"Con Intemperie me alejo de mi pasado musical"

Hace unos días acaba de salir de salir "Intemperie", su tercer álbum solista. Un disco más suave, más calmo, un disco de canciones. "Es como un volantazo con respecto a los discos que venía haciendo, pero no tengo ningún problema en asumirlo", dice Noble y agrega que este gusto por el género canción viene desde la última época de Caballeros. Para Iván, este fue el disco que más responsabilidad le trajo al momento de hacerlo: "por Benito, un delirio, pero es así".


Mientras salimos de la discográfica y caminamos unas cuadras hacia un bar de San Telmo donde va a ser la entrevista Iván nos cuenta que, a diferencia de los lanzamientos de sus discos anteriores, esta vez está muy relajado, y admite que la llegada de Benito, su primer hijo, tiene bastante que ver en la cuestión. Con "Intemperie" Iván se aleja un poco de sus dos discos anteriores: "Preguntas equivocadas", su primer disco solista, transitaba más los terrenos de la canción pop y "Nadie sabe dónde", el segundo, sonaba más rockero. El último, en cambio, es bastante más tranqui, como él dice, "especial para estar escuchándolo relajado, tirado en un sofá".
Noble sospecha que "este un disco con el que tal vez se conecte y disfrute más la gente de veinticinco para arriba. Por ahí me llevo alguna sorpresa y hay pibes de dieciocho, diecinueve que también se copan", dice.


¿Cuál fue el más lindo elogio que hasta ahora recibiste del disco?
Me llamó mucho la atención la cantidad de mails que estoy recibiendo de tipos que me dicen que lagrimean con el tema que yo le escribí a mi hijo. Recién venia de abrir un mail y un músico colega me decía: "gracias por escribir esta canción, porque ahora me ahorraste qué decirle a mi hijo". También, me hablaron de la canción de "Fe de erratas", me decían que tal vez este disco era mi fe de erratas de mis discos anteriores, y no está mal tampoco. Otros sintieron que "Intemperie" era un disco que empezaba de día y terminaba de noche, como que la primera parte del disco era diurno y la mitad nocturno.


Presentaste los dos discos solista y fueron muy bien recibidos, ¿cómo manejás esa incertidumbre de no saber cómo va a tomar el público el tercero, que además, viene con cambios?
Ojalá que sea un disco bien recibido, y que a la gente le guste mucho y que todo eso, pero estoy relajado porque hice un disco que me gusta mucho. Me parece, en verdad, el disco más acabado que podía hacer y mas cálido, y yo disfruto mucho escuchándolo. Hoy en día me gusta mucho más escuchar ese tipo de música, entonces tenía ganas de hacer algo así. Igualmente, es como un volantazo con respecto a los discos que venía haciendo. No del todo, porque creo que en cada disco, había dos o tres versiones de este tipo. Pero si es verdad que este es un disco de canciones. No es un disco de rock, y eso puede tener un riesgo si venís del rock, pero no tengo ningún problema en asumirlo.


Ese gusto por el género canción, ¿fue naciendo y se fue incrementando con el tiempo o ya estaba desde la época de Caballeros?
Creo que viene desde las últimas épocas de Caballeros. De hecho, una tensión musical que había en el grupo, que fue uno de los motivos de separación, fue que se habían armado como algunos bandos musicales: algunos tiraban más para la concepción rockera del asunto y otros u otro, que era yo, por el lado más cancionero, acercarse más a la canción a secas. Pero claro, en una banda de rock, por definición son muchos y todos quieren poner lo suyo, muchos instrumentos, mucha búsqueda de textura, de sonido. Y por ahí te pasabas en un ensayo una hora discutiendo un sonido de guitarra. Y cada vez me tiene más sin cuidado eso. Obviamente, está bueno que haya gente que se ocupe. A mí me gustan las canciones. Y me gusta además, escribir canciones. Entonces, del ídolo de banda de rock, a escritor de canciones hay un trecho. Durante los primeros discos solista a veces me asomaba a esto pero a la larga decía: "mmm...mejor no me alejo de acá del todo, porque eso te abriga un poco, la historia te abriga". Y este disco se llama intemperie, entre otras cosas, porque la canción y yo quedamos a la intemperie. Y me gusta: guitarrita, un piano, una escobilla, y se acabó.


