Betiana Blum: "La risa me salva de muchas cosas" - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Betiana Blum: "La risa me salva de muchas cosas"

La actriz de Herederos de una venganza se reconoce como una mujer energética y vital. En diálogo exclusivo con Ciudad.com, se confiesa y asegura que tiene ganas de regresar a un viejo amor: la literatura.

La actriz de Herederos, íntima para Ciudad.com  (Foto: El Trece)

Risueña y espiritual. Esa podría ser la combinación perfecta para definir, en un esforzado reduccionismo, a Betiana Blum, dueña de una enorme carrera en cine, televisión y teatro.

Y es que no fueron pocos los éxitos en donde la bella actriz puso su firma y, luego de más de cincuenta años en el mundo del espectáculo nacional, continúa siendo la elegida por decenas de productores y, sobre todo, por el público.

Antes de llegar a la película emblema de la pantalla grande en Argentina, el gran éxito de Esperando la carroza, Betiana actuó en Sombras en el cielo, Muñequitas de medianoche, Rosa de lejos, Bodas de cristal, entre tantas otras.

Actualmente, la mujer que fue premiada como Mejor actriz de reparto por su papel en Para vestir santos durante 2010 en la entrega de los premios Martín Fierro, se pone en la piel de Delicia, la humilde madre de Mercedes (Romina Gaetani) en Herederos; mientras que compone a una brillante anciana en la obra Más liviano que el aire, en el teatro Regina.

Desde su casa, Betiana Blum atiende, muy cordialmente, a Ciudad.com.

-Teniendo en cuenta tu vasta carrera profesional ¿te sorprenden todavía el tipo de homenajes como por ejemplo el que te hicieron hace poco en Sábado show?

-Creo que es la primera vez que me veo en un reconocimiento de este tipo porque te pueden dar una distinción, pero homenajes de esta forma no me habían hecho. No me sorprende mucho porque hace años que trabajo e hice muchas cosas, las cuales muchas tuvieron repercusión. Pero involucró mis sentimientos profundos y mi vida personal. Fue muy especial.

-Tus compañeros te definieron como una actriz sin igual, ¿cómo recibís estos halagos?

-Una cosa que yo valoro muchísimo es la valoración, ¡valga la redundancia! Y el afecto que recibo de mis compañeros.

-¿Se llevan bien?

-Si, claro, excelente. Cuando estamos trabajando siempre recibo comentarios muy buenos. Eso es muy fuerte, ya que es un gran reconocimiento porque son mis compañeros, mis pares. Me llevo realmente muy bien.

-En el último tiempo, fuiste de novela en novela. ¿Extrañas las comedias?

-No. porque en realidad, lo que represento, con distintos disfraces, son cuestiones cotidianas. Y las cuestiones de la vida siempre incluyen todo, aunque haya una lágrima. Nada es totalmente serio, nada es totalmente cómico. A veces las cosas muy cómicas salen de cosas muy dramáticas y a la inversa. Entonces para mi no está separada la comedia del drama, ni creo que haya que hacer una cosa distinta de la otra. A veces me dicen “no sé si reírme o llorar”, ja, ja.

"De chica era un payaso y todos me decían que tenía que ser actriz". 

-Esto de lo hablas tiene que ver justamente con lo que ocurría en Esperando la carroza… esa unión de algo súper cómico pero dramático a la vez, ¿no es así?

-Si, totalmente. Las situaciones allí eran muy límites, pero dentro de las situaciones chiquititas de la vida. La película tiene la mirada de ese humor fantástico y, a la vez, tanta ternura. Esa es la mezcla que me encanta.

-¿Qué opinas del furor por revivir videos o frases de películas clásicas, como es el caso de Esperando la carroza?

-Me da mucha risa porque se lo saben de memoria, me dicen las frases por la calle. Lo fui descubriendo con el tiempo. Una vez me pasó, en la cola de un cine, que alguien se me puso al lado y con una cara muy cómplice me empezó a hablar con frases de la película, y me sorprendí muchísimo. Dije: “Esto me suena de algún lado”, ja, ja.

-¿Decís que las recuerdan más los fanáticos que los propios protagonistas?

-¡Y claro! Porque hasta que se destapó esta especie de culto hacia la película, era una más, que había tenido muchísimo éxito, pero nada más. No me decían los textos como ahora. Poco a poco la cosa fue creciendo y ya es un clásico que me lo piden mucho. Incluso hacen que yo me acuerde de mis propios “bocadillos”.

-¿Cómo es la experiencia de interpretar a una mujer de 90 años en el teatro, en Más liviano que el aire?

