Manchester era una fiesta

Impulsó a Joy Division, New Order y Happy Mondays, fundó el mítico club The Hacienda y le dio argumento a "24 Hour Party People". Un ataque cardíaco acabó con su vida el viernes pasado.
Anthony Wilson, el hombre que le puso la D a Manchester (haciendo de ella la loca "Madchester"), murió a la edad de 57 años. Tal vez, fue más conocido por la influencia que ejerció en la música de esa ciudad británica en los años 80 y 90, con los Happy Mondays y el club Hacienda.

Hacia fines de los 80 y principios de los 90, el Hacienda había crecido como el prototipo de lo que un súperclub debería ser, con los DJs como estrellas del show, al tiempo que los Happy Mondays se ubicaban en la cima de su éxito (y de sus excesos). Pocos años más tarde, un escándalo de drogas de la banda en Barbados llevó a la quiebra el sello de Tony Wilson, Factory, y el Hacienda fue clausurado por la policía, también debido a las drogas.

Pero Tony Wilson siempre vivió una vida increíble: "Soy muy afortunado. En mi infancia, apenas estaba al tanto del rock n roll, tenía 13 años e iba a la escuela cuando los Beatles explotaron, tenía 18 e iba a la universidad cuando comenzó la revolución de las drogas, y tenía 26 y mi propio programa de televisión cuando llegó el punk (N: de hecho, su programa fue el primero en convocar a los Sex Pistols). A pesar de todo, continuaba vivo cuando, a mis 38 años, descubrí el acid house".

Su vida le dio argumento a un film de Michael Winterbottom, 24 Hour Party People. A pesar de ser descripto en el afiche como "un idiota", el propio Tony Wilson apareció brevemente en el film, como productor de televisión. Su papel fue actuado brillantemente por el cómico británico Steve Coogan. "Todo lo que aparecía en esa película era una colección de mentiras, mitos y verdades falseadas, puestas de cierta manera para contar la verdad absoluta sobre el nacimiento del punk, el acid house y mi compañía, Factory Records", llegó a decir Wilson.

El film también muestra la puesta en marcha de Factory Records y el apoyo a Joy Division, quienes pasaron a formar New Order luego de que su líder se suicidara. La muy citada historia del mayor éxito de New Order, Blue Monday, es que la discográfica hizo mal las cuentas y mandó a hacer una portada tan cara que perdieron plata por cada disco vendido. El trabajo de Wilson con Joy Division también tuvo sus frutos en el rock argentino: Luca Prodan y Sumo fueron muy influenciados por la banda.

Desde entonces, Wilson tomó un lugar importante en la regeneración del área de Manchester junto a su esposa Yvette Livesey, una ex Miss UK. Entrevistado luego de contraer un cáncer terminal, Wilson dijo que pocos años antes habría estado feliz si miraba su vida en retrospectiva, pero que en ese momento sentía que todavía tenía mucho trabajo por hacer: había descubierto una nueva faceta de su trabajo, ahora se dedicaba a la recuperación urbana desde las agendas culturales. 

Entre los que lo ayudaron en la recta final y pagaron su tratamiento, se cuentan los Happy Mondays, esos mismos que le habían causado tantos problemas económicos años atrás. "Cuando me dijeron que iba a tener que pagar tres mil quinientas libras mensuales por los remedios, no tenía idea de dónde iba a sacar el dinero", dijo en una entrevista. "Soy la única persona en este negocio que no hizo ninguna fortuna... Yo solía decir que algunos hacen dinero y otros hacen historia, algo divertido para decir hasta que te das cuenta de que no juntás la suma necesaria para mantenerte vivo. Es que nunca pagué una prepaga porque soy socialista...".