Velitas... y un techo digno

Con más de un millón y medio de ejemplares vendidos, la revista que se asume como herramienta social sopla siete velitas. Cato, un vendedor de la hora cero, festeja trabajando...

Daniel (51) se enoja con Cato (51). Cato le copó la parada. Las coordenadas para Adalberto Ramírez eran claras: Carlos Calvo y Bolívar. Pero Cato quiso mostrarnos su afilada técnica de venta y plantó revista un par de cuadras antes, en Plaza Borrego, en el corazón de San Telmo. Mesa 1 agradece, pero ahora pasa; mesa 2 abandona un instante la lectura, sonríe, pero también pasa; mesa 3 mendiga un rayo de sol y sigue su trabajo fino con la dama que lo acompaña; mesa 4 asegura que ya la tiene. No es el día de Cato, está claro. Su técnica está afilada, aunque no depurada. Daniel se acerca. Lanza un irónico y directo ¿no te acordás que acá no te tocaba? Cato infla el pecho, nos mira y devuelve: no te enojés, estamos haciendo una nota.

Cato y Daniel juegan para el mismo equipo. Ambos son vendedores de Hecho en Buenos Aires. Son algo así como dos históricos del plantel. Están desde el pitazo inicial, hace ya siete años. Cato con más intermitencias que Daniel. Pero los dos con la misma ilusión. Daniel dice que 25 revistas vendidas por día es un buen promedio. Cato no arriesga un número. Daniel lo carga y afirma que Cato sólo junta para la birra. Cato sonríe y se defiende: "Hace quince días que no tomo". Daniel levanta saludos de los artesanos apostados en la orilla de la plaza, parece a punto de lanzar su "candidatura a mejor vendedor". Cato, a pesar de que vivió 10 años cerca de esos escalones, no junta los votos necesarios. Daniel no quiere foto. Cato posa espontáneo con las Hecho en mano. Daniel pregunta cuándo sale la nota. Cato también. A Daniel le compramos un ejemplar. A Cato también. Daniel y Cato, Cato y Daniel, se pierden juntos por Defensa.

Sin poner culos en la tapa, como dicen en HBA, la revista vendió ya 1.554.843 ejemplares. Para el 89% de los vendedores distribuir HBA representa un trabajo y el 62% ayuda a sus familias con lo que obtiene. Pero, sobre todo, en estos siete años el proyecto tejió una red de contención, inserción social y laboral para 2200 personas -70% hombres, 30% mujeres- en situación de calle. Entre ellos, Daniel y Cato.