Yo, bastardo

A fuerza de mezclas impensables y con base en un club que lleva el nombre de un filósofo esloveno, el joven DJ le viene cambiando la cara al underground porteño. Ahora, se hace escuchar.

Una premisa guía la carrera de Diego Bulacio, alias Villa Diamante: ser ortodoxo en lo heterodoxo. Es que, desde hace ya un par de años, este joven de 27 viene produciendo en su compu temas tan descajetados que hacen coincidir, por ejemplo, a La Mala Rodríguez con Pharrell Williams, a los Dead Menems con Peaches o a Intoxicados con Gorillaz. Parte de su caleidoscopio aparece en su fotolog y en su perfil en YouTube.

El joven maravilla de la escena mashupera local (que crece con colegas como Loder, Sonido Martines y Oro 11, por ejemplo) arrancó con la computadora que usaba cuando iba al colegio y una placa de sonido de 25 pesos; hoy ya pasó por Creamfields y el Festival Sonar y hasta tiene su propia residencia en un club que mantiene con dance, sudor y lágrimas, Zizek (los miércoles a la medianoche en Niceto Club, Niceto Vega 5510).

Ahora, Diamante tiene nuevo disco, Bailando se entiende la gente (un adelanto acá), una selección de sus últimas invenciones en la que hay de todo: cumbia, dub, hip hop, reggaeton, pop, tecno. No la busques en las bateas: no la vas a encontrar... Este disco sólo tiene distribución virtual vía download. De todo esto habla en esta entrevista.