¿Cómo resuelvo mi karma? - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

¿Cómo resuelvo mi karma?

¿Cómo logramos que nuestros pensamientos, palabras y acciones no generen reacciones que vuelvan a nosotros otra vez? ¿Cómo escapamos de esta rueda que parece no tener fin?



Amigos del alma, gracias por interesarse y ayudarnos a que esta difusion continúe, gracias por su busqueda interna y por la indagacion del Ser. ¿Cómo se corta el karma? ¿Cómo se sale del sufrimiento, de la mentira social, de la imposición mundana, de la autogratificación efímera, de la adicción contínua, de la necesidad, del odio, de los recuerdos del pasado que no se superan, de los miedos al futuro y de las depresiones de todo tipo? ¿Cómo logramos que nuestros pensamientos, palabras y acciones no generen reacciones que vuelvan a nosotros continuamente? ¿Cómo escapamos de esta rueda que parece no tener fin?

La respuesta es tan sencilla, que hasta a veces asusta...

Amando, amando, y amando.

Nos parece insólito, leer esto, escucharlo, porque suena tan simple que en seguida la mente trata de colocarse en una posición de superioridad con todo su bagaje de conocimientos y sus curriculums y sus años de mundo y relaciones, y opina que no. Que no puede ser tan simple la ecuación de una vida, o incluso más, que si de amar se trata, eso es lo que hemos estado haciendo, y sigue la trampa, el engaño, la ignorancia de llamar amor a lo que hemos estado viviendo y que de amor, genuino, incondicional, verdadero, no tuvo nada.

Fueron distintos estados de negociaciones y condicionamientos, de provechos, de carencias, de buenas intenciones, de sacrificios sufridos, de concesiones, de exigencias, de todo lo que se nos ocurra, pero de amor, nada.

El amor no tiene pasado ni futuro, no analiza, no opina, no juzga, no compara, no exige, no ordena, no mendiga, no impone, no ruega, no necesita, no limita, no culpa, ni siquiera perdona. Miren que fuerte esto, el amor no perdona, ¿por qué? porque simplemente, totalmente, incondicionalmente ama.

No necesita perdonar para amar, ya que ama directamente. Por eso se dice que quien perdona, todavía no ama en plenitud, tiene el ego herido, ve la diferencia, la separación, pero con un cierto discernimiento, decide ir superando sus miserias mentales y emocionales, y empieza a perdonar, lo que de por sí, ya es un gran logro. Pero confundir perdón con amor es seguir manteniendo la mentira.

El amor, es amor, y no otra cosa. Basta de disfraces, de ocultamientos, nadie debería engañarse más a sí mismo. Ya nos pasamos engañando al mundo, pero es hora de entender que fuera de nosotros no hay refugio. Nadie escapa de sí mismo.

Si nos amamos, amamos de verdad, sin subterfugios ni fantasmas de la mente, ni residuos del pasado, ni neurotransmisores hechos pelota, de tantos golpes recibidos y que es hora de arreglar para siempre, sin tantas cicatrices, que ya tienen que cauterizar definitivamente, si amamos, lo que somos, lo que es el otro en su esencia mas allá de todo nombre y forma, si amamos, la existencia, la creación, la conciencia, el alma universal, ya esta todo ahí.

Cuando amamos no dañamos a otras formas de vida, que son otras formas de nosotros mismos en distintos cuerpos y por ende no hay que volver a experimentar lo que hemos causado. Cuando nuestros pensamientos, palabras y acciones son luz, y no odio, son amor y no perjuicio, son paz y no miedo, ya estamos aptos al divino viaje de egresados, y no repetimos más materias que nos atan a sufrimientos residuales.

TE PUEDE INTERESAR