David Bisbal: “Yo no soy uno de esos cantantes excéntricos” - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

David Bisbal: “Yo no soy uno de esos cantantes excéntricos”

¿A qué vino a la Argentina? ¿Se cree un pop star como Luis Miguel o Enrique Iglesias? Intimidades de un hombre con más rulos que pretenciones.  

Creíamos que estábamos por encontrarnos con uno de esos tipos inalcanzables que llenan estadios, que viven de gira en gira, que tienen clubes de fanáticos desparramados por todo el globo y que, claro, también cantan o bailan o cantan y bailan o hacen alguna cosa similar arriba de un escenario. Creíamos que estábamos por encontrarnos con uno de esos hombres que salen en las revistas de moda, que hacen suspirar a las niñas y a las madres de las niñas y que tienen mansiones espectaculares, esas que bien podrían alquilarse como escenografía de alguna serie estilo Dinastía. Pensábamos que estábamos por encontrarnos con una mega súper archi estrella del pop mundial que vende y gana millones. Y cuando creíamos que estábamos por encontrarnos con todo eso, apareció Bisbal.

Tipo lindo Bisbal. Petiso. Pero lindo. En realidad, simpático. Llegó y saludó. A todos. Uno por uno. Parecía dispuesto. Y con unas cuantas de estas premisas sobre nuevos “estars” anotadas, salimos a la cancha para saber era cómo era eso de ser una estrella del pop excéntrica en un mundo lleno de desigualdades y miserias sociales. Allá íbamos. A preguntarle qué se necesita para ser un astro que vive en el cielo en estos tiempos de cambio de conciencia en la Tierra. Todo eso. Así que fuimos hacia él, con los colmillos afilados y el pedido de sangre hirviendo. Queríamos guerra. Necesitábamos guerra. Y David, el chico de los rulos más enrulados de España, estaba ahí, sonriéndonos con dulce carita de cocker spaniel y sin saber de nuestras maquiavélicas intenciones. Dispuesto a contestar.

Y esto fue lo que –verdaderamente- pasó.

Periodista: Hola David

Bisbal: Hola guapa, ¿cómo estás? Ven, siéntate aquí, corro esto y esto también y te sientas, ven, aquí, siéntate a mi lado. ¿Quieres un café? ¿Quieres agua?

Periodista, agradece la amabilidad, pero va al grano: Ehm, no, no, estoy bien, comencemos. ¿A qué viniste a la Argentina?

Bisbal: Pues vine a presentar el tema “Herederos”, que será la canción principal de la nueva tira de Pol-Ka que, si no me dijeron mal, sale el verano que viene. Estoy profundamente emocionado. Es una experiencia increíble para mí. Entrar todos los días en la vida de las personas de aquí, de la Argentina, un país tan importante para mí, es muy genial…

Periodista, directa, tiene poco tiempo: Esa era una de los puntos que quería tocar contigo, David, a eso quería llegar. ¿Cómo es tu relación con el público? ¿Te sentís una estrella?

Bisbal, ríe y se pone –literalmente- colorado: Qué va, no, no. Para mí lo más importante es el contacto con el público. Yo suelo armar reuniones con la gente de mis clubes de fans y me gusta recibirlos y hablar con ellos. No sé, sólo me gusta. Siento mucha energía. ¿De verdad no quieres un poco de mi café?, repreguntó.

Contó que vino más de cinco veces a la Argentina este año, que estará presentando un disco doble –Sin mirar hacia atrás, edición Deluxe- y que no se considera, precisamente, uno de esos “pop-estar-estándar”. “Yo, a veces, hasta viajo solo. Sí, me gusta viajar solo. No sé. Para qué voy a andar cargando a un montón de gente conmigo si la gente que necesito ya está en los países adonde estoy llegando. A veces, no me queda otra opción y tengo que viajar con muchos. Todo depende de la educación que tengas. Yo sólo soy el que canto. Hay artistas que crean mucha historia a su alrededor de su figura y piden excentricidades, pero todo eso no es la verdad de la vida, ¿comprendes?”.

Claro que te comprendemos, David, claro que te comprendemos. Quince minutos más tarde, éramos –casi- amigos de Facebook. Tiempo suficiente para que recuerde cómo experimentó “milagros de chico” y cómo se enterneció con la llegada de Ella, su hija de nueve meses. “Mirá, te voy a contar cómo fue exactamente”, dijo él y se acomodó en la silla para seguir conversando. Y ahí se confesó "padre muerto de amor por su hijo" y se mandó a dar detalles que no pedimos: “Espera, espera, espera que te cuento, mujer. Yo no sabía que ella (Ella) iba a llegar, vino de sorpresa, o sea, no la esperaba, pero, sin dudas, es el mayor milagro que he tenido en mi vida”, confesó, tierno. Muy tierno. Y de casualidad no nos muestra foto.

Así que no le preguntamos por la comparación con Luis Miguel o con Enrique Iglesias, los más “excéntricos” de la especie. No pudimos. Para qué. Lo íbamos a comprometer. No le íbamos a meter el dedo, justo ahí, entre los rulos. No estábamos preparados para el ataque. Nos ganó de entrada: creíamos que íbamos a encontrarnos con uno de esos tipos... y, entonces, llegó Bisbal y nos ofreció de su café. 

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