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Gonzalo Bonadeo: “Bajé 30 kilos porque tomé una decisión de vida”

Ciudad.com habló con el periodista deportivo, que contó cómo hizo para adelgazar tanto, a un mes de su casamiento con Carmela, la madre de su cuarta hija.

Por Maria_Emilia_Fernandez

Al ver la foto de Gonzalo Bonadeo junto a Carmela, su futura esposa y madre de una de sus cuatro hijas, la reacción es instantánea: ¡Cuánto adelgazó!. La cara más flaca, el cuerpo reducido y muchos, muchísimos kilos menos.

El periodista deportivo, que volvió con Planeta Bonadeo a las noches de Telefe -además de seguir con Despertate en las mañanas de TyC Sports-, eligió el camino del buen cambio y el sacrificio le está dando grandes réditos.

A un mes de su casamiento (será el 26 de marzo), Bonadeo habló con Ciudad.com y confesó cómo fue la decisión de hacer una dieta estricta y modificar drásticamente sus hábitos alimenticios. Un ejemplo de vida.

-¿Cuántos kilos bajaste?

-Voy 30 kilos.

-¿Cuál es el secreto para semejante cambio?

-Ninguno. La verdad es que tengo una muy buena nutricionista. Respeto mucho el plan de comidas, con una dieta estricta, y además me entreno de tres a cuatro veces por semana: hago tenis con un profesor. Básicamente cambié de hábitos, no hay ninguna cuestión mágica, ni científica, ni mucho menos pastillas.

-¿Qué comidas están prohibidas en tu dieta?

-La manteca, las grasas y lo frito. Trato de comer más verduras, frutas y ensaladas. No existe la dieta de las 600 calorías, son imposibles. La clave está en hacer algo equilibrado. Sigo comiendo pan, cinco veces por semana. Me comentaron que el pan negro y el pan blanco engordan lo mismo, sólo que el pan negro tiene mayor fibra, por lo tanto produce mayor saciedad.

-¿La decisión tiene que ver con tu casamiento?

-Es una mezcla de cosas. Fue una decisión tomada, una reformulación de vida. Tiene que ver con una decisión personal y además, obviamente el tema del casamiento ayudó a que lo concrete.

-¿Alguna vez habías intentado bajar de peso de esta manera?

-Si, claro. Pero nunca había tomado la decisión total. Nunca hice dietas con tanto respeto y prolijidad como ahora, además del apoyo que tengo en mi casa. Obviamente no desmerezco que también tuve una cuota de suerte de poder arrancar.

-¿Cuántos kilos más pensás llegar?

-No tengo una meta. De hecho, la meta no la pongo yo, la pone mi cuerpo. Tiene que ver con esta reestructuración de la que te hablo. Intento mantener los nuevos hábitos, el cambio de vida. Sólo eso.

-¿Cómo hiciste para controlarte en las fiestas y las vacaciones?

-Me costó mucho. En Navidad y Año Nuevo me sugirieron que sólo intentara mantener mi peso y eso fue lo que hice. Después en las vacaciones me costó, porque me encantan las medialunas y ese tipo de cosas (risas). Pero tuve la suerte de que después de mantenerme, pude seguir bajando. Obviamente que mi metabolismo me pudo haber engañado, sin embargo seguí adelante con el plan.

-¿Recordas cuál fue tu peor y tu mejor peso?

-No, para nada. ¿Sabes por qué? Porque está buenísimo lo que estoy haciendo, pero no se trata sólo de una cuestión estética. Creo que si bien aún no tuve problemas físicos, la vida en algún momento te pasa factura, por eso prefiero prevenir que curar. El tema de la gordura está muy mediatizado y no se lo trata como el tema delicado que es. Yo tengo la suerte de tener los recursos y los medios para hacer este cambio, pero hay chicos que no pueden acceder y es una lástima porque todo es más difícil.

-Con este nuevo cuerpo, ¿qué vestuario vas a lucir en el casamiento?

-¡Es todo sorpresa! Ja, ja.