Una exproductora de Ari Paluch lo acusó de acoso sexual: "Un día me arrinconó en el pasillo y me dijo 'te parto'"

Malena Dip confesó en LAM que el periodista se propasó con ella cuando trabajaron juntos en El Exprimidor entre 2009 y 2010. 

Una acusación llamó a la otra, y hoy Ari Paluch (55) enfrenta varias denuncias mediáticas de acoso sexual, de las cuales la primera, hecha por la microfonista Ariana Charrúa ante Recursos Humandos del Grupo América, derivó en la rescición del contrato de A24 con el conductor que tenía un ciclo en los mediodías del canal de noticias. Ante la requisitoria periodísticas por rumores y versiones, luego aparecieron los testimonios de las locutoras Federica Guibelalde y Verónica Albanese, quienes trabajaron con Paluch tiempo atrás, y otra muy fuerte, de la maquilladora de A24 Sofía Rigler, quien aseguró: "A mí me tocó dos veces la cola". Y ahora se sumó la palabra de una exproductora del periodista.

"Cuando tuve mi entrevista de trabajo, fui con el currículum y me dijo que no hacía falta que leyera el CV, que me contrataba porque era linda".

Su nombre es Malena Dip (30) y trabajó desde febrero de 2009 hasta mediados de 2010 en Radio Uno, tanto en la versión matutina como vespertina de El Exprimidor. En una nota con Los Ángeles de la Mañana, denunció que el acoso comenzó desde su primer contacto con el conductor: "Cuando tuve mi entrevista de trabajo, fui con el currículum y me dijo que no hacía falta que leyera el CV, que me contrataba porque era linda".

"En mi primer día de trabajo, él llegó al estudio, saludó y miró pornografía en la computadora. Yo miré a mis compañeros y me dijeron que era normal, que me quede tranquila".

Indignada, la productora comentó lo que vivió con apenas 22 años: "En mi primer día de trabajo me habían explicado que él llegaba a las 5 de la mañana, y que los demás teníamos que estar antes, con los diarios leídos. Entonces, el saludó, llegó al estudio y miró pornografía en la computadora. Yo miré a mis compañeros y me dijeron que era normal, que me quede tranquila. Después, cuando entrábamos al estudio teníamos la reunión de producción y empezaba el programa. Eso pasaba todas las mañanas".

"Al aire me decía ?qué linda, cómo se vino hoy la Tucu?. Tenía que ir al estudio y darle unas vueltitas. Me llamaba con la mano y mis compañeros me decían que tenía que ir. Entonces, entraba, daba la vueltita y salía. No era todos los días, sino que lo pedía cuando venía de buen humor".

"Yo soy de Tucumán y era mi primera experiencia y todos mis compañeros me decían que sus actitudes eran normales. Pensaba que estaba equivocada porque me hacía ruido, me parecía raro. Por ejemplo, al aire me decía ‘qué linda, cómo se vino hoy la Tucu’. Tenía que ir al estudio y darle unas vueltitas. Me llamaba con la mano y mis compañeros me decían que tenía que ir. Entonces, entraba, daba la vueltita y salía. No era todos los días, sino que lo pedía cuando venía de buen humor", continuó.

"Un día, mientras estábamos al aire, me escribió que estaba muy linda, que teníamos que tener una reunión y que me tenía que dejar llevar. Ese día me fui sin saludar apenas terminó el programa?.

Además, Dip enfatizó: "Aperte del acoso, había maltrato. Lo más leve que me llegó a decir, por lo que me encerraba a llorar en el baño, fue que era tonta porque era de Tucumán". Más tarde, confesó: "Otro mecanismo que usaba era comunicarnos con él mientras estaba al aire a través del MSN. Un día me escribió que estaba muy linda, que teníamos que tener una reunión y que me tenía que dejar llevar. Eso pasó mientras estaba al aire. Ese día me fui sin saludar apenas terminó el programa”.

"Otra vez me arrinconó en el pasillo y me dijo 'Te parto'. También, otro día me preguntó si era gauchita en la cama".

Sin que el tormento llegara al contacto físico, Malena Dip reveló: "Otra vez me arrinconó en el pasillo y me dijo 'Te parto'. También, otro día me preguntó si era gauchita en la cama".

"Aperte del acoso, había maltrato. Lo más leve que me llegó a decir, por lo que me encerraba a llorar en el baño, fue que era tonta porque era de Tucumán".

"Todo el mundo me decía que eso era normal. Era el único trabajo que tenía en Buenos Aires, no me podía dar el lujo de renunciar. Yo estaba desganada. Hasta que un día me llamaron de la producción, me vieron desganada y me hicieron firmar un papel en el que renunciaba", afirmó.