Flamenco, del bueno

El guitarrista y cantante español se vino a la Argentina huyendo de algunas sustancias toxicas que en nuestro país no había. La idea era quedarse sólo un tiempo. Pero Buenos Aires lo sedujo y ya hace más de siete años que vive aquí. Armó un grupo con gitanos porteños y este domingo presenta su disco en la Trastienda.

Corría el año 99. David Amaya ya no podía más con su adicción a la heroína. Había concurrido a varios centros de rehabilitación sin ningún obtener resultado sanador. Su pareja de aquella época, angustiada de verlo en una espiral sin retorno hacia el abismo, le propuso partir hacia algún país en donde no existiera esa droga. Así aterrizaron en la Argentina. "La idea era recuperarme y regresar. Nunca quedarme. Y bueno, luego el país me fue seduciendo, fui teniendo trabajo. Por otro lado, el miedo a volver y perder la sanidad de vuelta me daba mucho miedo, viste, así que me fui quedando. En el 2003 regresé a España por cuatro meses y extrañé mucho Buenos Aires. Así que me volví y me establecí definitivamente aquí", cuenta Amaya.

En España él integraba un grupo de flamenco muy famoso por esas tierras: "La Barbería del Sur". En Buenos Aires, sin banda y sin su familia volvió a comenzar. Comenzó a frecuentar un barcito, llamado "Aguas de fuego", ubicado en Paraná y Avenida de Mayo –que ya no existe– en donde tocaban y bailaban gitanos. De a poco Amaya le fue encontrando músicos y bailaores flamencos hasta formar el nuevo grupo: "David Amaya & gitanos de Buenos Aires" que este domingo 19 de agosto, a las 21 horas, se presenta nuevamente en La Trastienda (Balcarce 460- Tel: 4342-7650).

El disco, que cuenta con artistas invitados de renombre como Diego Torres, La Niña Pastori y Miguel Carmona, combina el flamenco, con aires de tango y ritmos rioplatenses. "El flamenco tiene muchas vertientes. El flamenco de verdad, es otra cosa. Y ese, nunca vende gran cosa. En el disco verás que el tema "flamencura", "Cancherito"...no son radiables, viste. Esos temas no los van a poner en FM. ¿Te imaginás un videoclip de un tema de esos en MTV? -dice riendo- Pues no. Cuando se dice que algo vende, es que vende un millón de discos. Eso nunca se ha dado con el flamenco y a mí tampoco me encantaría que se me diera", comenta sonriendo.

Amaya cuenta que no fue fácil conseguir ni a los músicos, "porque tuve que enseñarles a tocar flamenco", ni a la compañía que los quisiera editar. "Me llevó dos años, le puse mucho esfuerzo y mucha vida. Así que, por supuesto, no era negociable nada de los temas. La compañía que quisiera editarlo, no podía sacar ni una nota. Las discográficas suelen hacer contratos en donde estipulan que si ellos quieren pueden hacer una versión reggaetón de tus temas. Yo todo eso logre que no estuviera y es para agradecer. Estos contratos son casi históricos en el ambiente. Así que estoy muy contento, este es el disco que yo quería hacer. Y, por el otro lado, si a alguien no le gusta, no tengo excusas", bromea.

¿Extrañás algo de España? "Fíjate que extraño España, pero España no es más España. Yo me fui en el 99, y cuando volví en 2003, ya no había pesetas, había euros; estaba lleno de inmigrantes y había una política medio estadounidense de tolerancia cero. Ahora prohíben los toros y todo eso -y con eso no te digo que estoy a favor de los toros-, estoy a favor de que no todos los países tienen que ser iguales. Así que de la España como está ahora, yo no extraño nada. Extraño comidas y personas, nada más. Siento que estoy mejor aquí, hay más espacio, más libertad, visste", dice. Y ese "visste", tan porteño, convive con su acento español...