Luis Novaresio analizó lo que dejó 2016, lo que traerá este 2017, y confesó: "Brindo por la salud y la felicidad de mi familia; y por un país que vuelva a dar la posibilidad objetiva de tener proyectos" - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Luis Novaresio analizó lo que dejó 2016, lo que traerá este 2017, y confesó: "Brindo por la salud y la felicidad de mi familia; y por un país que vuelva a dar la posibilidad objetiva de tener proyectos"

El conductor se animó a compartir su balance del año que se fue y sus expectativas en una nota con Ciudad.com.

Luis Novaresio se confesó ante Ciudad.com. (Foto: Ciudad.com)

Con el paso del tiempo se produjo una interesante transformación de Luis Novaresio (53), quien se formó como abogado como paso excusa para ejercer el periodismo, pese a lo cual trabajó como letrado civil y comercial con dos socios en su Santa Fe natal. El 2017 encuentra al conductor afianzado, surfeando una ola que viene barrenando con paciencia y pericia desde hace cinco años, cuando dejó su exitosa carrera en los medios de Rosario para saltar a las grandes ligas de Buenos Aires y lograr un (hasta entonces) insospechado cometido: tener impacto nacional.

Hombre de perfil bajo, renuente a hablar de su vida privada o referirse a su familia, Novaresio dejó de ser el periodista aplomado y circunspecto para divertirse y sonreír ante cámara, gracias al empuje fundamental de Pamela David, quien le dio alas dentro de Desayuno Americano. En una entrevista con Ciudad.com, feliz por estar al frente de esa suerte de "late night show" que es Debo Decir (domingos 22hs. por América),  Luis Novaresio hizo un repaso del año que se fue y planteó sus perspectivas para el que comenzó. Y no se privó de ningún tema.

"El oficio está cambiando mucho. Con el celular y Periscope, o Facebook Live se hace una cobertura que otros no pueden. La verdad es que yo pensé que el cambio iba a ser más lento, pero fue mucho más vertiginoso".

-¿Cómo te sentís en un programa tan ecléctico como el que conducís?

-Me siento raro en mi rol. Cuando Daniel Vila, el dueño del canal me lo propuso, me pareció una idea insólita. Me dijo que pensaba en un programa que tuviera muchos invitados, al que pueda ir un ministro nacional o Moria Casán, le dije que para un domingo a la noche estaba bueno. Ahora, cuando me dijo que quería que lo conduzca yo, le dije que ni en curda porque no me veía. Pero después me entusiasmé con la idea, que pasó por Liliana Parodi y la producción. Debo decir, ja, ja. Debo decir que al principio era cuanto menos raro, pero cada vez me siento más cómodo.

-A pesar de tus reparos, te ganaste el espacio en la pantalla.

-Por suerte tenemos continuidad para todo el año. Eso es algo que tengo que agradecerle al canal, porque nunca se planteó como algo de rating de movida, y aparecimos en un horario donde hay programas con cierta trayectoria: Susana Giménez y Periodismo Para Todos, con Jorge Lanata del otro. Era como meterse en la boca del lobo. Así y todo sostuvimos un número razonable para el canal, y desde que no están más ellos, se multiplicó. De hecho, el último domingo fuimos lo más visto del canal.

"Lo que a mí más me impactó este 2016 fue estar en la radio y que me llamara el Presidente pidiendo salir al aire. Llamó porque estaba en desacuerdo con un comentario económico mío. Y fue toda una semana de discusión sobre lo que Macri dijo ahí".

-A pesar de tu perfil de serio, se podría decir que en Debo decir combinás un poco del show de Susana y del periodismo duro de Jorge

-Creo que el periodismo de sitios estancos se terminó, la tele no da para más. Lanata hizo teatro de revista, en su programa tiene humoristas e imitadores. Todos los programas tiene una vuelta para volverse más atractivos. Mi modelo es el ciclo italiano Che tempo che fa, que conduce Fabio Fazio. Un tipo con el mayor prestigio periodístico, pero que a la vez conduce el Festival de la canción de San Remo. Él entrevista desde el presidente del consejo de ministros de Italia, hasta a la actriz más popular. A mí me costó abrir la cabeza porque empecé de grande. Pero estoy contento.

-¿Ese tránsito lo lograste gracias al aporte de Pamela David?

-Definitivamente. Debo agradecele mucho que me haya ayudado a romper varios esquemas. Ella ha sido muy generosa, es una gran compañera de trabajo. Incluso me permitió estar al lado de ella, porque en Desayuno Americano jamás se planteó una coconducción. Pero ella me generó esto, el pasar de una personalidad muy estructurada, apolínea, a una más relajada, dionisíaca.

-¿Cómo ves el futuro del periodismo frente a la convergencia digital?

