, entre otros) revalorizan la pintura frente a la fotografía y las instalaciones, en boga por aquel entonces, y escapan de las limitaciones y prohibiciones de la época con un arte de gran fuerza expresiva que deja espacio a toques de humor y figuras caricaturescas. Real y absurdo se conjugan en la misma escuela.

¿Habrá algo en común con lo que pasaba de este lado de la cordillera? "Somos amigos de Prior y de Duilio Pierri, tenemos mucho en común. Hay generaciones coincidentes y similitudes generales. Y además, hay influencias que son mundiales y aparecen en todas partes", opina Bororo.