Con "Intemperie", ¿te alejás de tu pasado musical?
Sí, me corro de lugares que me cobijaron y que me alimentaron un rato largo.


En tu carrera solista, ¿hay algo en lo que querrías mejorar?
Para este disco, antes de empezar a componer sentía que estaba en un punto, que iba a empezar a morderme la cola en la composición de las melodías. Porque cuando salís de una banda en la que casi no te dedicás a hacer la música, sino las letras, la primer sensación es: ¿y ahora qué mierda hago?, ¿a quién le pido que me haga la música?. Tal vez, envalentonado porque con Caballeros hice también la melodía de algunas canciones como "Avanti morocha", "Sapo de otro pozo", a las que les fue bien, dije: "bueno, lo voy a intentar en principio". Y empecé a tocar la guitarra. Pero siempre me sentí muy limitado, porque soy muy limitado y porque además, nunca había estudiado música. Después de grabar dos discos me di cuenta que había trucos que se reiteraban, que había momentos donde me mordía la cola. Entonces, decidí ponerme a estudiar música, quizás por primera vez en mi vida. Estudié casi un año de armonía, con Mariano Otero y ahí incorporé algunas herramientas nuevas, muy breves, pero como para que las canciones tengan una vuelta de tuerca en las melodías. Pero siento que sigo en deuda con eso.


La llegada de Benito, ¿ en qué te cambió desde el plano musical?
Lo que pasa que un hijo directamente te sensibiliza todo. Lo que nunca te importó te empieza a importar mucho, y las cosas que te importaban mucho, las ponés entre paréntesis o las corrés un rato. Me relajé con el disco. No hay histerias, estás tiradito en un sillón viendo a tu hijo gatear. No querés nada que haga demasiado ruido, querés que tu hijo de vueltas por el living mientras te mira y vos tocás a guitarra un rato. Y tal vez te ponés más confesional, porque empecé a entender que la vida se pone distinta. A mí me pasó que sentí mucha más responsabilidad que antes a la hora de hacer el disco, pero por él, un delirio, pero es así, de verdad. Por ahí ya no me pasa el disco que viene. O por ahí cuando ya sea más grande me deteste como hace cualquier hijo, o se burle de mi música, como pienso que va a hacer dentro diez años. También me pasó algo muy curioso. Tener un hijo también te acerca a la idea de tu muerte, una cosa media retorcida. En la canción que le dedico lo digo: "ahora quiero llegar a viejo", quiero vivir cuarenta años más para ver a mi hijo crecer. Y también decís: "¿mirá si me pasa algo y Benito no conoce a su viejo? Bueno, si me pasa algo y no estoy, va a tener mis fotos y va a tener mi disco.


¿Qué pasaba si Benito hubiese sido Olivia?
Sabés que al principio yo pensaba que iba a ser una nena. Pero llegó Benito. Y así fue la canción. Olivia era una canción para Benito si hubiese sido mujer. Me puse a jugar con la idea de qué hubiera pasado si él hubiera sido ella y qué pasaría si en vez de seis meses -que es lo que tenía cuando yo le escribí el tema- tuviera 26 años mi hija. Entonces, empecé a escribir sobre cómo me gustaría que hubiera sido. Y me di cuenta de que me hubiera gustado que fuera como las mujeres que me gustan: complicadísimas, con mucho carácter, esas mujeres que le arruinan la vida a los hombres, por lo menos un rato. Si con las buenas no vamos a ningún lado, ¡vamos!. Es una canción para chicas con actitud.

Terminamos la charla –y la cerveza–, nos quedamos hablando de Benito, ese enano de su corazón, como lo llama en la canción. ¿A quién es más parecido, a su papá o a su mamá Julieta? "Se parece a mí, obvio, dice riendo, tiene mis mismos gestos y sobre todo se parece mucho a mis fotos de cuando yo era chiquito". Estamos haciendo las últimas bromas en la puerta del bar, cuando un chico de no más de diecinueve años interrumpe la conversación para decirle que se compró Intemperie "y me encantó, te felicito viejo" . Una linda sorpresa para Iván, que sospechaba otra cosa.