Eleonora Cassano se confiesa antes de su gran despedida del ballet - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Eleonora Cassano se confiesa antes de su gran despedida del ballet

La máxima exponente de la danza clásica argentina dará sus últimas funciones como bailarina en el Luna Park, y ante Ciudad.com, entre lágrimas de emoción, repasó su vida y contó sus planes a futuro. ¡Fotos y videonota!

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Se retira una estrella. Junto con el cierre de la etapa como bailarina clásica, Eleonora Cassano (47) pondrá un broche de oro a un capítulo importante en la historia de la danza argentina. Desde los 6 años, Eleonora supo que el ballet era su vocación y pasó cuatro décadas disfrutando de la dicha de triunfar en el mundo haciendo lo que más ama.

El telón se bajará por última vez el domingo 1º de julio en el Luna Park, mítico escenario de box, que también se da el lujo de homenajear a los ídolos y artistas populares. Pero antes, entre lágrimas de emoción, la talentosa artista se confiesa con Ciudad.com en una entrevista en la que repasa su vida y habla de sus planes a futuro.

-Eleonora, estás despidiéndote de la danza clásica...

-Sí, cierro la etapa de bailarina clásica con La Bayadera, acompañada por el Ballet Argentino de La Plata y Luis Ortigoza, que aparte de la coreografía, va a bailar conmigo.

-¿Por qué elegiste esta obra en particular para tu despedida?

-Es una obra que me permite mostrar las dos cosas. La parte técnica, que es exigida, y también la parte interpretativa, que es un personaje muy rico. Si bien es un ballet de clásico, de repertorio, para disfrutarlo no tenés que entender, porque no es que el que no entiende se va a aburrir.  Va a estar la orquesta en vivo con el ballet completo del Argentino de La Plata, que son 60 personas, con una escenografía impresionante, un vestuario increíble.  

"De lo que más orgullosa me siento es de haber acercado la danza a la gente junto a Julio Bocca, poder permitirle al público darse el gusto de ir a ver un ballet sin tener la necesidad de entender".

-¿Cuánto tiempo pensaste en retirarte del ballet? Sos una bailarina que se despide bastante grande.

-No sé, no lo sabía. Yo no suelo planificar tanto mi vida, soy como más espontánea. Pero el año pasado, al charlar en las reuniones con Lino Patalano, el último tiempo noté que venía haciendo cosas diferentes y no clásico. Entonces, como me estoy poniendo grandecita, tuve la necesidad de cerrar esta etapa.

-¿Iniciás nuevos proyectos?

-Sí, va a ser una nueva etapa porque desde algún punto voy a ponerme en la posición de maestra, voy a tener más tiempo de poder enseñar. Ponerme del lado de la dirección también. Tampoco cierro definitivamente la puerta en cuanto a subirme al escenario, creo que fui incorporando muchísimas cosas que me permiten seguir estando arriba del escenario desde otro lugar.

"De chica me rateaba de la escuela para ir a ver ensayos o funciones al Colón".

-En tu rica trayectoria, ¿cuáles creés que son tus hitos o momentos que afectivamente más te significan?

-Pasaron muchas cosas importantes en mi carrera y relacionadas también con la vida, creo que van de la mano. Tal vez el empujonazo, el despliegue grande e importante, fue cuando empecé a bailar con Julio Bocca, si bien yo ya había bailando en Estados Unidos y ganado una medalla, y bailaba con Maximiliano Guerra antes que con Julio. Pero el gran arranque fue con Julio, hacer funciones por todo el mundo, crear el Ballet Argentino junto a él. Creo que de lo que más orgullosa me siento es, junto a Julio, haber acercado la danza a la gente, poder permitirle que se dé el gusto de ir a ver un ballet sin tener la necesidad de entender. Eso me parece que es muy importante.

-¿Te llamaron para estar en Bailando 2012? ¿Harías al menos una presentación en el programa?

-Sí, me llamaron. Creo que no era el momento adecuado por una cuestión de tiempos. Lo que me parece positivo de esto, es que en un punto u otro podés sacar algo bueno. Yo estuve en Playboy, en el teatro Maipo... Del Colón al Maipo rompí con un montón de moldes que tal vez se nos ponen a los bailarines clásicos. Pienso que se puede mostrar arte o danza, con clase en todo tipo de cosas. Porque estuve en Playboy y lo que se vio fue maravilloso. Después, la Cassano en el Maipo, que todos pensaban “ay, se transformó en vedette”, e hicimos un espectáculo que era bellísimo. De todo se puede sacar algo bueno.

-En el medio de tu exigente carera de bailarina tuviste dos hijos, ¿cómo viviste esos momentos en medio de tu carrera?

-Fue la situación más maravillosa de mi vida. Si me preguntás cuál fue mi mejor función, fue ser mamá de Tomás (16) y Julieta (10). Eso me permitió estar desde otro lugar arriba del escenario. Pero nunca tuve problemas para volver después de ser mamá, de engordar 15 kilos, lo que sea, no tuve problemas para volver a estar en condiciones. Bailé casi hasta el quinto mes con Tomy, y ya a los dos meses estaba haciendo Cassano dancing, con Tomás en el costadito del camarín, mientras me maquillaba. Y compartiendo con la familia, incluyéndolas en mi vida profesional.

"Si me preguntás cuál fue mi mejor función, fue ser mamá de Tomás (16) y Julieta (10). Eso me permitió estar desde otro lugar arriba del escenario".

-Por lo general, con las proezas físicas que requiere, la danza causa problemas corporales. ¿Tuviste muchas lesiones? ¿Cómo estás ahora?

-Tuve lesiones. Tengo mi espalda que no está sana, tengo la columna un poco… ahí. Pero me las vengo bancando. Grave, no tuve nada. Esguinces, lo normal de un bailarín que está en riesgo constante con lo físico. Igualmente, es sacrificado, pero estás haciendo lo que a vos te gusta, lo que amás y te pagan por eso, sos reconocido. Sacrificio es tal vez para la persona que se levanta a las cinco de la mañana y va con un taladro a la calle. Eso puede ser sacrificio. Pero yo estoy feliz de estar como estoy y de haber hecho lo que hice.

-¿No te arrepentís de haber resignado tiempos en tu juventud para dedicarlo a la danza?

-No, al contrario. Yo me rateaba de la escuela para ir a ver ensayos o funciones al Colón. Y tampoco puedo decir “por el ballet yo me sacrifiqué y no tuve hijos, o no me casé”. Eso sí hubiese sido un error y era para sufrir.

"Tengo mi espalda que no está sana, tengo la columna un poco… ahí. Pero yo estoy feliz de estar como estoy y de haber hecho lo que hice".

-¿Hay mucha competencia entre las bailarinas?

-Sí, pero en todos lados se cuecen habas. Hay situaciones que alguien quiere el rol, nada del otro mundo. Y hay que saber enfrentar esas situaciones, porque si te ponés a pensar lo que van a decir o lo que van a hacer, o lo que pueden pensar, terminás no haciendo nada. Creo que no es una buena forma de tomarselo.

¡Mirá la video entrevista exclusiva de Ciudad.com con Eleonora Cassano!

 

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