Las penas de amor duelen de verdad - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Las penas de amor duelen de verdad

Si bien hasta el momento muchos boleros y poemas se encargaron de contar que "el amor duele", es gracias a la nueva tecnología que surge la confirmación: el sufrimiento emocional realmente puede doler físicamente.

Las investigaciones cerebrales dan muestra que la misma parte del cerebro que procesa un dolor físico también se encarga de procesar el dolor emocional. Esto explica que de la misma forma en que una lesión física puede causar un dolor crónico, muchas personas nunca llegan a recuperarse totalmente de una herida "del corazón".

Los motivos de un sufrimiento emocional pueden ser varios, aunque generalmente tienen que ver con el rompimiento de una relación, discriminación, exclusión social o la forma más extrema mediante la pérdida física de un ser querido.

Quienes experimentaron este tipo de sentimiento generalmente hablan de "un dolor en el pecho", "un fuego en el estómago" o hasta piensan que se están volviendo locos por un sentimiento que es mental y a la vez físico, pero que cuesta explicar con palabras.

"La gente que sufrió daños emocionales, a menudo traduce ese dolor en algo físico", afirma el profesor David Alexander, director del Centro de Investigación de Trauma en Aberdeen, Escocia, quien ayudó a sobrevivientes de desastres, incluidos en tsunami en Asia y la guerra de Irak.
"Se tiene mayor riesgo de morir en los seis meses posteriores de haber perdido a un ser querido" afirma el Martin Cowie, profesor de cardiología del Hospital Brompton, en Londres. "Esta tendencia ocurre más entre los hombres", amplía.

Por lo tanto aquellas personas que no logran superar un desengaño amoroso o una pérdida son las que experimentan los mayores niveles de dolor físico.
Entonces, las canciones de amor tenían razón: sí, es posible morir por un "corazón roto".

Juegos emocionales

La doctora Naomi Eisenberger, miembro del equipo de neurocientíficos de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), logró demostrar qué partes del cerebro son las que se activan cuando se siente un dolor emocional y para ello, desarrolló un juego de computadora en el que deliberadamente llevó que los participantes se sintieran excluidos.

Los scanners cerebrales que se tomaron simultáneamente, revelaron que el cerebro procesa de la misma forma el dolor que la persona siente al ser rechazada con respecto al dolor físico. El procedimiento se hace en una zona cerebral llamada corteza singular anterior.

Eisenberger cree que ambos sufrimientos están relacionados de esta forma porque las relaciones sociales son cruciales para la supervivencia como especie. "Cuando se nos separa de una relación, o un grupo nos rechaza, es muy doloroso e intentamos evitarlo", agrega.

El dolor físico es una advertencia de nuestro organismo para evitar hacer aquello que nos daña. El emocional, por su parte, también podría ser un aviso para tratar de no acercarnos a ciertas personas que pueden llegar a herirnos emocionalmente.

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