Cómo ser una megastar

Uno de los grupos performáticos más célebres de los Estados Unidos llega al Luna Park en junio con un espectáculo en el que parodia al starsystem del rock y a los popstars.
En el escenario tres hombres pelados y pintados de azul dedican dos horas de show a parodiar popstars decadentes. En época de Gran Hermano Famosos, nada más argentino que los estadounidenses de Blue Man Group, una mezcla original de mímica, comedia y música para hablar de manera divertida sobre los tropiezos, aciertos y errores de famosos decadentes. El grupo está llegando a la Argentina para una serie de diez conciertos en el Luna Park, a partir del día 7 de junio, los primeros fuera de América del Norte.

"No podíamos estar más expectantes. Las diferentes culturas tienen muchas diferentes maneras de reaccionar a nuestro trabajo" afirma Michael "Puck" Quinn, director artístico de Blue Man Group, en entrevista exclusiva desde Nueva York.

"How to Be a MegaStar 2.0" ("Cómo ser un megastar 2.0") presenta la fórmula ganadora para alcanzar la fama. El grupo deconstruye con humor y mucha creatividad las características principales de un gran concierto de rock y la actitud de los astros rockeros: "Es imposible tomarlos en serio. Son tres pelados azules que no hablan. A pesar de ser un gran show de rock, queremos mostrar cómo el culto a las celebridades puede ser ridículo", afirma Quinn.

Antes de llegar al formato actual, Blue Man Group pasó por varias formaciones. Ya tuvo hasta nueve pelados azules en un sólo espectáculo. El show ya funcionó sin música y los artistas antes hablaban. Sin embargo, el formato más exitoso es el actual con los tres actores mudos.

Los creadores del grupo, Chris Wink, Matt Goldman y Phil Stanton, empezaron a principios de los 80 presentándose en bares de Nueva York. Algunos años después se dieron cuenta que el formato tenía futuro y en 1991 el grupo compró un teatro, el Astor Place Theatre, con capacidad para 300 personas. Con el mismo formato -hombres pintados de azul y pelados- el trío actuó durante tres años en 1.285 conciertos sin pausa. En el momento que la demanda empezó a volverse imposible de atender decidieron ampliar "la familia", contratando artistas por el mundo.

Hoy los tres son los dueños de un grupo empresarial, una verdadera máquina de hacer dinero que comanda 60 hombres, divididos en 20 tríos con disponibilidad y capacidad para actuar en cualquier rincón del mundo, sin que nadie se de cuenta a qué hombre azul específicamente está viendo. "Blue Man Group no tiene ego. Después del show, ellos se limpian la pintura y vuelven a casa como anónimos", dice Quinn.

El ejército de pelados empezó a formarse en 1994, con la apertura de una sede del grupo en Boston. "Lo más difícil fueron los primeros hombres porque todavía no sabíamos bien qué era lo que queríamos", cuenta Matt Goldman. El esfuerzo para formar a los artistas fue un éxito y luego las pinturas azules ganaron espacio en Las Vegas, Chicago, Londres, Ámsterdam y Berlín, además de giras por todo el mundo.

La especialidad sonora de los hombres azules es la percusión. Para lograrlo, llevan al escenario tambores gigantes, pianos y caños de PVC. Con ellos, además de todos los instrumentos, cables y caños, una pantalla gigante transmite imágenes y efectos especiales con láser y ropas iluminadas. El rock con marcada influencia electrónica es parte del show en canciones propias o en regrabaciones de artistas como Donna Summer y The Who. La cultura estadounidense domina el espectáculo y la canción "Born in the USA", de Bruce Springsteen, crea una atmósfera hollywoodense con alusiones a la búsqueda incansable de 15 minutos de fama.

El grupo promete sorpresas al público argentino. "En algunos países, la gente realmente ama nuestro trabajo pero es más reservada en la manera en que lo expresan. En otros lugares, la audiencia enloquece y baila mucho. No queremos parecernos al típico show americano. Pasamos mucho tiempo adaptando los espectáculos a las diferentes culturas en donde lo presentamos", dice Quinn.