Nancy Dupláa y su apuesta más ambiciosa en TV junto a Echarri: "Es un proyecto de la familia; Pablo me lo propuso en la cama... ¡el lugar para charlar de muchas cosas!" - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Nancy Dupláa y su apuesta más ambiciosa en TV junto a Echarri: "Es un proyecto de la familia; Pablo me lo propuso en la cama... ¡el lugar para charlar de muchas cosas!"

La protagonista de La Leona habló con Ciudad.com en la previa al debut. La vuelta a la pantalla, cómo es trabajar con su marido, sus cuidados del cuerpo y más.

Nancy Dupláa charló con Ciudad.com antes de La Leona.

Después de tres años sin protagonizar en televisión, Nancy Dupláa (46) se animó a volver con todo. No sólo será la cara líder de la nueva ficción de Telefe, sino que el desafío también embarca lo que es su cuarto proyecto laboral con Pablo Echarri (ya hicieron Los Buscas en TV, donde nació el amor; y Apasionados y El Desvío, en cine). En pantalla y de la mano de su marido y padre de sus hijos menores, encarnará a una ¡súper sensual! delegada de una fábrica textil, en la que trabajó toda su vida.

Luciendo un renovado y, hay que decirlo ¡im-pe-ca-ble! físico, la actriz y madre de tres hijos (Luca -15-, fruto de su relación con Matías Martin, Morena -12- y Julián -5-, junto al galán) recibió cálidamente a la prensa en la presentación de La Leona. El nombre de su nuevo proyecto no es casual: Nancy es, una vez más, la "cabeza" carismática de su equipo de trabajo.

Tras un 2015 en el que completaron las grabaciones de todos los capítulos, los actores se reencontraron en el evento de prensa. Allí, Dupláa se abrazó con todos sus compañeros. Desde Miguel Ángel Solá hasta con Andrea Rincón, bailó apasionadamente con Echarri y hasta se emocionó con el vibrante trailer de La Leona. Y entre brindis y expectativas, se lanzó a la charla con Ciudad.com...

"El elenco es todo lo que soñamos. Teníamos todos los nombres anotados en los guiones, íbamos poniéndole caras y, por ejemplo, el rol de Miguel Ángel Solá no lo podía haber hecho otro actor. Cuando lo llamamos estaba en España, con Paulita Cancio, su mujer que también trabaja en La Leona y hace un personaje divino, dijo que sí y se vino. Cada uno que fuimos soñando fue diciendo que sí. Desde ese lugar también es un flash".

-El subtítulo de La Leona reza "Una historia de pasión, amor y lucha", y parece tener mucho que ver con tu vida... ¿Cómo vivís este debut?

-La verdad es que sí, en mi vida hay de las tres cosas. Pero la verdad es que en la novela hay más. María Leone, mi personaje, se empieza a transformar en su lugar de trabajo y con sus compañeros. De alguna manera, con esta situación en la que se pone en juego la lucha es donde se nace su apodo.

-¿Cómo vivís estar rodeada de tantos actores reconocidos, como Hugo Arana, Miguel Ángel Solá, Susú Pecoraro, Patricia Palmer, Esther Goris, entre otros?

-El elenco es todo lo que soñamos. Teníamos todos los nombres anotados en los guiones, íbamos poniéndole caras y, por ejemplo, el rol de Miguel Ángel Solá no lo podía haber hecho otro actor. Cuando lo llamamos estaba en España, con Paulita Cancio, su mujer que también trabaja en La Leona y hace un personaje divino, pero dijo que sí y se vino. Cada uno que fuimos soñando fueron diciendo que sí. Desde ese lugar también es un flash. Es un programa angelado porque es un proyecto de la familia. Pablo me lo propuso en la cama... Como toda pareja es el lugar para charlar de muchas cosas. Me dijo: "¿Tenés ganas de hacer algo, de volver a la tele? Tengo esta historia". Yo le dije: "A ver, contámela". Flasheé y dije que sí de una. Aparte era un proyecto de familia, para ponerse el overoll y empezar a laburar.

-Es la cuarta vez que trabajan juntos con Pablo, pero la primera en la que él, además de protagonista, será tu productor (junto a Martín Seefeld en Árbol, la productora que comparten). ¿Hubo algunas diferencias entre ustedes?