-Es muy rica la experiencia y es muy interesante porque es distinto a todo lo que hice. Siempre digo que busco dentro del personaje, cuál es el punto que más me conmueve, entro a su alma y le doy vida. La historia tiene, como veníamos diciendo, una mirada de humor negro pero con mucha dulzura. La gente se ríe muchísimo, pero a la vez toca lugares de los sentimientos, del corazón y, sobre todo, la vida cotidiana. ¡Somos aclamados por la crítica! Ja, ja me da risa decirlo, pero es así. Estoy muy contenta.

-Antes de ingresar al mundo de la actuación, pasó por la carrera de Letras, ¿hay una escritora atrás de la actriz?

-Hice la mitad de la carrera, 23 materias exactamente...

-¿No intentó terminar la carrera?

-No, porque mi profesión está muy ligada a la literatura. A mi me gusta mucho escribir. De hecho, tengo un libro publicado que se llama Sentirme bien y tiene que ver con algunas reflexiones personales. En este momento no estoy escribiendo pero me gustaría hacerlo. Escribo en cualquier momento del día, sobre las cosas que me voy dando cuenta, reflexiones espirituales, principalmente.

-Yendo un poco a sus comienzos, ¿recuerda cuál fue el trabajo que le hizo el “click”, el trabajo bisagra en su vida?

"Ser abuela es una de las cosas más maravillosas y gratificantes que me pasaron en la vida".

-En general trabajé en muchos éxitos. Uno que atravesó fronteras fue Rosa de lejos. Vendría a ser como el Esperando la carroza de la televisión, porque fue impresionante el resultado en muchos países. Después, una obra en teatro clave fue Camino negro, que marcó un antes y un después, porque se desarrolló en la época de fin de la dictadura y, además, fue la primera obra que tuvo un desnudo total.

-En la actualidad, ¿cuáles son las cosas con las que se sigue sorprendiendo de su profesión? ¿Cuáles son esas razones por las que decide seguir trabajando de actriz?

-Todo es bastante misterioso. Cuando uno va creciendo y va preguntándose por qué hace determinadas cosas, todo se vuelve más enigmático. Uno puede elegir la profesión pero la profesión también te tiene que elegir a vos, es como el amor. Yo fui como empujada a la profesión porque estaba más inclinada a la literatura. Sin embargo, de chica era un payaso y todos me decían que tenía que ser actriz...¡me sorprendía mucho que me dijeran eso! Finalmente así fue. 

-¿Qué es entonces la profesión?

-Para mi, como dice la palabra, es profesar, entregarse a algo con compromiso y seriedad. Yo busco no perder eso. Lo que además destaco de mi profesión es lo que me devuelve la gente. Esa devolución me fue dando sentido. De pronto me subo a un taxi y el taxista me dice: “Betiana, cuando yo vuelvo a mi casa, prendo el televisor y usted me hace reír, lo que yo se lo agradezco”. Allí es donde uno toma conciencia de la importancia de la risa, de lo imprescindible que es reírse en la vida. La risa nos salva de muchas cosas: de enfermedades, de la soberbia. La risa es fantástica.

-En el plano familiar, cuéntenos de su vida de abuela. ¿Cómo se lleva con su nieto, Renzo?

-¡Fenomenal! Renzo tiene dos años y medio y la verdad es que ser abuela es una de las cosas más maravillosas y gratificantes que me pasaron en la vida.

-¿Lo lleva a pasear, a jugar?

-Si, en cuanto puedo lo voy a ver. Me encanta jugar con él, es un divino, un dulce.

"Uno puede elegir la profesión pero la profesión también te tiene que elegir a vos, es como el amor".

-A pesar de ser "abuela" se la ve muy bella. ¿Cuál es el secreto para mantenerse siempre coqueta y tan joven a través de los años?

-Creo que la clave está en los buenos pensamientos hacia uno y hacia los demás. Y después la gracia... reírse es un don. Estoy todo el tiempo riéndome adentro mío. Cuando me enojo es como una llamarada que enseguida pasa. Y la coquetería viene de parte de mi mamá, que era muy coqueta. Me gusta mucho cuidarme y tengo el instinto anti-destructivo: no como carne, no tomo alcohol, no ingiero comidas pesadas.

-Por último, ¿qué frase define a Betiana Blum?

-Cada vez estoy más convencida de que somos energía, de que tenemos un tiempo y una forma. Además, teniendo en cuenta que yo trabajo con las emociones de la gente, me importa mucho el amor porque sin eso, nada es como es. Y no me refiero al sentido trillado de la palabra, sino al amor como esa energía que mantiene unido al universo... me pongo muy feliz cuando me doy cuenta de que soy parte de esa energía. Eso es lo que soy.

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