Agustín Casanova, la revelación de Bailando 2016

El elenco de ShowMatch incluyó este año una amplia gama de personajes, varios cantantes, algunos mediáticos, actores y conductores. Pero hay uno que superó las expectativas. En esta columna te cuento por qué.

Ángel De Brito

El elenco de ShowMatch incluyó este año una amplia gama de personajes, varios cantantes, algunos mediáticos, actores y conductores. La repercusión de los participantes es, por ahora, bastante dispar. Y enseguida, se destacaron algunos sobre otros.

Entre ellos, los casos de Favio Posca y Ernestina Pais son singulares. Ninguno estaba en los planes de nadie, y sorprendieron al aceptar. Cuatro ritmos después siguen llamando la atención.

Del under, pasando por programas de humor, con la consagración junto a Nicolás Repetto y luego con una carrera en ficciones de Pol-ka, Posca llegó y ocupó bien su lugar desde el baile y también con las previas. En la última gala se quedó sin su bailarina (lesionada) y sorprendió con la incorporaciones de Maia (asistente de su coach) y La Chipi (invitada) en una salsa de tres, con un excelente puntaje. Lo mismo ocurrió con Ernestina, que monopolizó la atención con su carácter hiperkinético, y con una gran facilidad para los distintos ritmos. Inclusive, bailó lesionada. Su reencuentro con el Bicho Gómez (compañeros en Mañanas Informales) fue efectivo con la improvisación de números circenses.

Esta temporada se destaca por la gran cantidad de cantantes en concurso: Marama, Rombai, Militta Bora, Marta Sánchez, Julio Iglesias, El Polaco, Alejandro Lerner, y los más aficionados Fernando Carrillo, Iliana Calabró y la flamante famosa abogada hot (Fernanda Herrera). En el caso de Lerner, con una primera gala con buenísimos puntajes y críticas, renunció sin mucha explicación. Y lo mismo pasó con Fabián Doman. Ambos criticados por su bochornosa salida sin despedirse de la pista.

Sin dudas, en el medio de esta catarata de cantantes, se destacaron Marama y Rombai. Los líderes de la cumbia pop uruguaya aparecieron por primera vez en el Bailando en la final del año pasado, cuando cantaron varios de sus hits. Tras la repercusión de esas presentaciones, Marcelo Tinelli logró convencerlos de que se conviertan en participantes. Como con el resto de los colegas, fue una complicación para la producción, para congeniar ensayos y la presencia en las galas, por la gran cantidad de recitales y presencias en eventos privados de las dos agrupaciones.

Al ser parte de la misma empresa productora, de compartir estilos musicales, edad, y fandoms igual de importantes, enseguida comenzaron las comparaciones. Un factor decisivo fue el impacto inmediato de Agustín Casanova, líder de Marama, que conquistó inmediatamente al público y al jurado. De entrada, tuvo oportunidad de cantar su hits y se fue de la pista con una amplia variedad de elogios y unos cuantos 10. Una suerte distinta tuvo Fernando Vázquez, líder de Rombai, quien recibió varias críticas de entrada, que no pudo cantar recién hasta su tercera participación.

Más allá de la comparación lógica, Agustín es para mí la gran revelación del concurso. 

Y no en comparación con Vázquez, sino con todo el resto.

El cantante de Marama se diferenció con una gran cuota de simpatía, humildad y gran destreza en sus bailes. Ni por formación (hay competidores con más estudios) ni por juventud (hay otros de sus edad) ni por fama (hay otros más populares), sino por carisma. El combo que presentó Casanova barrió con otros favoritos, y pudo ocupar rápidamente un primer plano.

Sin embargo, hay dos reglas que no fallan en el Bailando: no siempre gana el mejor, y el ciclo es una caja de sorpresa. Nadie tiene la vaca atada.