-En principio, creo que el concepto de primicia ha muerto. Damián Patcher contó en un tweet que habían matado a Alberto Nisman, y le ganó a cualquiera de las grandes estructuras. Me parece que el oficio está cambiando mucho. Con el celular y Periscope, o Facebook Live se hace una cobertura que otros no pueden. La verdad es que yo pensé que el cambio iba a ser más lento, pero fue mucho más vertiginoso. Ahora, va más por el lado del prestigio del periodista, por la firma del autor que por otra cosa.

"Yo soy un buen televidente y creo en las cosas. Me parece que Pedro Alfonso ganó el Bailando, que no hubo nada raro, no tengo dudas. Yo soy bastante crédulo, compro el cuento. Porque todos nosotros contamos un cuento, ya sea un reality o nosotros".

-Para vos, ¿existe una única realidad?¿O hay varias interpretaciones de la realidad?

-Si la pregunta apunta a si existe la objetividad periodística, respondo que no. Lo que sí tiene que haber es rigurosidad periodística. Si dos autos chocaron, chocaron, no es que "parece que chocaron". Una cosa es que cuente rigurosamente el hecho, no objetivamente porque lo voy a adjetivar, pero lo que no tengo que hacer es no perder la rigurosidad. No puedo decir que no fue un choque sino una sucesión de quietudes. Creo en la rigurosidad, no en la objetividad. Además, en los principios del periodismo, como chequear las fuentes de información, no plagiar, reservar las fuentes, diferenciar la información de la opinión.

-¿Cómo fue tu 2016?

-Muy bueno en todo sentido, en lo personal y lo profesional. Muy tranquilo de mucha salud, bien con mi familia. Un muy buen año. Pero yo no hablo de mi familia, por una cuestión que a ellos les fastidia un montón el tema de mi notoriedad.

-¿Cuál fue la noticia más importante?

"La radio es mi medio. Me encanta hacer televisión, soy feliz haciéndolo, pero me pongo nervioso, me quedo sin voz, transpiro, me tropiezo. La tele me complica".

-Es complicadísimo. Porque entrevisto aproximadamente seis personas por día, unas 1500 al año. Lo que a mí más me impactó fue estar en la radio y que me llamara el Presidente pidiendo salir al aire. Llamó porque estaba en desacuerdo con un comentario económico mío. Me sentí shockeado, impresionado. No me lo esperaba, pero me gustó mucho porque me dijo que era sólo una pregunta y tuvimos dos definiciones, una sobre la economía y otra sobre el caso del carnicero de Zárate, que mató a delincuentes; fue toda una semana de discusión sobre lo que Macri dijo ahí.

-¿Cuál es el tema que más te duele tratar?

-Las muertes o tragedias por inseguridad. Entrevistar a un papá, hijo, esposa o hermano de una víctima por la inseguridad me sigue complicando, a veces me siento un impertinente preguntando.

"No descartaría que Tinelli quiera ser dirigente político. Sospecho de los que niegan algo todo el tiempo... Me parece que es un ambicioso del poder".

-En un año con fuertes movilizaciones y confesiones bajo la consigna de #Niunamenos, ¿creés que el tema tiene solución?

-Creo que hay solución, pero que no se toma como prioridad en la agenda de los políticos, no lo entienden. Miran para otro lado. Sí hay solución y es ejercer la autoridad dentro de la ley, pero en la política argentina no garpa ejercer la autoridad. Es una época cultural en la que cualquier ejercicio de autoridad es visto como autoritarismo. Eso es un disparate fenomenal que hay que revertir.

-¿Qué mirás en la tele?

-Miro absolutamente todo. Me gusta la tele, no soy de los que dicen que prefiere leer. Sí, me gusta mucho leer, este año leí un montón, pero me encanta la televisión. Rial se ríe porque digo que almuerzo mirando Intrusos. Me gusta cómo labura él, fue compañero en la radio y encima es un profesional estupendo, es un tipo sagaz e inteligente. También miro Netflix, pero me gusta la televisión abierta y veo tele argentina. Los fines de semana en los canales de Rosario hay programación local y me encanta ver Plan A, que es un programa más social, y al cocinero Marcelo Megna, Pasión por las brasas. Pero soy un pésimo compañero televidente, porque me fijo en las tomas de cámara, las puestas en escena...

Sobre la causa colectiva #Niunamenos: "Creo que hay solución, pero que no se toma como prioridad en la agenda de los políticos. Miran para otro lado. La solución es ejercer la autoridad dentro de la ley, pero en la política argentina no garpa".

-¿Crees en lo que pasa en un reality?

-Yo soy un buen televidente y creo en las cosas. Me parece que Pedro Alfonso ganó el Bailando, que no hubo nada raro, no tengo dudas. Yo soy bastante crédulo cuando voy al teatro: si el actor dice que se va a la cocina, yo creo que se va a la cocina. Compro el cuento. Porque todos nosotros contamos un cuento, ya sea un reality o nosotros. Por eso admiro a quienes pueden contarlo bien.

