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La conmovedora carta de la hermana de Steve Jobs

Mona Simpson, la novelista y ensayista, le dedicó unas hermosas palabras al hombre que revolucionó la tecnología. ¡Mirá!

La conmovedora carta de la hermana de Steve Jobs. (Foto: Web)

A los 56 años, Steve Jobs, cofundador de Apple y creador del estudio de animación Pixar, falleció de cáncer a principios de octubre. Fue una figura de la revolución tecnológica y su muerte generó conmoción en las redes sociales.

A pesar de conocerlo recién a los 25 años, Mona Simpson, la novelista y hermana biológica de Jobs, guardaba un gran aprecio por el hombre que revolucionó la tecnología. Por este motivo, la mujer publicó una conmovedora carta a su hermano con el título Elogio de una hermana a Steve Jobs en el The New York Times.

“Quiero decirles algunas cosas que he aprendido de Steve, durante tres períodos distintos, a lo largo de los 27 años en que lo conocí. No son períodos de años, sino de los estados del ser. Su vida plena. Su enfermedad. Su muerte”

“Steve trabajó en lo que amaba. Trabajó realmente duro. Todos los días. Es increíblemente simple, pero real. La novedad no era su valor más alto. La belleza lo era”.

“Él estaba dispuesto a ser malinterpretado. Steve era como una niña por la cantidad de tiempo que pasaba hablando sobre el amor”.

Mona también recordó las palabras de Steve en el momento que conoció a su mujer: “Hay una mujer hermosa y es muy inteligente y tiene perro y me voy a casar con ella”.

Mona describió los últimos instantes de Jobs: “Lo intentó. Siempre, siempre intentado, y siempre con amor en el centro de ese esfuerzo. Era un hombre de gran intensidad emocional. Estaba trabajando en eso también. La muerte no le ocurrió a Steve, él la consiguió”.

Y cerró: “Parecía estar trepando una montaña. Con esa voluntad, con esa ética de trabajo, también estaba la capacidad de Steve por el asombro, de ser un artista que cree en un ideal. Sus últimas palabras, horas antes, eran monosílabos, que repitió tres veces. Antes de embarcarse, miró a su hermana, luego por un largo rato a sus hijos y a su compañera de vida, Laurene. Entonces miró más allá de sus hombros. Sus palabras finales fueron: Oh, wow. Oh, wow. Oh, wow".

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