(Des)intoxicados

Después de su primer EP "Wonderful noches", el cuarteto estrena su disco "Canciones del huracán". Pop, rock, electrónica y cumbia. "Para hacerlo tuvimos que dejar de drogarnos", dicen en su casa comunitaria de Saavedra.

Son amigos desde la infancia y ahora, después de más de una década de pasar todos los días y las noches juntos, más que amigos son hermanos, explican en su jardín de Saavedra. Su primer grupo MIC (mejor no explicar el significado de las siglas) era de punk, pero en 2003, Bambi (bajo y teclados), Fraky (guitarra), Diega (batería) y Chano (voz y composiciones), en pocas palabras los Tan Biónica, cambiaron su inclinación músical y se volcaron al electropop. Desde que empezaron, dicen, sólo se bajaron de los escenarios para autoreclutarse en un estudio de grabación.

El primer fruto de esas sesiones fue el EP Wonderful noches, cuya producción, según cuentan fue absolutamente caótica. "Estábamos en un momento muy nocturno. De fiesta en fiesta. Wonderfull noches es el enamoramiento de Tan Biónica con las noches que duran cuatro días. Un culto a la madrugada", explica Chano (hermano de Bambi y roomate de Diega). Las noches, continúa, "los echaron a patadas". Ellos, rápidos de reflejos dejaron de ir de la pista a la cabina y salieron al sol. Como consecuencia, Canciones del Huracán, su primer disco "oficial", describe otro universo, bastante más luminoso. "Son canciones para ir contento caminando al laburo, mirando el sol y también hay temas tristones. Es muy ecléctico", describen. Su idea, justamente, era mostrar todas las aristas de la banda. La paleta abarca la electrónica, el pop, el rock y la cumbia Mis madrugaditas ("porque hasta el chico más fotociberloguero se clava una cumbia con los amigos o tiene su berretín por alguna balada").

La transformación, comentan, implicó abandonar toda clase de excesos. "No caímos en lo que viene cayendo el rock desde hace años. Para hacer este disco tuvimos que dejar de drogarnos, paramos con nuestras adicciones y lo que proponemos es música para todos. Nada de moríte rápido. El mundo ya no es joda. No es cool tomar cocaína o fumarse un porro. Tal vez, cuando vinieron los Beatles al mundo le hacía falta esa transformación porque las minas usaban unas polleras hasta los tobillos", dice Chano. "Ahora todo es como un reality show: la gente está yendo a ver cómo se revienta su ídolo en vivo y lo disfrutan", acota Bambi (cualquier asociación con lo que le sucede al Intoxicado Pity Álvarez es pura coincidencia).