Carlos Tevez confesó que vivió una depresión: cuánto engordó - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Carlos Tevez confesó que vivió una depresión: cuánto engordó

El Apache sufrió los reproches que recibió junto a los jugadores de la Selección por las desilusiones y afectó su dieta. La curiosa explicación sobre el episodio del matafuegos.

Carlos Tevez decepcionado, muestra su rollitos. (Foto: Web)

Ni siquiera el Jugador del pubelo se salvó de las críticas del público y la prensa luego de las decepciones del mundial y la Copa América. Carlos Tevez confesó fue tal la depresión que le agarró por las críticas que recibió junto a sus compañeros de la selección que sufrió angustia oral.

Carlitos aseguró: "Tuve una crisis personal, engordé como 6 kilos por depresión, y me tuve que internar. Comía y comía por no poder darle esa alegría a la gente. Sólo lo sabe mi gente, mi familia”.

"Si la Selección juega mal, es culpa de Lionel Messi. Si sigue jugando mal, es culpa de los que rodean a Messi, o sea que es todo culpa de él. Él es el mejor del mundo, el tipo se levanta de la cama y gana campeonatos con el Barcelona", manifestó Tevez, desmintiendo cualquier rivalidad con la Pulga.

Indignado  y dolido, el Apache disparó: “Ahora jugar en la selección te quita prestigio, porque si no ganás, te matan. No se puede llegar a ese nivel de maltrato. No presto a atención a todo lo que se dice, pero tengo familia que escucha que soy una mierda y un vende humo. No soy la mierda que dicen”.

Y para terminar con su desparpajo habitual, el goleador explicó la travesura del matafuegos en la concentración de Ezeiza: “Fue una noche que no me podía dormir, durante la Copa América, y el médico me dio la pastilla para dormir. Como yo no estoy acostumbrado, eso te droga y no te acordás de nada de lo que hacés. Yo le pedí a Pablo Zabaleta que me cuide, pero entraron los pibes a la habitación y me empezaron a joder, a pegar, y yo agarré el matafuego y les empecé a tirar a todos. ¡Hice un quilombo terrible!. Al otro día me levanté con los pelos blancos y duros, y ahí me empezaron a explicar lo que había pasado. Tuve que pedir perdón... ¡no me acordaba de nada!”.

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