Animarse al "Vacío"

El cantante uruguayo continúa presentando su último disco "Vacío". Hermano, amigo y cómplice de Jorge Drexler, Daniel cuenta que la relación entre ellos es "muy linda, los dos nos retroalimentamos musicalmente".
Con un cielo que teñía de gris los abrigos, y un sol empeñado en esconderse, Daniel Drexler llegó al bar donde sería la entrevista. Simpático y bien predispuesto a la charla, nos empezó contando que venía de una gira por España y Suecia, y que en ese último sitio, para sorpresa suya, también había sido muy bien recibido. Era un barcito en donde había sólo suecos y algunos finlandeses, no más de 15 personas. "Te juro que dije: ¿qué hago acá? Yo parado con el micrófono, duro, nadie va a entender un sorete ... Pero todo empezó a fluir, a fluir y fue lindísimo. Terminó el recital y nos fuimos a comer con el ochenta por ciento del público. Fue lindísimo", recuerda. Un ejemplo más de que la música traspasa el lenguaje, las fronteras geográficas y logra tender puentes mágicos entre las personas.

Daniel espera ansioso el show que va a dar este sábado 23 de junio, a las 21.30 horas, en la Vaca Profana (Lavalle 3683), lugar ideal, si los hay. Allí va a continuar presentando su último disco "Vacío". La historia de esta canción -que lleva el título del disco- surgió mientras leía el "Tao Te Kiing", un libro de filosofía oriental. La idea de la acción a partir de la no acción fue el disparador. "A veces, el no hacer nada para que las cosas pasen es la mejor forma de que pasen. No forzar las cosas. Muchas veces tomar una actitud pasiva es la mas activa de las acciones", explica Daniel, quien para esa época se encontraba en la vereda opuesta, girando en medio de un torbellino de hechos y pensamientos, moviéndose sin caminar, caminando sin avanzar. A partir de reflexionar sobre estos conceptos orientales, surgió su tema "Vacío". Y no sólo eso, surgió otro Daniel, uno que dejó de alienarse con actividades, dejó de escaparle al vacío, dejó de buscarle a todo su explicación racional y, en la tranquilidad de su casa y los infinitos paseos en solitario por la rambla de Montevideo pudo ver la fuerza infinita que tiene el vació como energía creadora.

"Para nuestra cultura el vacío tiene una acepción negativa. Todos le tenemos miedo al vacío, a la muerte...empezando por mí. Esa fue una de las cosas de las que me di cuenta. Toda mi vida había vivido con pánico al vacío. No es casualidad que en español haya muy pocos sinónimos para la palabra "vacío": nada, vacío...y poca cosa más. En hindú, hay como dieciséis palabras para la palabra vacío, y el vacío tiene una acepción positiva: es el camino a la iluminación, desde donde todo se crea", cuenta el uruguayo.

Fue este vacío el que le permitió a Daniel crear un disco lleno de imágenes, olores y melodías. Un disco, como alguien le dijo, y como a él le gustó la idea, "calmamente optimista". De hecho, no es casualidad que el mejor tema del álbum, según quien escribe, sea....¡Vacío! (Pusimos un pedacito de la canción para que la escuchen)

Antes de despedirnos, le tenemos que preguntar por su hermano Jorge. ¿Cómo es la relación entre ustedes? ¿En qué cosas sentís que están sincronizados? Se ríe y contesta "En qué cosas no estamos sincronizados, sería. Nosotros nos criamos en el mismo cuarto, pero la relación empezó a ser más linda todavía desde el momento en que yo, siendo su hermano menor -Jorge me lleva cinco años- dejé de plantarme como hermano menor. Eso empezó a pasar a partir de los veinte. Ahí nos empezamos a relacionar como dos iguales. Y nos dimos cuenta que teníamos un montón de cosas para decirnos porque, además, estamos metidos en la misma disciplina artística. Es un juego de reflejos permanente. Siento fuertemente que 12 segundos de oscuridad estuvo muy influenciado por Vacío , y a la vez te puedo decir que Vacío estuvo enormemente influenciado por Eco . Es un ida y vuelta permanente, concluye. Quienes hayan escuchado los trabajos de ambos coincidirán con Daniel.