Amalia Granata confesó por qué dejó de ponerse bótox tras 10 años aplicándoselo: "Me vi en la tele y era un monstruo, estaba rígida y dije '¿qué es eso?'" - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Amalia Granata confesó por qué dejó de ponerse bótox tras 10 años aplicándoselo: "Me vi en la tele y era un monstruo, estaba rígida y dije '¿qué es eso?'"

La modelo y periodista contó en Cortá por Lozano cómo paso de autodefinirse "adicta" a esas inyecciones a abandonarlas... ¡por ahora! 

Si algo caracteriza a Amalia Granata (35) es su sinceridad para referirse a su vida sin demasiadas vueltas. De visita en Cortá por Lozano, la periodista le contó a Vero Lozano sobre los años que estudió para ser instrumentadora quirúrgica (le quedaron pendientes sólo dos materias) y la charla derivó en la adicción que en el pasado confesó tener al botox, el secreto (a veces evidente a la vista) de las famosas para mantener sus caras siempre jóvenes.  

"Hace 2 años que no me pongo botox porque me pasó de verme en una repetición en la tele y me vi un monstruo".

La señal de alarma de Amalia para que deje las inyecciones llegó de ella misma: "Hace 2 años que no me pongo botox porque me pasó de verme en una repetición en la tele y me vi un monstruo", aseguró. "Me vi rígida y dije '¿qué es eso?'. No me estaba dando cuenta la cantidad bótox que me estaba poniendo hasta que me vi", reveló.

Según ella misma había confesado en una nota anterior, esos retoques se los comenzó a hacer los 23 años. O sea, estuvo inyectándose bótox durante una década. "Ahí dejé de ponerme y hace casi 2 años que no me pongo, por ahora. ¡Por ahora! Seguramente después volveré a ponerme, pero menos que antes. Era un monstruo", agregó Amalia Granata, sin rechazar la posibilidad de que el futuro vuelva a recurrir a esa "ayudita".

Además, la flamante mamá de Roque Squarzon le dedicó una picantísima imitación a Luciana Salazar, en un juego del ciclo donde se busca que sus invitados se pongan en la piel de otros famosos, y por supuesto no perdió oportunidad para tirarle varios palitos a su enemiga: "Con Martín hacemos unas cosas... yo me disfrazo, le hago todas las cositas que le gustan a él. Le gusta que le ponga cremita por todos lados y que lo unte", lanzó, mientras sacaba cola y fingía un acento sexy, muy a lo Luli. ¡Tremenda!