Casados con el blues

Los norteamericanos Adolphus Bell y Pura Fe, descendiente de la tribu Tuscanora, se presentan junto a Miguel Botafogo el sábado 16 en el N/D Ateneo. Ciudad.com compartió con ellos el camarín de un programa de televisión y te muestra cómo se preparan para los shows. "Va a ser increíble", aseguran.

Esclavos. Campos. Algodón. Canciones de trabajo. Sur de los Estados Unidos. El blues es parte de esa historia, es fruto de ese contexto. Al igual que Adolphus Bell. Negro, de familia algodonera y pobre, "con alma de blues", como él dice, es el hombre orquesta: domina la guitarra, la batería y la armónica. A su lado, Pura Fe. Tímida, de trenzas prolijas, guitarrista, compositora, poeta, artista y descendiente de la tribu Tuscanora. Más allá, Miguel Botafogo. Barba extensa tanto como su trayectoria que arrancó a los 17 años con Pappo s Blues. Los tres, mientras cuentan las horas para el shows del sábado 16 en el N/D Ateneo, están en un camarín de Canal 7 esperando la orden para saltar al escenario de "Mañana Vemos", el programa que conducen Mex Urtirizberea y Carla Czudnowsky.

A Bell le traen un vaso de leche caliente, pero él quiere algo "cold". Pura Fe se enamoró del dulce de leche y lo vierte en un café con leche. A Botafogo le traen una gaseosa de naranja. Antes que entrara Miguel, Adolphus y PF afinaban sus instrumentos junto a Sam, otro de los músicos que los acompaña. "My name is Pown shop" ("Mi nombres es casa de empeños"), reza la funda de la guitarra de Bell. Y no es para menos: la empeñó, y la recuperó, 35 veces. "Necesitaba la plata para comer", dice. La viola de PF llama la atención: es una guitarra hawaiana de doble mástil que maneja distintas afinaciones.

-¿Cómo se conocieron?
B: Personalmente hace dos días que nos conocimos. Fue la fundación Musicmaker la que nos contactó.

-¿Y cómo logran fusionarse y entenderse?
B: Somos blues lovers. Adolphus hace 40 años que toca, Pura Fe también hace muchísimo. Son músicos con los que prácticamente no hace falta hablar. Ayer, en el ensayo, Adolphus empezaba tocando y nosotros lo seguíamos, era una fiesta. Va ser increíble.

AB: Para mí es un placer tocar con él. Es como si lo hubiera conocido de siempre, como si su espíritu hubiera estado en Estados Unidos. Estoy muy contento, hacemos muy buena música los tres juntos.

-¿Qué es lo que más rescatás de cada uno?
B: Adolphus es un blues man de pura cepa. Con todos los yeites de la voz, el canto y el entretenimiento. Está acostumbrado a tocar en la calle, entonces tiene una cancha y un manejo de la gente, un percibir, impresionante. Toca a la old fashion, con un sabor espectacular. Y Pura Fe es un osito que le gusta comer dulce de leche –se ríe-, es muy dulce cantando. Se maneja creando climas con su voz y su guitarra, que es mágica. Se van a enamorar.

La producción da el OK y hay tres minutitos para ensayar antes de volver de la tanda. Miguel saca la Escopetarra y los asistentes de cámara se preguntan si es, o no es, un fusil de verdad. No hay tiempo para probar, la luz roja del aire se asoma. Sin embargo, Adolphus y PF esperan a un costado, los acordes quedan para el próximo bloque. Sólo Botafogo participa de ese segmento y muestra su calzoncillo con el logo del programa. Corte, otra vez. Ahora sí tocan. ¿De verdad se conocen hace sólo dos días? No parece. Suenan increíble. "Al fin hay músicos, che", grita en broma uno de los reidores. Los miembros de la banda estable del programa asienten con la cabeza.

-El slogan del show es "Música nativa, música del alma". ¿Qué significa música del alma?
AB: Es la música que la gente negra tiene en la cabeza. Es decir que sentís la música. El blues tiene alma.

-¿Qué expectativas tenés del público?
AB: Es la primera vez que vengo a este país y tiene unas mujeres hermosas. Son muy amistosas y tienen muy buenos cuerpos. Amo tu país, viejo (risas).

"Mex, volvemos y seguimos con ellos", suelta una de las productoras. Aunque hay que aclarar que nunca pararon. Durante el corte siguieron como si se tratara de un verdadero show. Uno de los columnistas del ciclo los filma con su teléfono celular. A esa altura, el camarógrafo ya se convenció que la guitarra de Botafogo es un fusil de verdad. 3, 2, 1, "aire": Adolphus charla con Czudnowsky y cuenta su historia, su pasado en los campos algodoneros, la mudanza de Alabama a Pittsburg a los 22 años y el comienzo de su carrera.

-Tocaste mucho en la calle. ¿Sos autodidacta?
AB: Cuando era chiquito trabajaba en la granja con mis cinco hermanos. Yo quería ser como Chuck Berry y el me inspiró a tocar. Cuando me mudé a Pennsylvania ahí empecé a tocar de verdad. Nunca fui a la escuela. Dios me bendijo siendo músico. Nunca podría tocar jazz, soy un hombre del blues.

Fin del programa. Hay fotos y aplausos. Pura Fe hace de su timidez una religión. Todavía conserva otro paquetito, de esos que sirven en los desayunos de los hoteles, de dulce de leche en el bolsillo derecho. Antes, en el camarín, repasó su árbol genealógico musical. "Vengo de una familia de cantantes, cuatro generaciones con la música. Somos siete hermanas y todos cantamos. Mi madre es cantante de ópera", contó.

-¿Cómo va a ser el show?
B: Ellos van a hacer sus canciones y nosotros vamos a apoyar con la banda. Cada uno va a mostrar lo suyo. El final va a ser juntos y muy blusero.