Carmen Sandiego: tocar y dejar algo - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Carmen Sandiego: tocar y dejar algo

La banda combina funk, ska y música latina. Creen que la tendencia es apuntarle más a la diversión que a la cultura. Y reniegan de eso.

El videojuego es algo que se cuela en nuestra generación". Aunque uno no sea un gamer rabioso, el lenguaje del videojuego está en la genética de cualquier veinteañero ¿y de ahí para abajo¿. Martín Kraut, bajista de Carmensadiego, postula la teoría generacional y acierta. El grupo de rock, funk, ska y demás, se corporiza tras el nombre de un juego de fines de los ochenta pero, dicen, su propuesta no tiene que ver con el entretenimiento por el entretenimiento mismo. Porque si ¿Dónde en el mundo está Carmen Sandiego? proponía seguir a una criminal alrededor del mundo y de paso aprender sobre monumentos y banderas, los Carmensandiego ¿así, con nombre y apellido pegados¿ bufan y el guitarrista Martín Rosetti dice: "Hoy por hoy, la industria de la música está mucho más abocada al entretenimiento que a la cultura. Hay una frase de Marcuse que es muy ilustrativa: divertirse significa estar de acuerdo . Actualmente, la diversión apunta a un no pensar. La gestión cultural en la Ciudad de Buenos Aires está devastada y estancada en un pilar de la publicidad, la publicidad de la cultura y no la cultura en sí. La diversión propone vivir intensamente un momento, pero creo que nuestra propuesta va más allá. A lo que apuntamos es a dejar algo. Si vos tocás y dejás algo, el viaje de la música a las personas existe".
La banda acaba de editar su disco debut producido por Mariano Manza Esaín, último productor fetiche del under. Si tienta por el arte de tapa, el contenido no desentona. El espíritu ecléctico del grupo no deviene en mezclum caprichoso de ritmos. Kraut explica: "El fue el productor que nos hizo la propuesta de trabajo más interesante. Uno de los desafíos a la hora de enfrentar el disco era cómo hacer que una banda bastante ecléctica con rock, con ska, temas más tranquis, funk y música latina, tuviera un sonido uniforme. Manza nos propuso un laburo previo y un acercamiento a ese eclecticismo que podía llegar a plasmarse en un disco de una manera interesante. Yo creo que lo logró". Vicky Polak (voz) agrega: "Nos propuso algo más detallista... ¡Y así tardamos! Nos llevó un año y medio grabar y terminar el disco. Tiene el espíritu de algo hecho a mano, artesanal. Es algo que queríamos mostrar hasta desde el diseño".

La aparición de Sebastián Schachtel de La Portuaria en un puñado de temas metiendo acordeones y teclados expone esa revisión de la alterlatinidad que salpica al grupo en forma de percusiones afro, pasajes Aterciopelados o los Café Tacuba más bailable. "Más que bailable es música con movimiento ¿se queja Rosetti¿. La idea es que te movilice. Si no jugamos todos al enter y hacemos música para bailar. ¿Me ponés el rótulo de música bailable? ¡Esa te la peleo!".