El mochilero del rock

El ex Soda Stereo arrancó con la segunda temporada de "Personal en Vivo Rock", el programa que tiene en MuchMusic y a partir del cual recorre los más importantes festivales de Europa. Line ups, como en Dinamarca, que incluyen a Roger Waters, Green Day y Juan Luis Guerra (¡!). "La primera sensación extraña es la del anonimato total y la de sentir la experiencia desde el lado del público", asegura. ¿Querés saber dónde le gustaría tocar con Soda si volvieran? Pasá que no necesitás visa ni pasaporte.

Esta nota era para hacerla en ... . No hace falta terminar la frase. Él, Zeta Bosio, se quita los anteojos negros que combinan con su gorra, remera y jean al tono y suelta una fotocopia del que pretendía ser nuestro epílogo: "Sí, ya sé, para hacerla con un asado de por medio y con una larga sobre mesa". Es que acaso, ¿existe escenografía más apropiada que esa para contar anécdotas de un viaje? No. Y Zeta tiene muchas anécdotas. Se necesitaría mucha leña y carbón para cocinar tantos recuerdos.

Es más, los asados deberían ser temáticos, casi un menú del día. Lunes, cómo se formó Soda Stereo; martes, las primeras giras con la banda; miércoles, la vida después de Soda; y así día a día, semana a semana. Hasta llegar a internarse en las historias que nacieron en sus últimos dos grandes viajes a Europa que dieron vida a "Personal en Vivo Rock" (sábados a las 22), el programa que el bajista tiene en MuchMusic y que ya está en su segunda temporada. Temporada que incluye los escenarios de los festivales de Roskilde (Dinamarca), T in The Park (Escocia), Love Parade (Alemania), Paleo (Suiza) y Benicassim (España), además de sumergirse en el clima cultural de cada lugar.

-¿Está bien la definición de mochilero del rock?
Siempre la idea de recorrer tiene que ver con el espíritu de libertad. Tiene que ver con el rock. De alguna forma, la idea de ir a ver festivales, estaba siempre latente, desde el 86 cuando viajamos con Soda. Vivimos un montón de situaciones que nos modificaron muchísimo. Entonces planteé armar un programa de televisión así. Me pareció que podía ser muy valorado por la gente, sobre todo a nivel información. Porque los recitales grandes sirven como gancho, los ves mucho antes de que lleguen al país. Pero son cosas que con el correr del tiempo se van a poner más viejas. Lo más interesante del programa está en la menudencia, los grupos nuevos. Vas viendo por dónde va la cosa, qué se está escuchando.

-Ahora el que estaba en el campo eras vos. ¿Cómo fue volver a ser parte del público como cuando Soda no existía?
La primera sensación rara es la del anonimato total. La idea de poder mezclarte entre la gente y vivir la experiencia desde el lado del público. Es algo que, como siempre decía: nunca vi un show de Soda y estuve en todos. Nunca pude abstraerme. Los músicos tenemos esa condena: el que toca, no baila. Además, en Escocia me pasó de hacerme amigo de un tipo cuando estábamos escuchando a Ben Harper y que me pregunte: ¿vos que hacés? Y... yo soy estrella de rock en mi país . Y te miran. Es muy loco, ¿cómo te definís? ¿Qué le voy a decir? O, por ahí, cada tanto te reconocen en lugares extrañísimos.

-¿Con qué te quedás: con los festivales, el contacto con la cultura, el viajar en una chata por las rutas europeas?
Todo. Hay mucho espíritu hippie en estos festivales, porque viene de esa época: el hecho de acampar, de pasar tres días con la naturaleza. En Dinamarca, por ejemplo, van en grupos de a 20 o 30 chicos. A la noche hacen fiestas, guitarreadas. Toda esa expresión cultural que tiene la música como eje celebratorio no pasa muy seguido, tenés que ir a buscarlo. La música hoy día la escuchás como una experiencia solitaria, a menos que vayas a un recital. Antes nos juntábamos en una casa para escuchar música.

-Bueno, en Dinamarca, la grilla iba desde Roger Waters y Green Day hasta Juan Luis Guerra. ¿Cómo era eso?
(Risas) Black Sabath tocó el sábado a la noche y los daneses, que son fanáticos del air guitar, sacudían la cabeza con sus guitarras simuladas. Decías guau, mirá que público. Al otro día, los mismos pibes, con los mismos pelos, estaban haciendo trencito con Juan Luis Guerra. No lo podés creer. Es que el ritmo latino para los nórdicos tiene una cosa seductora, los mata. Yo les he escuchado tocar La Bamba...

-¿Algún artista callejero que conociste y dijiste a este me lo traigo para Florida y Lavalle?
En una estábamos en Italia y no nos daba nota ninguna banda importante. Entonces salimos a la calle a buscar algo, lo que sea, y entonces encaro a uno que estaba tocando. Era un uruguayo que tocaba griego. En un momento le cae la ficha que me conocía y el pibe era un fanático de Soda. Empezó a tocar La ciudad de la furia, con los acordes igual que los toca Gustavo. Y ahí me empezó a contar la historia de cómo es la vida del artista callejero ahí en Europa.

-Si Soda regresara, ¿en cuál festival te gustaría estar?
En el Paleo. De todos, el mejor backstage lo tiene el festival suizo. Es muy agradable, te atienden muy bien. Estaría bueno tocar ahí porque el sonido es de primera, va gente de todo el mundo. Hay atracciones para los músicos. Es algo que no se puede explicar. Los festivales ingleses también son muy bien organizados. Son los que marcan tendencia.