¿Por qué sentimos tanta culpa? - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

¿Por qué sentimos tanta culpa?

Acá llega una nueva entrega del Curso de espiritualidad práctica para todos. Por Claudio María Domínguez.

Gracias por estar ahí, amigos queridos.

Tratamos que los mensajes sean más provocadores para enfrentarnos con las cosas que no funcionan en nuestra vida y que es hora de dejar atrás de una vez por todas.

¿Por qué seguimos repitiendo informaciones viejas y fallidas que nunca nos llevaron a estados de claridad y dicha?

¿Cuántos de nosotros hemos repetido en las misas, el mea culpa ese "Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa", lo hemos repetido automáticamente, porque era parte de un ritual impuesto, al que socialmente nos empujaban a asistir?

¿A qué edad se cuestionaron recién cuál era esa grandísima culpa que repetíamos tener?

¿Que habíamos hecho?

¿Qué podríamos haber hecho desde tan chicos sin recordarlo siquiera?

Las explicaciones dogmáticas, absurdas, se reiteraban:
-Hemos matado al Señor, Hemos nacido, y eso ya lleva el pecado asumido, original e inevitable, y la gente que machaca en el hipotálamo, en el disco rígido de la computadora ese dato:" Soy Culpable, hice de todo aunque no lo recuerde, nací y me sumergí en la culpa, que me acompañara el resto de mi vida"... logra obviamente que todo el sistema cerebral, dispare esa información a las células de por vida, y uno arrastra la culpa, el castigo, la frustración, el dolor, la desazón, de saber que hagas lo que hagas, esa culpa primigenia, nos acompaña.

Culpa vendida, por los intereses de turno, por el adormecimiento del poder pseudo religioso que intenta seguir sometiendo las cabezas de la gente, para venderles promesas de cielos, y amenazas de infiernos, con querubines con halos dorados, y diablos cornudos, jugándose a las cartas a las pobres almas, que de todos modos ya tienen el estigma de la culpa y el pecado. Jesús no muere en la cruz, juega el juego de su energía divina, de la resurrección de la carne porque se maneja desde lo trascendente, sabe y actúa el juego mundano, siempre en control, para que Uno aprenda también que somos seres divinos, Unos con el Padre y hechos a imágen y semejanza, si logramos despertar del sueño, de la ilusión en la que algunos matan y otros mueren.

Si Jesús carga la cruz en su divinidad, es para que no la carguemos nosotros, para que vivamos una vida que se llame vida en amor y servicio, sin un Dios de truenos y relámpagos, sino de compasión, de misericordia, de perdones.

Ayer escuchaba una radio supuestamente mariana, diciendo en sus estribillos, "Tu, María, la única sin pecado concebida..." ¿Que significa eso? Todos nosotros, todos ustedes, todos concebidos en pecado... Cómo no vamos a ser infelices, si se te enseña claramente que sólo por haber nacido, por haber tenido hijos, ya sos un pecador, y como es obvio que la especie humana como toda forma de vida, tiende a la reproducción, sigue proliferando el pecado que transmitimos a nuestros hijos, sin importar el amor con que hayan sido concebidos.

No es una estupidez que se nos diga esto, una sandez rayana en lo criminal, querer enfermar a la gente metiéndole estas atrocidades, que las mentes endebles, no decantan y asumen de por vida?

La gente se come gato por liebre, año tras año, vida tras vida, arrastrando culpas, amenazas, miedos a futuros irreales, a perder el cuerpo, sin haber sabido lo que era la vida.

Como decía la Madre Teresa, que sí la tenía clara: "La gente se muere sin haber vivido". Realmente confundimos estar vivos, con ganarnos la vida, o cumplir funciones biológicas al cohete, sin ser nunca concientes de nuestra verdad, de la energía vital divina, que somos, y que además manifestamos en cuerpo y alma al encarnar en el planeta. Para unos dogmáticos y fundamentalistas, somos pecadores por haber nacido.

Para otros, es verdad, que los menos, somos seres de luz que al nacer tenemos una nueva chance extraordinaria de expresar el amor y la belleza que somos, y movernos con este vehículo precioso del cuerpo, para que el alma exprese toda su plenitud. Elijan Ustedes, cargar la cruz, o respirar y amar, vivir una vida patética, temiendo, o una vida maravillosa amando. Elijan ser una humilde imitación del Cristo, o gente que tiene la estampita y va a misa, y jamás ama a su prójimo y menos a su enemigo. Elijan en serio, es hora de hacerse responsables concientes de sus elecciones: temer o amar? Morir en vida, o vivir mas allá de cuánto cuerpo nos vamos poniendo?

La mayoría de los personajes caminan, muertos en vida, y unos pocos develan el misterio y saben que no pueden morir nunca. ¿Qué eligen ustedes? ¿el adormecimiento brutal? ¿la amnesia transitoria, como explicaba la Madre Teresa? ¿o despertar de una vez por todas, y hacer de cada experiencia aquí y ahora, una fiesta de comprensión, de compasión, de alegría, de entusiasmo, de creatividad, de amor incondicional, de ese del que sí, hablaban Jesús y cuanto avatar encarnó en el planeta en distintos ciclos.

Gracias por existir Visitá www.claudiomdominguez.com.ar

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