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Hay que poner un poco más de...$

En épocas de definiciones futboleras, se habla hasta el cansancio sobre la "maldita" incentivación. Mientras los jugadores lo ven como algo normal, la AFA advierte que es un delito. Valijeros, ya saben: abstenerse. Porque sino...

Es inevitable, llegan estos días de definiciones futboleras apretadas y de la galera brotan historias, fabuladas y de las otras, que revelan casos de incentivación. De ayer, también de hoy y, a modo de primicias, hasta se apuran a adelantar los que vendrán. Traducido al llano: se trata de poner un pesito, varios mejor dicho, para que un equipo le complique la existencia a otro. ¿Se entiende? Pasa, pasa siempre, en el planeta de la pelota. Más, como ocurre ahora, cuando cuatro equipos (Tigre, Boca, San Lorenzo y Lanús) aparecen involucrados en la carrera al título. "Mirá que vieron a fulano y mengano tomando un café a las escondidas... Ojo que se conocen de la época en que eran compañeros de..." Comentarios del estilo se apilan. ¿Pruebas, denuncias o cosa por el estilo? Cero. El "dicen que dijo" es moneda corriente. Sólo habla el radiopasillo. Y de esas cuatro paredes no sale.

Pero, como el cuento de las brujas, que "las hay, las hay". El Turco Mohamed, siempre lengua larga, le desnudó a Olé su pensamiento antimoralista. El periodista, astuto, fue llevándolo despacio hasta detenerlo en el urticante tema de la incentivación. Al Turco, justamente, técnico de Colón que el domingo será rival de Boca, uno de los punteros del Apertura.

"Es común que haya llamados entre los jugadores involucrados", lanzó suelto de cuerpo Mohamed. Y a partir de ahí se produjo un diálogo revelador:

-¿Vos no lo ves como algo condenable?

-Claro que existe y todo el mundo lo sabe. Yo creo que habría que preocuparse por otras cosas más importantes. Pero esto es una realidad y existe. ¿Qué? ¿Lo vamos a negar?

-Pero un jugador de fútbol ya cobra su sueldo por jugar y entre sus obligaciones está la de intentar ganar.

-No debería existir pero existe siempre, en cada final de campeonato, y no es de ahora. Y considero que no tiene nada de malo. A los jugadores de fútbol les pagan por ganar. Y porque reciban un dinero extra no van a jugar ni peor ni mejor... Como le pasa a cada uno en su trabajo. Como pasa en tu laburo y como en todos los otros... A cada uno de nosotros nos gusta que nos pongan premios por ganar. Sí, es una motivación extra, una incentivación. Pero para mí es una cosa normal. Ha pasado y va a pasar siempre.

Clarito, ¿no? Julio Grondona, el capo del fútbol argentino, advirtió en las últimas horas que "la incentivación no está permitida, la única incentivación permitida es la que les da a sus jugadores el club al que pertenecen." La propia AFA, incluso, sentó jurisprudencia al respecto cuando en 1960 mandó a Newell s al descenso al comprobarse un caso de incentivación.

Los protagonistas del próximo domingo prefieren pasar por alto la cuestión, según cuentan en una producción de Clarín titulada: "La incentivación, ese viejo fantasma". Ahí dice Bianchi Arce (San Lorenzo): "Ni se nos pasa por la cabeza, sólo pensamos en nosotros." Ahí dice Viatri (Boca): "Al que le gusta jugar al fútbol, cuando entra en la cancha, se olvida si le van a poner plata". Y ahí también dice Altobelli (Tigre): "A mí nunca me tocó vivir una situación así."

"Al investigar entre diarios viejos, revistas de época, apuntes y fascículos guardados por años, la historia del fútbol argentino nos enseña que si se trata de corrupción, de inmoralidad y de actuaciones para la sospecha, nadie está habilitado para tirar la primera piedra, ningún club queda inmune luego de las equívocas situaciones que se han sucedido a lo largo de casi un siglo", remarca el periodista Alejandro Fabbri en la introducción de su libro, " Historias negras del fútbol argentino" .

L a ley no ofrece margen de duda. En su artículo 24, especifica: "Será reprimido con prisión de un mes a tres años, si no resultare un delito más severamente penado, el que, por sí o por tercero, ofreciere o entregare una dádiva, o efectuare promesa remuneratoria, a fin de facilitar o asegurar el resultado irregular de una competencia deportiva o el desempeño anormal en la misma. La misma pena se aplicará al que aceptare una dádiva o promesa remuneratoria, con los fines indicados en el párrafo anterior".

Entonces, valijeros, ya saben... Si andan con malas intenciones, mejor abstenerse. No sea cosa que los pesquen... Y ahí no los salva ni un gol en tiempo de descuento.

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