Entrevista a Cacho Castaña: "De salud estoy bárbaro, pero la soledad me mata" - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Entrevista a Cacho Castaña: "De salud estoy bárbaro, pero la soledad me mata"

El cantante popular, mito argentino, abrió su corazón con Ciudad.com. La vuelta a los escenarios, su separación y el jaque a su salud, con su imperecedero estilo.

Cacho Castaña, eterno galán.

Su voz, dueña de clásicos que se marcaron a fuego en la cultura popular, no es tan ronca como se esperaba. Fueron 15 días en terapia intensiva y una (muy) mala racha de salud, que lo sacudieron como un huracán, pero hoy, a los 69 años, finalmente dice que aprendió a cuidarse como nunca lo había hecho en su vida. “Estaba muy desordenado, ahora soy prolijo”, relata, a modo de arranque.

Y es que Cacho Castaña, víctima de su adicción al cigarrillo, pasó varias veces por terapia y la última vez fue hace tan sólo un mes, pero nada parece derribarlo... ni cansarlo. Aún con todos estos reveses en sus espaldas, el mito de la canción tiene más fuerza que nunca. Como dato, basta saber que es inminente su regreso a los escenarios: el viernes 4 de noviembre presenta su show en Berazategui y planea su gran vuelta al Teatro Gran Rex. Si esto fuera poco, su último disco, Más atorrante que nunca está nominado para los premios Carlos Gardel 2011 en el rubro Mejor Álbum Artista Romántico/Melódico.

En el lado B, se encuentra su reciente separación de Andrea Sblano, una inesperada ruptura tras 10 años de relación. Pero después de la tormenta, llegó la calma. Y gozar nuevamente de buena salud le sigue dando motivos para sonreír...

"Tengo psicóloga, profesor y médico personal. Me estoy portando bien y, además, creo en los milagros"

- ¿Cómo estás Cacho, cómo te encontramos en este momento?

- Estoy muy bien por suerte. Estoy repuesto, preparándome para subir al ring, como yo lo llamo.

- No parás...

- La verdad que no. Estuve 15 días internado en terapia intensiva, así que tuve un tiempo de recuperación. Pero sí, ya vuelvo el 4 de noviembre, obviamente con los recaudos necesarios. Y me tengo que cuidar.

-¿Cómo fueron esos días de internación?

- Espantosos. Muy duro. No quiero pasar nunca más por algo así. Le pido a Dios que nunca más me pase eso.

-Y ahora, ¿qué cambió en vos?

- Estoy muy prolijo, antes vivía muy desordenadamente. Hago gimnasia tres veces por semana, viene mi profesor, tengo psicóloga, psicoanalista, y mi médico personal, Alfredo Cahe. Estoy custodiado por todos lados. Me estoy portando bien y, además, creo en los milagros.

- ¿Llegaste a temer el peor desenlace en terapia? ¿Pensabas en la muerte?

- Y si me moría, me moría. ¡Chau! ¡Lo importante es no darte cuenta de que te morís! (estalla en carcajadas). La vez pasada, me preguntaba un periodista qué me gustaría que pongan en mi lápida, y yo le dije: “Pongan lo que quieran, total no lo voy a leer”. Trato de no hacerme la cabeza.

- ¿Te molestó cómo trataron los medios el tema de tu salud?

"Yo me levanto bien siempre, pero la soledad me mata. Yo no sé estar solo y no la paso bien"

- A mí no me importa nada, mi amor. No me entran las balas. Pasé el peor año de mi vida: me la pasé internado y encima la última vez tuve una caída en casa y me rompí la nariz y las costillas. Es una cosa de locos, de no creer. Además me separé. Todavía estoy haciendo el luto, y la verdad que no es fácil.

- En este tiempo ¿te replanteaste algunas cosas de tu vida? Quizás tener un hijo…

- Nunca tuve la emoción de tener un hijo, no sé por qué. Todos los que son padres dicen que tener un hijo te cambia la vida. A veces teníamos ganas con mi ex mujer, Andrea, pero nunca nos pusimos de acuerdo. Y pasó el tiempo, pasó la vida, y nos tuvimos que separar.

- Decís que todavía estás de duelo, ¿en qué te refugias para seguir?

- Este cambio lo atravieso con lo que más me gusta hacer, que es cantar, estar en el escenario, volver a hacer giras. Además es lo único que sé hacer.

- ¿Y actuar? Una vez dijiste que no te gustaba ver tus películas de joven, que suelen repetir en el canal Volver, ¿por qué?

- No es vergüenza, ¡pero me da cosa, ja ja! Me da bronca, te diría, porque estaba bárbaro, flaquito, lindo. Pero bueno, es el paso del tiempo.

- ¿El humor te salva?

- Si, a mí sí. Yo me levanto contento, siempre estoy bien, para arriba. Y por suerte de salud estoy bárbaro, con los recaudos que te dije. Pero de todas maneras, hoy no estoy tan bien porque la soledad me mata. Yo no sé estar solo y no la paso bien.

"Nunca tuve la emoción de tener un hijo. A veces teníamos ganas con mi ex mujer, Andrea, pero nunca nos pusimos de acuerdo y pasó la vida".

- ¿Algo de lo que te arrepientas?

- Si volviera a nacer, habría cosas que no haría igual. Me arrepiento de muchas cosas pero... ¡no te las puedo contar!

-¿Hasta cuándo vas a cantar Cacho?

-Calculo que dos años más, no sé cuánto pero no mucho tiempo más. Estoy planteando mi retiro.

- ¿Qué queres hacer después de tu retiro?

- Creo que me pondré algún boliche, alguna tanguería, para conservar el vicio de vez en cuando.

- Y para que perdure el mito…

- Y sí, tengo en mente desde hace mucho abrir el famoso Café La Humedad, que sea una tanguería bien linda y coqueta. Y por supuesto, de vez en cuando cantaré algún que otro tema. Me va a servir a mí para estar más tranquilo, más relajado. Así que sí, probablemente haga eso.

-Sabés que sería un éxito…

- ¿Vos decís? Sí, supongo que sí. Me terminaste de convencer y todo.

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