El extraño mundo de Manu

Después de seis años de silencio discográfico, Manu Chao puso toda la carne al asador en su nuevo disco, La Radiolina, donde continúa su camino de música rítmica, multicultural y cada vez más críticas políticas.
Volvió Manu. Con ritmo, ska, reggae, salsa, rap y un poco de electrónica. También con baladas tristes. Y por qué no –hay que decirlo- con algo de punk. El tiempo parece haberle hecho bien a este francés que dice no ser de ningún lado sino de todos, y que tiene un sonido registrado que pisa fuerte a lo largo de los 21 temas de La Radiolina (16 oficiales, 5 bonus track).

13 días, el tema que abre el disco, sorprende con una velocidad y una energía positiva que dan ganas de más. El camino hacia el final, que dura menos de una hora, atraviesa influencias culturales de todo tipo, que en conjunto muestran un resultado colorido, personal, político y emocionante. Un collage, al mejor estilo Clandestino y Próxima Estación: Esperanza, donde se escucha español, francés, portugués, italiano e inglés.

En una entrevista concedida diario español El País, sintentizó el concepto de continuidad de sus discos: "Idealmente, los cuarenta o cincuenta minutos de un álbum deben ser como una sola canción, que fluya sin sobresaltos. Suelo escucharlo de noche, en la cama. Sin los ruidos de fuera, sin llamadas, compruebas si sobra o falta algo. Hay temas en La radiolina que están hechos a última hora para eso, para tapar un hueco".

En el disco no faltan momentos dedicados a la crítica política, la preocupación por el mundo y la corrupción: Politik kills, Mundorevés y Rainin in paradize. La vida tómbola se desarrolla como una segunda parte de Santa Maradona, pero mucho más tranquila e imaginativa ("Si yo fuera Maradona/Viviría cómo él"). El tema fue compuesto para el documental de Emir Kusturica D10S, con el que también rodó uno de los dos videos de Rainin in paradize (ver videos). En Tristeza Maleza participa Beatnik, de La Colifata, la radio del Borda ("Son poesía pura, aunque no lo sepan", dijo Manu) y el tema Me llaman calle es ganador de un Premio Goya en 2006 como Mejor Canción Original, por el film Princesas.

En aquella entrevista, además, declaró que su próximo disco puede virar de formato. "Quizá tengamos que cambiar el concepto de obra: un CD retrata al artista en un momento determinado, pero eso puede ampliarse. Aunque La radiolina tenga veinte temas, quiero seguir en la misma onda. El mismo nombre lo explica: voy a convertir mi página de Internet en una pequeña radio que vaya difundiendo mis novedades. Al final, La radiolina puede que sean treinta o cuarenta canciones", explica.

Manu Chao deja en La Radiolina una mirada que cuestiona, donde defiende al desamparado y levanta la voz ante las injusticias que ve, con sabor amargo, un dejo de tristeza pero que a la vez se vuelve esperanzador bajo la pregunta "¿Y ahora qué?".