El primer capítulo - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

El primer capítulo

El comienzo de una serie es fundamental, ya que puede marcar para los que venimos del pasado (sin streaming o cable) la permanencia frente a la TV en los próximos episodios.

La importancia del primer capítulo de una serie. (Foto: archivo Web)

El primer capítulo de una serie es fundamental, ya que puede marcar para los que venimos del pasado (sin streaming o cable) la permanencia frente a la TV en los próximos episodios.

No siempre el primero asegura una continuidad de excelencia. Muchos productores apuestan a un inicio explosivo. Una superproducción que luego no se repetirá más, conflictos impactantes que luego se estirarán hasta el agotamiento o participaciones especiales de grandes figuras, que sólo reaparecerán como fantasmas cada tanto.

Por supuesto, nadie tiene la fórmula secreta para atraparnos y clavarnos frente a la pantalla religiosamente. La tecnología facilitó mucho la cuestión. Ya no hay que esperar al viernes a la noche para ver cómo sigue la cosa. Tampoco esperar que algún canal local emita la nueva temporada. Por eso, no todo tiempo pasado fue mejor. Hoy, las historias se ven cuando querés, podés pausarlas, adelantarlas, congelarlas y repetir cien veces una escena. No falta mucho para que interactuemos y decidamos el curso de la historia o los finales de los personajes.

Los finales de las series casi nunca logran un consenso, pero los episodios presentación deben prender fuego al televidente.

Más allá de todo esto: ¿quién puede darle batalla a un gran primer episodio?

Para los que transitamos los ochenta, ¿quién pudo olvidar el impacto de V Invasión Extraterrestre, La Vengadora o El Pulpo Negro. Seguramente, muchos pensamos que nunca más veríamos series como ésas.

Sin embargo, llegaron otras: la ampulosa Los Soprano (con mafiosos que se mentían a sí mismos creyéndose buena gente) la brillante Six Feet Under (que mostró, como nadie, la sorpresa que provoca cada muerte), Los Simpson (la animación más exitosa de la historia mundial de la tele), la sexual Sex And The City (que apareció para contar un costado femenino poco abordado), la transgresora Queer as folk (un espejo del hasta entonces oculto y prohibido mundo gay) y también comedias que nos hipnotizaron por años: Seinfeld, Friends, Will and Grace, Modern Family o The Big Bang Theory.

Los finales de las series casi nunca logran un consenso, pero los episodios presentación deben prender fuego al televidente.