La boda del engaño - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

La boda del engaño

Los personajes de Wexler y Castro darán el "sí" en una estancia de Luján, en medio de una trampa creada por la novia.

Después de ochenta capítulos, a Juana (Eleonora Wexler), la muchacha desequilibrada que apeló a las mil maldades para quedarse con Leo (Luciano Castro), al fin le llega la hora del sí: hoy, desde las 21.30, en Valientes (El Trece) se verá el casamiento que estrujará el corazón de Alma (Julieta Díaz).

En la estancia de Laureano Gómez Acuña (Arnaldo André), entre cientos de flores y una ceremonia bien glamorosa, Juana y Leo formalizarán la unión a la que se vieron obligados después de que ella engañara a todos con un supuesto embarazo. Las escenas fueron grabadas durante tres días en Luján y, para darle forma, un equipo de 50 personas se trasladó hasta el lugar.

Claro que una vez en el altar, no todo será tan fácil para la villana. Mientras los invitados esperan ansiosos, Alma entra en acción. Forzada a trabajar tras la intoxicación de Máxima (la otra mucama de los Gómez Acuña), debe encargarse de ulltimar detalles del evento que más la hiere. Así, entre los primeros acordes de la clásica marcha nupcial, Juana hará su triunfal aparición del brazo de su padre, pero un incidente pondrá en duda la realización de la boda. Es que el juez de paz formulará la pregunta de rigor para unirlos, pero Leo dudará. Su respuesta se demorará cuando vea la tristeza de Alma.

"A Juana le gusta llegar al momento que su padre no esperaba, ya que él creía que iba a quedarse sola de por vida por su enfermedad. Es la escena está radiante, en las nubes, con un vestido soñado y juega a ser la novia romántica. Aunque claro, habrá una traba y mucho suspenso", advierte Wexler, quien explica que el personaje "deja de tomar la medicación por el tema del embarazo ficticio, y por momentos ella también cree su mentira. Su bipolaridad llega a un punto que se cree sus propios inventos".

"En la escena se ve cómo sufre terriblemente Alma, que no quiere estar ahí pero no le queda otra. Y se ve también que en el fondo Leo quiere a Juana, aunque no la ame", agrega.

Quince días atrás, en Valientes se vivió el momento más esperado por el público, el primer beso de Leo y Alma, entre efectos especiales y al borde de una pileta. En un cruce casual en medio de una convención de negocios, la lluvia los empapó románticamente y ahí llegó el gran acercamiento, que demoró 69 capítulos y estiró la expectativa. Aquel envío marcó puntos. Hoy, después de tanto fuego, a Alma y a Leo les toca la peor parte: sufrir en silencio.

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