¿Querían rock?

Martes por medio, desde fines de abril se desarrolla en la Ciudad Cultural Konex, con las bandas de indie rock más convocantes de la escena local. Esta semana, fecha estelar con Los Alamos, Bicicletas y El mató a un policía motorizado.


Aunque ya pasaron años, el rock independiente sigue recibiendo los coletazos de la desprolijidad en forma de locales cerrados y/o no habilitados para tocar en vivo. La energía incontenible de músicos y fans, sin embargo, muestra intentos de supervivencia que proliferan, y con éxito. El nuevo ciclo Mr & Mrs. Rock, que martes por medio se desarrolla en la Ciudad Cultural Konex es, además de una buena alternativa para escuchar/mirar bandas -bien tipo recital, nada de butacas-, toda una puesta en escena que invita a involucrarse en una verdadera casa del rock.

Para el equipo de Edelmira producciones (Johana Sporn, Emiliano Caffareli y Daniela Rozlosnik), todo el ciclo está pensado con un concepto muy cerca de la familia vernácula que forma la escena y mucha atención a la estética del espacio. Mr & Mrs. Rock, en ese plan, es una pareja que recibe en el jardín. Un jardín mágico -con enanos travestis, por ejemplo- para hacer felices a sus hijos, que resultaron cinco pequeños freaks, anfitriones del evento en cada fecha. "La idea fue habilitar el espacio para el rock. Arrancamos con el rock independiente, en el que confiamos: las bandas que son un reflejo de lo más destacado de la escena indie porteña, las que vienen en crecimiento constante", detalla Johana Sporn, coordinadora.

Atentas a "lo que está circulando", el ciclo que en principio se extiende hasta el 19 de junio (siempre con tres bandas, con 45 minutos para cada una), tiene previsto extenderse a diferentes áreas y estilos. Para hacer fechas con "los parientes" del indie rock de otros países, una fecha garage, alguna funk, para abrir el panorama que no sólo se limita al "recital pelado" sino que pone acento en la ambientación, lo arty, multidisciplinario o performer de cada banda. Eso sí, pueden entrar menores, a la medianoche se apaga el sonido, no hay cables por el suelo y, además de un bar y tienda de discos, un enorme patio permite que en el plan de conocer bandas nuevas, haya espacio para los fumadores.