Volver a empezar

A 18 años de la última vez que presentó algo inédito en Buenos Aires, el patriarca rockero vuelve con "Yo soy", un espectáculo de gran despliegue escénico.

Raúl Porchetto supo estar en lo más alto del rock nacional (en épocas como ésta), llenó estadios y tocó para miles de personas, pero la fama lo agobió y de un momento a otro decidió alejarse y salir de la escena principal para ni siquiera figurar como actor de reparto.

Los que vivieron la época de Metegol (el álbum que lo consagró en 1980) o de PorSuiGieco -una súperbanda que además del mismo Porchetto integraban Charly García, León Gieco, Nito Mestre y María Rosa Yorio- no pueden olvidar su nombre.

Ahora, a 18 años de la última vez que presentó un trabajo inédito en Buenos Aires, Porchetto vuelve a los escenarios porteños con "Yo soy" un espectáculo que combina música, danza y efectos multimedia. "Esas son las tres puntas de este show. La expectativa es muy grande. Musicalmente tiene características muy diferentes a lo que hice a lo largo de mi carrera y dentro del rock nacional, que es lo que la gente ha conocido de mí", explica el músico mientras se prepara para el debut en el Teatro Concert Moliere, en San Telmo. 

¿Qué significa para vos presentar un nuevo trabajo después de tanto tiempo? 
Siento como si fuese recomenzar de nuevo. Todo se ha hecho desde abajo, con mucho trabajo, con la colaboración de gente muy querida y amigos. Es un desafío muy grande porque se combinaron muchas cosas para la puesta en escena, que cuenta con la labor de Monica Povoli en la parte coreográfica. Habrá músicos en vivo y seis bailarines, más la parte de multimedia que irán acompañando lo que se ve en el escenario. 

¿Qué te llevó a dar un paso al costado y recién ahora volver?
Una de las cuestiones por las que me recluí fue la saturación, que me llevó a la insensibilidad artística y a pesar de que uno sabe que es el precio que hay que pagar por esto, preferí ser honesto conmigo mismo. Ya en los últimos años estuve tocando mucho en el interior del país con un reconocimiento grande. Pero algo muy distinto es volver a Buenos Aires, aparecer, mostrarse. Hay resistencia, prejuicios y si no te movés de determinadas formas se te van cerrando puertas, sobre todo de las compañías discográficas. Te exigen una actitud como para estar en la cresta de la ola, y no en la ola, como le escuché decir una vez a Pepe Cibrian. A mí me interesa estar en la ola, no en la cresta, más allá de la valoración de cada uno hará luego sobre mi trabajo. Ahora se dieron las condiciones para volver y me pareció apropiado. 

¿En qué momento te encuentra este nuevo trabajo? 
Me encuentra en un momento personal muy lindo, tengo la ilusión de un chico que recién empieza pero con muchos años de trayectoria encima. Es un lindo desafío y la propuesta es diferente. El espectáculo es un musical, pero no una comedia musical, y siempre está bueno hacer algo diferente, con el riesgo que eso implica, porque puede haber aceptación o no. 

¿Cómo ves actualmente al rock nacional?
Lo veo bien, con muchas bandas nuevas y muchos talentos queriendo hacer cosas. Esperemos que para ellos llegue el reconocimiento. Después hay gente ya clásica, artísticas que han hecho cosas fantásticas y maravillosas. En la década del 90 se pensaba más en el marketing que en el hecho artístico. Ahora creo que hay más equilibrio y apoyo, así se le da la posibilidad de mostrarse a gente nueva que hace cosas muy interesantes.