-Sí, obvio. Quilombos siempre hay, pero si no hubiésemos tenido la certeza desde un primer momento de que esto no iba a perjudicarnos, no lo habríamos hecho. Es nuestro tesoro y sabíamos que no se iba a poner en juego, que lo íbamos a resolver en un año intenso de trabajo, cada uno iba a cumplir su rol, etcétera. No somos muy normales igual nosotros.

-¿Por qué decís eso?

-Porque, para empezar, somos un matrimonio que lleva mucho tiempo juntos y que cada año se renueva en cuanto a los votos y al deseo profundo de seguir así, eso ya es raro. También tenemos muy presente la diversión y las cosas buenas, más allá de los quilombos y las crisis y todo eso. Tenemos esa certeza de que uno trabaja para seguir el camino juntos y de la mano.

-¿Este proyecto también es parte de ese disfrute como pareja?

-Sí, claro que sí. Te hace meterte en un juego y te da una responsabilidad que hasta ese momento no teníamos. Los juegos siempre vienen bien en las parejas, fue buenísimo.

-Hablando de tu vida, se te ve súper bien de físico. ¿Cómo hiciste?

-Nunca va a ser mi caso que digan "qué flaquita está", porque me encanta comer. Lo cierto es que aprendí a comer, me gusta mucho entrenar. Empecé muy bien y el trámite de la tira hizo que se vuelva más complejo; durante las grabaciones aumenté tres kilos, pero pude mantener una armonía y tranquilidad sin poder entrenar, lo cual a los cuarenta y pico de años nos mantiene saludables. Pero me pude mantener bastante bien, para mí es un logro importantísimo.

-En la novela, además, te mostrás muy sexy: ¿es algo que disfrutás o te cuesta?

-La Leona es muy femenina, más allá de su costado masculino y combativo. Le gusta empilcharse bien, andar escotada, tiene una impronta de "pecho para arriba", muy italiana, muy de ir al frente y usar su sexualidad. Eso me costó.

-¿Sos tímida para ese tipo de roles?

-Sí... Pero igual lo hago. Cuando lo tengo que hacer, lo hago.

"Nunca va a ser mi caso que digan 'qué flaquita está' porque me encanta comer. Lo cierto es que aprendí a comer, me gusta mucho entrenar. Empecé muy bien y después el trámite de la tira hizo que se vuelva más complejo y durante las grabaciones aumenté tres kilos, pero pude mantener una armonía y tranquilidad sin poder entrenar, lo cual a los cuarenta y pico de años nos mantiene saludables. Pero me pude mantener bastante bien lo cual para mí es un logro importantísimo".

-¿Qué dice tu hijo Luca, que ya es un adolescente, cuando ve este tipo de escenas? Sé que Morena y Julián todavía son chicos y Pablo nos contó que no va a ver la tira...

-Sí, los más chicos no la van a ver. Y Luca... es un amor él. Ya vio los avances, está atento, es un cinéfilo, un enfermo de los medios. Está muy preparado, es muy compañero tanto de Pablo como mío y me sorprendo día a día. Es un poco parte de todo esto, él también se sorprende con lo que ve de mí. Además, nuestra relación tiene mucho de cercanía, conversaciones, hay poco tabú para hablar ciertos temas, amplitud en el diálogo. Creo que conviene ser así cuando una es mamá de un adolescente. Obviamente que hay cosas que se te van de las manos, cosas que quizás no me cuente a mí pero yo siento que me cuenta todo ja, ja, ja. Te puedo asegurar que le cuenta más a Pablo que a mí.

-Hablando de gente con la que se te ve muy compinche, siempre te marcan como líder positiva de los grupos. ¿Cómo se logra eso con diversas personalidades, actores de gran carrera y otros que recién comienzan?

-Soy así, soy fiaca. No me gustan los problemas, no lo siento como un trabajo grande. Lo siento como un viaje que hacemos juntos. Si no estoy bien anímicamente no puedo dar lo mejor de mí. Cuando yo siento una empatía tan grande entre mis compañeros es donde empiezo a gozar lo que hago y se dio naturalmente. Soy de estar cerca, saber lo que opinan, lo que quieren para los personajes y si tengo llegada o posibilidad de que se pueda hacer, lo hacemos.

-Claro, porque además sos la esposa del productor...

-Ja, ja, ja... Claro, ¡soy la esposa del productor! Olvidate. Tengo mucho predicamento ahí adentro, ja, ja. Más allá del chiste, se armó un grupete hermoso.

 

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