Construyendo el tiempo de nuevo - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Construyendo el tiempo de nuevo

El legendario grupo inglés acaba de lanzar nuevas versiones de dos discos de hace más de 20 años, con lo que terminó una serie en la que revisitó toda su carrera. Una puerta para entrar a la época en la que las cajas de ritmo, el maquillaje por toneladas y los peinados que desafiaban la gravedad convulsionaban la música.

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Por si ver a Robert Smith reverenciado por Korn y a The Police estrenando arrugas arriba de un escenario no lo dejaba del todo claro, Depeche Mode –legendaria banda británica difícil de catalogar más allá de los sintetizadores- le acaba de entregar un poco de riego al reverdecer de la nostalgia ochentosa. En estas últimas semanas, con dos de sus discos más extremos, el grupo terminó de lanzar una serie de reediciones de buena parte de su discografía.

Así, Construction time again , de 1983, y Black celebration , de 1986, ambos con DVD o sólo en CD (e incluso con edición nacional), son los últimos dos discos que Depeche Mode acaba de poner en la calle. Si se cuenta que en los últimos meses también apareció un Best of con un tema nuevo (bah, un descarte de sesiones anteriores), la movida queda más que clara.

El gambito que practica la banda es, a esta altura, moneda corriente en la industria. Esto es, después de un disco de estudio ( Playing the angel ) tirando de aceptable a bueno, una gira larguísima y algunos premios, sucumbir al fenómeno que primero consiguió el cassette, luego el CD y ahora el sonido dts o 5.1: aprovechar años de carrera en reediciones, siempre con los extra del caso para que al fan no le duela tanto comprar el mismo disco por cuarta vez.

La chapa y pintura aplicada a ambos discos es lo de menos. Ninguno de los dos parecía necesitar algo así. Sus reediciones –dos puntos altos en la carrera del grupo- valen más como puerta de entrada, como pasaje, a esa década que vuelve a cobrar valor hoy, certificando que la nostalgia necesita de una década entre medio para poder funcionar.

Construction time again es un disco bisagra de la banda por varios motivos. En primer lugar, fue el primero que tuvo en su formación de tiempo completo a Alan Wilder, el hombre que aplicó durante años una capa tras otra de sonidos y densidad a la música de Depeche Mode. Fue el primero en el que el grupo usó samplers y el más industrial de todos. Incluso, el primero con aroma a disco conceptual. Más simple imposible, el propio Wilder explica cómo funciona el sistema en este video.

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La estética de la banda en esa época, vista hoy, es tan naif que puede causar ternura, pero las canciones son potentes. Hay un hit inoxidable (Everything counts) y un par de canciones (Pipeline y Two minute warning, por ejemplo) para la banda de sonido perfecta de una fábrica de cañerías.

Lo de Black celebration es otra cosa. De algún modo, inaugura la "era moderna" de Depeche Mode, la que llega hasta estos días. Por lejos el más dark de la discografía, quizás es también el más sutil. En una tapa críptica aparece por primera vez una rosa, la imagen de del grupo empieza a ser modelada por Anton Corbjin (el hacedor del U2 marca Achtung baby ) y así los videos crecen en calidad. Para los que estuvieron en el Vélez semivacío de 1994 (la única y a destiempo visita al país del grupo), entre los temas figura A question of time, con el que cerraron aquel recital.

De ese disco pasaron unos 20 añitos y algo más, apenas. Quizás la medida justa para volver a entrarles a los 80. Este podría ser un buen comienzo.








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