Dice y levanta la temperatura

Además de ser locutora en el programa "La siesta inolvidable" de Radio Mitre, dobla películas porno. También trabaja para Playboy... y para Disney. "Después de hacer doblaje porno, ya nada te da vergüenza", asegura. Y dice que vio tantas que ya no se calienta ni un poco. Pasá, conocela y disfrutá de unos gemidos.
"La temperatura en la Ciudad de Buenos de Aires es de...". Dentro del programa "La siesta inolvidable" (lunes a viernes de 14 a 17 horas), en Radio Mitre, su voz es la de la temperatura. Fuera del estudio también. Porque Mariela Alvarez es esa voz sin rostro que organiza tu look vespertino de acuerdo a lo que rece el Servicio Meteorológico. Y también es esa voz, también sin rostro, que levanta temperatura desde las películas porno. Mariela Alvarez es, sin dudas, una voz al servicio del oyente.

"Empecé a estudiar radio porque a los 10 años escuchaba a Mario Pergolini en Malas compañías, por Rock&Pop. Pero el primer trabajo que tuve fue hacer doblajes", arranca Mariela con su CV. Un poco por casualidad y otro tanto por causalidad, el estudio de grabación quedaba a la vuelta de la radio. "Entonces me hice unas tarjetitas donde decía que era locutora, me planté en la puerta y se las entregué a todos los que entraban a la radio. A la semana me llamó Fabio Alberti y me propuso hacer algo para Todo x 2 pesos, Al tiempo me dijo que se había hecho un hueco en la radio, en el programa de Juan (Di Natale) en la producción. Cuando se enteraron que hacía doblajes, personajes, me empezaron a pedir que hiciera algunas cosas al aire", explica.

-¿Cómo llegaste a Mitre?
El año pasado lanzaron una convocatoria al aire en la que buscaban locutores, periodistas, etc. Pero no pasó nada. Este año hice una página donde cuento qué hago y se las mandé. Ahí me llamaron y me dijeron que necesitaban una locutora para la tarde, para un solo programa. Cuando me enteré cuál era, no dudé que lo iba a hacer. Era para hacer la locutora tradicional de la temperatura, la hora. No pensé que iba a empezar a tomar cada vez más participación.

-¿Cuánto influyó el juego de voces que manejás para que se te abriera un hueco más allá de la temperatura?
Mucho. El doblaje te desestructura, saca el actor que uno tiene adentro. Aparte después de hacer doblaje porno, ya nada me de vergüenza. Influyó mucho para que estuviera suelta.

-Cuándo contaste a los de la mesa que doblabas pelis pornos, ¿qué te dijeron?
Fue muy gracioso porque Barragán quiere seguir manteniendo la idea de que yo soy una nena delante del micrófono. Le gustó ese juego. Que mi mamá me lleva a upa, que llevo colitas... Para lo que es el perfil de Radio Mitre no se puede jugar con que hago doblaje porno, no se puede meter desde ningún lado. Lo que noto es que, igual, es un tema que no es fácil de abordar para el otro. Pero cada tanto, Halperín (Jorge), está empezando a veces a tirar algunas cosas con doble sentido. No es muy común que una locutora doble películas porno. Ahora me río, pero de hecho, en un momento, fue algo que daba mucho pudor. Me preguntaban de qué trabajaba y decía que en una oficina. Lo que es gracioso es que trabajo para Disney y para Playboy. Pasás de ser la mala de los Power Ranger o la gordita simpática de High School Musical a interpretar una porno.

-¿Qué aspectos del doblaje te sirven para el trabajo en la radio?
A mí me cuesta crear un personaje. No me sale inventar una voz, pero sí el recurso de recordar qué voces hice a lo largo del tiempo. Otra de las cosas que me dio el doblaje, es la lectura a primera vista. No tenés mucho tiempo de ver las escenas, se labura con los tiempos muy acotados, entonces después de siete años haciendo eso, hoy con una ojeadita ya estoy segura frente al micrófono.

-¿Sos de ver pornos y fijarte lo que tiene que ver con el doblaje?
Ja, sí. De ver tantas pelis pornos ya no me calienta ni un poco. Les miro la boca y digo "ves que está mal doblada". Lo único que me genera es ver si la voz está en sincro. Lo que es divertido es que a veces ponemos nuestros nombres en los personajes. Una vez me tocó hacer a una psicóloga en una película y la llamé "Licenciada Alvarez".