Ursula Vargués: "Decir tetas hace ruido" - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Ursula Vargués: "Decir tetas hace ruido"


Un día dijo que quería ser escuchada sin que le miraran las lolas y ahora, libre de cuerpo, hace un programa de radio que va de lunes a viernes (Lado B, Blue 100.7, junto a Diego Scott). ¿Pero habrá dicho lolas o tetas? ¿O habrá dicho senos? ¿O gomas? No es un dato menor, es etimológico. No se lo preguntamos porque se nos pasó, aunque juraríamos que dijo tetas.

Lolas suena a protocolo mediático, a fantasía timorata y Ursula Vargues no es de esas chicas. “A mí ya no me importa nada”, te dice como de vuelta de algo que nunca sabremos qué es. Y debe haber dicho tetas, porque en todo este rato mencionó esa palabra doce veces. Sí, lo anotamos en este block A5 de 80 hojas cuadriculadas. ¿Y por qué le dirán lolas? Se lo podríamos haber preguntado, pero también se nos pasó. Perdón, la digresión nos impide seguir adelante. Ya sé, vos estás contándonos algo sobre tu rutina y la lectura de diarios y lo que significa trabajar con tu compañero radial y del otro lado nada de nada.

¿Cuántas Lolas volvieron a su Dolores original desde que se popularizó el término? ¿La rebautizarán como Fuente de Dolores Mora? ¿Y Lola Ponce pasará a un pudoroso Dolores Ponce? ¿Seremos muy indecentes si continuamos diciéndole Lola a Membrives? Mejor se lo preguntamos a Daniela Pasik, que escribió el libro Hacerse (el viaje de una mujer en busca de la cirugía estética perfecta). “Lola es un coloquial permitido que no da guarango”, explica la autora.

No se vaya, enseguida regresamos con Ursula Vargues.

“Es un giro exclusivamente argentino. Quizás haya que buscar la explicación en el Lolita, de Nabokov. La novela Sin tetas no hay paraíso es un libro que al convertirse en telenovela pasó a llamarse Sin senos no hay paraíso”.

¿Conclusión? “En la masividad, decir tetas hace ruido”.

Estamos trabados, quizás dominados por el prejuicio, suponiendo que este debería ser el eje de la charla, en cambio Ursula ya avanza sobre el affaire Maradona (“Hay que empezar a tener políticas a largo plazo, tanto en el fútbol como en otros temas”) y sobre el negocio de estupefacientes (“Están los que manejan los hilos del narcotráfico y los consumidores, que son los pobres tipos que se están metiendo la porquería en el cuerpo”) y avanza sobre otros tipos de química, como la de Jorge Guinzburg con sus entrevistados.

¿Así que no se reducían a un verdadero/ falso? “¡No!, te hacía boquear cosas”. Y sobre el casamiento gay. ¿La iglesia no tendría que agradecer que los homosexuales hayan vuelto a poner de moda el matrimonio? “Ellos querían la igualdad de derechos. Hablábamos de derechos”.

El tema en este párrafo es sí o sí la autoestima y el efecto de sus palabras cuando pidió que la escucharan sin mirarle las tetas (o lolas). “Bueno, sí, lo tacho de los ítems Cosas a Lograr... Igual me las miran mis compañeros”.

O decís cosas interesantes o vamos a pedirte que te pongas de espaldas.

Por más que diga las cosas más interesantes del mundo, son dos tetas (uno). Me parece que la belleza y la inteligencia están sobrevaluadas. No es difícil estar hoy en lo medios.

¿No tenés tatuajes en la espalda?

Sí.

Mostrame.

El redondel es una serpiente. Fue un regalo que me hizo mi hermano en un cumpleaños, para terminar con el mito de los dos tatuajes. Ese fue un año de miércoles y dicen que para cortar la onda hay que tener tatuajes impares. Quizás fue un placebo, pero tener tres tatuajes cambió mi suerte.

En la psicología del tatuaje dicen que hacerse uno en la espalda significa tener miedo a tomar decisiones concretas.
Puede ser, no sabía.

Y que hacerse uno en los pechos, todo lo contrario.

Yo lo veo como una cuestión estética. Nunca me tatuaría en las tetas (dos). En las tetas (¡tres!) no me parece fino. Ya una teta (¡¡cuatro!!) es sexy por sí misma. Yo no estoy en la posición de si ahora, por estar en radio, me “compraron” la cabeza y antes me compraban las tetas (¡¡¡cinco!!!).

Quiero forzar el título por el lado de que la radio es un verdadero quiebre en tu carrera.

Ya estuve con el Chavo Fucks, en Continental. Desde que lo conozco a mi amigo Diego Ripoll, que fue con quien me enamoré de la radio, es que busco estar en este medio. Aparte estoy haciendo stand up.

¿En serio? ¿Me hacés un toque de tu monólogo?

No. Es como que sos arquitecto, entonces andá y hacete una casa. No, si querés vení a verme a Más te Vale Bar.

¿Quién es el mejor standapero local?

No todo es blanco o negro.

¿A vos quién te gusta?

Nadie.

¿Malena Pichot, “la loca de mierda”?

No me gusta. No me hace reír.

¿Hace poco pusiste el pecho por el faso en la tapa de una revista de cultura cannabica?

Me pareció simpático, porque leo la THC. Me parece una linda revista, pero no hago apología de nada en absoluto.

Carla Czudnowsky piensa que el porro te conecta con lo mejor de vos mismo. ¿Estás de acuerdo?

Preguntale a Carla. Creo que nos estamos yendo para un lado que... No soy una mina que está todo el día fumando porro, ¡ni en pedo! Ni siquiera voy a fiestas de porro.

¿Pero cuando armás uno sos de picar hasta que la yerba quede hecha polvo...?

No sé si me interesan estas preguntas.

Volviendo a temas de trabajo, ¿cuántos canjes tenés?

Ahora no tengo canjes.

Retrocediste.

Para nada. Creo que avancé. La radio, hoy por hoy, no me está dando canjes.

Siguiendo con el laburo, Ursula, ¿cuál fue el mejor evento de este año?

No soy eventera. Me levanto a las cinco de la mañana. Ya ni siquiera tengo vida social. Y si voy a eventos es porque me pagan.

Fuente: Clarín

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