Venganza gitana

El colectivo artístico barcelonés va por la revancha. Hoy, lunes, llevan su estilo gitano a La Trastienda para sacarse el sabor amargo que les dejó su paso por el Quilmes Rock. Flamenco, rumba y scratch, con altas dosis de conciencia social.
Los Ojos de Brujo funcionan como cooperativa, el baterista lleva el ritmo y los números de la banda; el guitarrista, melodías y publicidad; la cantante, escribe, compone y se encarga de la imagen del grupo; así todos y cada uno. Una asamblea musical que aprovecha la energía de un flamenco que no le tiene miedo a evolucionar e incorporar scracht, hip hop y reggae al género, para disparar letras comprometidas que son fieles a su forma de vivir, sentir y trabajar. Y eso, en el mundo de la música actual, no es poca cosa.

Mal trago tuvieron que pasar en su show del sábado en el festival de la cerveza, la gente no pudo tolerar un ritmo que poco tenía que ver con las bandas principales de la fecha y en lugar de disfrutar de la variedad reaccionaron con intolerancia y sin respeto (ver diario de viaje). Ellos no se rinden y esta noche de lunes salen a encontrarse con la gente que realmente esperaba con ansias su visita. Entonces, sí, habrá fiesta, que seguirá con su show de despedida el martes en Córdoba .

Antes, mientras ellos hacían el reconocimiento del terreno, pasamos a charlar de todo un poco: su estilo que fusiona distintos géneros haciendo base en la tradición de la música gitana, la reacción que tuvieron los puristas del género, su visión de Latinoamérica, el concepto de Techarí, su último disco, y para cerrar, un poco de rumba para empezar a mover los piés.