-Al estilo Majul, ¿te sentís una persona feliz?

-Bueno, qué se yo. Hay buenos momentos de felicidad. Sería casi horrible ser feliz todo el tiempo, enloquecedor. Pero tengo muy buenos momentos. Si la preguna es si estoy contento conmigo mismo, no. Soy el peor de mis críticos. Cada día para mí es mirar lo que falta, no lo que tengo.

"Este 2017 es un año electoral, con lo cual, ninguna perspectiva es real. Espero que sea un poco mejor en lo económico, que sea más sólido en lo político y más justo en lo social. Me salió re peronista. Igual, no tengo ninguna filiación política".

-Entre la tele y la radio, ¿preferís la radio?

-Definitivamente, la radio es mi medio. Me encanta hacer televisión, soy feliz haciéndolo, pero me pongo nervioso, me quedo sin voz, transpiro, me tropiezo. La tele me complica.

-¿Cuál es tu anhelo inmediato?

-¡Vacaciones! Que ya vienen.

"Es una época cultural en la que cualquier ejercicio de autoridad es visto como autoritarismo. Eso es un disparate fenomenal que hay que revertir".

-¿A dónde y con quién vas?

-Todavía no tengo el destino definidos, yo elijo dos días antes y me voy. Jamás iría dentro de un tour, pero lo que surja en el momento. Quiero vacaciones para descansar y dormir. Me voy con mi familia. La playa me encanta, siempre y cuando haya una ciudad atrás. Y aunque diga que quiero descansar, podría ir a Europa a recorrer museos, porque es muy lindo. Sin correr, ir a dos ciudades en vez de a 25 como cuando uno era joven y quería ver todo el continente en un mes. Mi ciudad preferida, o una de las tres, es Roma. Habré ido unas 25 veces a Roma. Para mí, hay algo muy importante que es sentarme a comer rico hasta tarde, cosa que no puedo hacer acá. Es un programón.

-¿Cómo va a ser tu 2017?

-Hasta ahora, igual que como termina el 2016. Sigo en radio La Red, escribiendo en Infobae.com, Desayuno American y Debo Decir.

-¿Qué hacés en tus tiempos libres?

-¿Qué tiempos libres? Ja, ja. El año pasado había vuelto a nadar, pero cuando empezó Debo decir, se me atropelló la vida. Yo nadé mucho hasta los 19 años, competía. Para mí nadar es lo más, porque no te habla nadie. Cuando nado no quiero escuchar más que el ruido del agua. 

-¿Qué balance hacés del año que se fue?

-Políticamente, me parece que ha sido un muy buen año porque hubo alternancia de un grupo a otro, sin sobresaltos. Fue un año económico mal en general, muy malo para los sectores que menos tienen. En lo social, empezó muy dividido, con mucha grieta y tensión.

-¿Qué augurás para este 2017?

"Me voy de vacaciones pero no tengo el destino definido, yo elijo dos días antes y me voy. Jamás iría dentro de un tour, pero lo que surja en el momento. Quiero vacaciones para descansar y dormir. Me voy con mi familia. La playa me encanta, siempre y cuando haya una ciudad atrás" .

-Es un año electoral, con lo cual, ninguna perspectiva es real. Espero que sea un poco mejor en lo económico, que sea más sólido en lo político y más justo en lo social. Me salió re peronista. Igual, no tengo ninguna filiación política.

-Entre Mirtha Legrand y Susana Giménez, ¿con cual te quedás?

-Susana me parece de un carisma enorme

-¿Le ves techo a Santiago del Moro en su aprendizaje?

-Santiago tiene una impronta en la conducción que yo no he visto nunca. Creo que puede hacer lo que se proponga.

-¿Cómo definirías a Alejandro Fantino?

-Es un tipo muy curioso y tiene magnetismo televisivo.

-¿Qué opinás de Marcelo Tinelli, en sus diferentes roles público?

-Como conductor es el mejor, no hay otro. Como dirigente de fútbol, me parece que muestra su ambición de poder, que no está mal ni bien. Es eso.

-¿Crees que pueda usarlo de plataforma para convertirse en dirigente político? Como Mauricio Macri, o Silvio Berlusconi...

-No lo descartaría, él juega todo el tiempo. Sospecho de los que niegan algo todo el tiempo. Me parece que Tinelli es un ambicioso del poder.

-¿Tenés limites a la hora de sentar invitados a tu mesa?

-Sí, me parece que hay personas que no tienen nada que ver. Por ejemplo, Luis D’Elia.

-¿Por qué brindaste?

-Por la salud y por la felicidad de mi familia obviamente. Y por un país que vuelva a dar la posibilidad objetiva de tener proyectos. Creo que lo que más desafía la vida de uno es tener proyectos. Cuando uno vive en un país en el que por cuestiones de inseguridad,  económicas o injusticia, no te da la posibilidad de tener proyectos, es horrible. Yo brindo por todo eso.

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