Martín Bossi, el villano de Los Unicos: "Fue un triunfo lograr que me crean" - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Martín Bossi, el villano de Los Unicos: "Fue un triunfo lograr que me crean"

El actor de la ficción éxito de El Trece se confiesa con Ciudad.com. Sus amores, su frustrada carrera como deportista. Qué dice de Adrián Suar, Marcelo Tinelli y Susana Giménez. Y un bonus track imperdible.

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Minutos antes de salir a escena en el teatro Brodway 2 con M, El Impostor, Martín Bossi recibe a Ciudad.com en su camarín. Llega agotado, recién a las seis de la tarde se libró de las grabaciones de Los Unicos, donde hace de un desopilante villano. Pero se muestra entusiasta, confiado en que el café lo revitalizará para trabajar junto a sus amigos. La obra es un éxito que ya convocó más de 145.000 espectadores y sigue sorprendiendo al público, con impresionantes imitaciones y renovación permanente de personajes.

-¿Te queda tiempo para vos durante el día?

-No, pero yo elegí que fuera así. No está bueno que no haya tiempo para uno, pero es una elección por el momento.

"Tuve que trabajar para dejar de mentir".

-¿Qué disfrutás más, el teatro o la televisión?

-Son dos cosas que se complementan. Hay momentos que uno necesita la televisión y otros que necesita el teatro. La tele es un medio por excelencia, yo nací en la tele. Pero el teatro me seduce mucho. Sería injusto, es como elegir entre papá y mamá.

-Todos conocen al imitador, ¿pero cómo sos realmente?

-Sería muy difícil definirme, pero por intuiciones que tengo por la reacción de los demás. Soy impuntual, pero llegué tarde al mundo. Y aparte me retraso aún estando temprano. No está bueno y trato de luchar contra eso. Creo que no tengo mal humor. Y me parece que soy una buena persona… Aunque quizá ahora salen a decir que soy un hijo de (risas). Creo que soy un buen tipo. Quiero pasar estos 35 ó 40 años que me quedan de vida como dice Sabina, antes de morirme quiero vivir la vida un ratito. No sé de qué manera, pero vivirla.

-Vos trabajas para entretener a la gente, ¿pero qué hacés para divertirte?

-Entretengo a la gente.

"Creo que por lo único que hubiera sacrificado mi carrera como actor es por ser futbolista".

-¿Te pasa que te pidan que hagas personajes o chistes?

-Creo que no me está sucediendo tanto porque donde voy está el juego claro. Pude establecer mis códigos. Y voy a los lugares que me cuidan también.  La verdad que mi vieja no me está pidiendo "cantame algo" porque sería tremendo. Mis amigos con los que trabajo, tampoco.

-¿Cuál fue tu primer gran personaje?

-Cuando repetí tercer año, que falsifiqué los boletines. Hice un personaje de alumno prodigio. Y le falsificaba todo con la Comodore 64 a mi papá. Porque yo quería jugar torneos de tenis, y mi viejo me sacaba la raqueta. Entonces le mostré el primer boletín y cuando se lo truché me di cuenta que no podía mostrarle el segundo, porque iba a ver que lo engañé. Entonces le metí chumbimba… y repetí el año (sic). Muy mal, eso no se hace, fue una macana. Pero me sirvió para darme cuenta que para mentir servía.

-¿Y te creen?

-Ahora sí, porque fue un triunfo lograr que me crean. Porque tuve que trabajar para dejar de mentir. Pero no esa mentira de chico adolescente travieso, otro tipo de engaños. Hacerme cargo de quién soy, saber que me voy a morir, hacerme cargo que si no existo esto, sigue igual. De que no soy indispensable ni especial.

-¿Cómo decidiste dejar el tenis cuando estabas tan cerca de ser profesional? Dicen que hasta le ganabas a Guillermo Cañas, ex número ocho del mundo.

-A ver, no. Le ganaba a Willy porque yo tenía 18 años y él 13. Después cuando creció no le gané nunca más.  Pero el tenis me dejó a mí. Creo que fue un acto de sensatez mía. Yo tenía 19 ó 20 años y dije: "no es por acá". Jugué mucho y estuve rankeado, después di 10 años de clases. Hoy me entreno con Martín Vasallo Arguello o José "Chucho" Acasuso, que juegan un poquito y me puedo divertir con ellos, es un lujo que me doy de viejito.

"No me veo a Tinelli sentado en una mesa diciendo: 'Susana, te pido por favor, yo lo quiero a Martín Bossi', y ella diciendo: 'No, yo lo quiero, ¡me muero!'".

-¿Te hubiese gustado ser tenista profesional?

-No. Creo que por lo único que hubiera sacrificado mi carrera como actor es por ser futbolista.

-¿Y por qué no se dio?

