Adabel Guerrero y su reacción cuando vio las "dos rayitas" del test: "Quería preparar la cámara pero no me dio tiempo, ¡imaginen la cantidad de veces que me dio negativo!" - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Adabel Guerrero y su reacción cuando vio las "dos rayitas" del test: "Quería preparar la cámara pero no me dio tiempo, ¡imaginen la cantidad de veces que me dio negativo!"

Tras cuatro años de búsqueda junto a su marido, la bailarina celebra los tres meses de gestación y confesó la intimidad del gran momento.

A pesar del famoso "hacer los deberes" y seguir las indicaciones de los médicos, durante cuatro años Adabel Guerrero (38) y Martín Lamela (42) no lograron quedar embarazados. Ahora, con la esperada gran noticia hecha realidad, la bailarina confesó la intimidad del festejo con su marido cuando el test les dio -¡por fin!- positivo.

"Siento que estoy viviendo un milagro de la vida, porque si bien una desea ser mamá, no sabés lo que se siente", enfatizó Adabel en una nota con Arriba argentinos. Cuando le preguntaron por el preciso instante en que vio las dos rayitas, la diosa reveló: "Fue un test de embarazo que compró mi marido. Lo hicimos y dio súper positivo. Fue al toque. Yo quería capturar ese momento con el teléfono, para mis recuerdos, pero nunca me dio el tiempo a preparar la cámara. ¡No me dio tiempo de nada! Me quedé como que ni siquiera reaccionaba, porque la primera vez que te da positivo es un montón".

"Íbamos a ir directamente a la inseminación. Martín estaba muy angustiado, porque hay un 30 por ciento de probabilidad de quedar embarazada, no es el 70. Sabía que yo iba a sufrir si no sucedía".

Más reflexiva, Guerrero se explayó: “Tantas veces me dio negativo. Tantas… Lo busqué cuatro años. Imaginen la cantidad de meses que me hice el test y dio negativo. Lo feo que es la tristeza que te da. Seguís con la ilusión, viene el ciclo menstrual y es un bajón. Empezás a pensar que Dios no quiere que sea mamá”.

Al final, Adabel Guerrero concluyó: "Nunca me iba a dar por vencida. Por eso íbamos a ir directamente a la inseminación. Martín estaba muy angustiado, porque hay un 30% de probabilidad con inseminación, no es el 70. Sabía que yo iba a sufrir si no sucedía".  

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