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Mercedes Funes y su conmovedora carta por la muerte de su perra Simba, tras 17 años juntas: "Se fue mi bebé"

Mercedes Funes y su video agradeciendo las muestras de cariño tras la muerte de su perra Simba

En medio de un gran momento en lo profesional y personal, gracias al personaje de Alicia que compone con gran talento en Argentina, tierra de amor y venganza, y al anuncio de su casamiento con Cecilio Flematti, Mercedes Funes (40) compartió con sus seguidores de Instagram una triste noticia: el golpe por la muerte de Simba, su perra desde hacía 17 años. A través de un emotivo texto, la actriz despidió a su fiel compañera.

La conmovedora carta hizo que Mercedes agradezca a través de una serie de videos desde las Stories de la red social las muestras de cariño que recibió y haga un especial énfasis en la adopción de mascotas, contario a la compra.

 

Patitas de Cristal. Corazón de titanio.

Pecho de superhéroe. Cinturita de bebé.

Llegó a mi vida entrando en la palma de mano con sus pelos de alambre y sus ojos saltones.

¡Pensar que nadie la quería! Por desaliñada y carpincha.

La primera vez que ladró, desde su tamaño enano y su templanza curiosa, parecía que rugía un león.

Se iba a llamar Maggie. Pero cuando tiró sus primeras magias a los vientos quedó muy claro que su nombre sería de reina de la selva. Y si bien era una niña y se supone que su huella debía sonar a rosado... mi bebita pisaba la vida con toda su impronta multicolor.

La primera vez que pisó el pasto me hizo sospechar que era un Transformer. Por arte de magia tiró las orejas para atrás como dos alas y encorvó su culito para transformar sus patas flacas en ruedas.

Entre sus miles de parientes callejeros algún abuelo galgo debió pasar por su árbol mestizo maravillosamente indescifrable.

No corría. Volaba.

Y reía. Juro que reía.

Y con su sonrisa despareja de colmillo chueco, nos hacía reír el alma a todos.

¡Siempre fue tan inteligente!

Conocía las palabras mágicas que le precedían los buenos momentos.

¡Qué linda! ¿Vamos a pasear? ¡¿Quién quiere un pre…, pre...?!

Alaridos con sonrisas.

Mi nena sonreía y con ella sonreía mi corazón.

17 años siendo mi nena.

Sabiendo mis cómos y mis cuándos.

La perra más famosa de la cuadra. De todas las cuadras. La más amada. La perra de todos. Simba. Firula. Pimpi.

Todos boludos diciéndole nombres boludos para que venga a chupetearnos un rato y nos haga el día.

Hoy se fue.

Mi bebé.

Y quiero regalarle este pequeño homenaje de palabras que nunca van a alcanzar para llenar el vacío que va a quedar en mi alma.

Por suerte yo creo en Dios y creo en mi mamá. Y mi mamá, a quien tanto amaba, ya debe estar haciéndole las millones de caricias a mi viejita de patitas de cristal.

Tengo un ángel más viviendo en mi alma.

Ya veo que el pecho se me empieza a llenar y poner gordito como el de Simba.

¡Ah ya entendí! Ese pechito de súper héroe era así de gordito porque ya venía a esta vida lleno de otras vidas que la llenaban de amor.

Ahora entiendo porque parece que mi nenita tenía carrete para mil vidas.

Hoy me ladra el pecho.

Te amo, hijita.

 

Mercedes Funes, a corazón abierto tras la muerte de Simba, su fiel compañera durante 17 años.

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Patitas de Cristal. Corazón de titanio. Pecho de superhéroe. Cinturita de bebé. Llegó a mi vida entrando en la palma de mano con sus pelos de alambre y sus ojos saltones. Pensar que nadie la quería!! Por desaliñada y carpincha. La primera vez que ladró, desde su tamaño enano y su templanza curiosa, parecía que rugía un Leon. Se iba a llamar Maggie. Pero cuando tiró sus primeras magias a los vientos quedó muy claro que su nombre sería de reina de la selva. Y si bien era una niña y se supone que su huella debía sonar a rosado... mi bebita pisaba la vida con toda su impronta multicolor. La primera vez que pisó el pasto me hizo sospechar que era un transformer. Por arte de magia tiró las orejas para atrás como dos alas y encorvó su culito para transformar sus patas flacas en ruedas. Entre sus miles de parientes callejeros algún abuelo galgo debió pasar por su árbol mestizo maravillosamente indescifrable. No corría. Volaba. Y reía. Juro que reía. Y con su sonrisa despareja de colmillo chueco, nos hacía reir el alma a todos. Siempre fue tan inteligente!! Conocía las palabras mágicas que le precedían los buenos momentos. Que linda! Vamos a pasear? Quien quiere un pre pre..?! Alaridos con sonrisas. Mi nena sonreía y con ella sonreía mi corazón. 17 años siendo mi nena. Sabiendo mis comos y mis cuandos. La perra más famosa de la cuadra. De todas las cuadras. La más amada. La perra de todos. Simba. Firula. Pimpi. Todos boludos diciéndole nombres boludos para que venga a chupetearnos un rato y nos haga el día. Hoy se fue. Mi bebé. Y quiero regalarle este pequeño homenaje de palabras que nunca van a alcanzar para llenar el vacío que va a quedar en mi alma. Por suerte yo creo en Dios y creo en mi mamá. Y mi mamá, a quien tanto amaba, ya debe estar haciéndole las millones de caricias a mi viejita de patitas de cristal. Tengo un ángel más viviendo en mi alma. Ya veo que el pecho se me empieza a llenar y poner gordito como el de Simba. Ah ya entendí!!! Ese pechito de súper héroe era así de gordito porque ya venía a esta vida lleno de otras vidas que la llenaban de amor. Ahora entiendo porque parece que mi nenita tenía carrete para mil vidas. Hoy me ladra el pecho. Te amo hijita

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