-Ja, ja. Era muy pecho frío, cuestionado. Me han puteado desde que tengo cinco años porque soy egoísta, no la largo. El típico morfón. Traté de buscar excusas diciendo que me tomo un tiempo más para pensar… Pero no.

-Fuiste tenista y antes hacías unipersonales: ¿cómo te llevás trabajando en grupos?

-Arrancó como un unipersonal y me di cuenta que en grupo es mucho mejor. Somos 20 en el escenario. Hay diez músicos, seis bailarinas.

-¿Cuál es tu expectativa a nivel profesional?

-Ser actor.

-¿Entonces ahora qué sos?

-Trabajo de actor.

-¿Cuál es la diferencia?

-Y, que hay que recorrer un camino largo. Yo a veces escucho 'nosotros, los artistas'… Eso es directamente algo imposible para mí. Artista es Beethoven, Dalí o Charly García. Quizá sea un poco actor, pero lo tomo con mucha responsabilidad. Quiero seguir laburando para un día también ser actor. Hoy trabajo y hasta hago algunas cosas de actuación correctas, pero siento que me falta.

"Soy un tipo que asumió sus limitaciones; sé que tengo que hacer muchas cosas para conquistar una mina".

-¿Cómo te sentís cuando dicen que Susana Giménez, Marcelo Tinelli y Adrián Suar se pelean por tenerte?

-Ja, ja, ja. No me veo a Tinelli sentado en una mesa diciendo: "'Susana, te pido por favor, yo lo quiero a Martín Bossi', y ella diciendo: 'No, yo lo quiero, ¡me muero!'". No lo veo. Hubo un acercamiento por parte de Susana para que trabaje en su programa, que es un honor. Y Marcelo… Ideas del Sur es mi casa. Es un honor si me quieren, porque me da la posibilidad de seguir aprendiendo. Quizá para el ego, en el fondo decís: "¡Qué bueno que gente que sabe de tele me quiera!". Pero tampoco es que ganó Suar.

-¿Qué significa para vos trabajar en Los Unicos?

-Es un camino que necesito recorrer, el de la ficción. Empezar a dejar de parecerme, para ser actor.

-En el ambiente se dice que sos un galán casi incontrolable. ¿Qué hay de cierto?

-Ja, ja, ja. Sí, soy un galán incontrolable, donde mis besos… ¡nah! En este medio sos infiel, homosexual, lesbiana, mujeriego. Está todo bien, yo me llevo bien con todos, respeto. Pero no soy un galán incontrolable. Soy un tipo que asumió sus limitaciones; sé que tengo que hacer muchas cosas para conquistar una mina. De hecho empecé a actuar por las minas.

-¿Te costaba relacionarte con las chicas de joven?

-Tuve muchas dificultades para levantar mujeres, sí. Porque me encerraba en una cancha de tenis. Cuando salía de la cancha, en mi grupo éramos todos unos papafritas, no hacíamos una. Tuve que empezar a cantar, bailar... En los boliches les cantaba al oído a las minas… Un papelón.

"¿Mi último amor? Mi tía Alejandra. No a nivel sexual, obviamente (risas). Hace un año que la perdí… Sigo amándola".

-¿Cómo fue tu primer amor?

-Sumamente intenso. Un desastre, pensé que estaba enfermo. Fue a los 16 años, tremendo. Fue correspondido, pero como todo amor, terminó por parte de ella y quedé… Fue una gran musa inspiradora para mí. Es la hermana de uno de mis mejores amigos.

-¿La seguís viendo?

-Poco, pero fue fuerte.

-¿Y cuál fue tu último amor?

-Mi tía Alejandra. No a nivel sexual, obviamente (risas). Hace un año que la perdí… Sigo amándola. Pero creo que está el amor de la madre, el de una amigo. El gran amor fue mi tía, que me dejó dos grandes amores para seguir cuidando.

"Graciela Borges me da toda la bola y yo a ella. Es lo más".

-¿Te gustaría formar tu propia famila?

-En un futuro, sí. Por ahora no lo necesito, porque no tengo que llenar vacíos. El vacío lo lleno con laburo y con mi familia, que está acá, al igual que todos mis amigos. Por ahora hay tiempo.

-¿Qué es Graciela Borges en tu vida? En su momento se dijo que hubo algo más que una amistad entre ustedes...

-Es un gran amor. A veces Dios te da cosas… No vino a reemplazar a nadie. Graciela llegó a mi vida en un momento de mucha tristeza y encontré una mujer iluminada. Tiene que ver con un amor de espíritu. No recorrimos el camino común de ir a la cama y hacer el amor. Está bárbara, es una de las mujeres más lindas del mundo, pero decidimos tener algo un poco más profundo.

-¿Te rechazó?

-Ja. Graciela me da toda la bola y yo a ella. Es lo más.

Mirá el video con lo mejor de la entrevista, el back de un ensayo de su obra y el saludo final como Luis Miguel.

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