Thelma Biral: "Sé que soy una privilegiada" - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Thelma Biral: "Sé que soy una privilegiada"

Muerte y resurrección. E incluso, reencarnación. La magia televisiva lo puede todo. Por eso, la sufrida Dora Sosa, relegada y vengativa madre de Pedro (Sebastián Estevanez) que pasó a principios de año por Herencia de amor (Telefé) tiene, de alguna manera, su revancha ahora como Elisa Sosa, la madre -hasta hace una semana, ausente- de Leo (Luciano Castro), Enzo (Gonzalo Heredia) y Segundo (Mariano Martínez, protagonistas de Valientes (El Trece). Las dos mujeres (curiosamennte con el mismo apellido de ficción) están encarnadas por Thelma Biral que, en cuestión de semanas, dejó una máscara para colocarse otra.



Es curioso: pasaste de una tira a otra, interpretando a la madre de los protagonistas, en ambos casos, y hasta con el mismo apellido.

Si, todo fue muy raro. A mí, el productor de Herencia..., Quique Estevanez, me comunica un jueves que no me renovaban el contrato y al día siguiente, viernes, me llamaron de Valientes. Parece como si Dios hubiera tendido las redes. Además, duele un poco menos el adiós porque lo que más sentí fue dejar a los compañeros y al equipo de trabajo Y claro, lo primero que me llamó la atención fue la coincidencia en el apellido, me puse a buscar y creo que Sosa quiere decir algo relacionado con el trigo. Y me alegró un montón porque a Valientes yo la venía siguiendo como espectadora. Me encanta ver ficción con actores argentinos.

No debe ser fácil llegar a una tira que ya lleva tiempo en el aire, con un equipo afianzado y con un personaje tan fuerte. ¿Cómo lo encaraste?

Pasa algo curioso con este personaje. Antes de arrancar con las grabaciones tuve un cólico y estoy segura de que todo fue por Elisa. Yo siempre frente a un estreno, me pongo nerviosa, y mi panza es la primera que sufre. Pero en este caso, el éxito que tienen ellos es brutal y es de ellos, y este personaje se viene anunciando hace tiempo. O sea que la gente se hace historias desde hace rato. Y yo me preguntaba: ¡Dios, mío! ¡¿Qué voy a hacer con tanta expectativa?! No es lo mismo cuando un personaje arranca de cero, te guste o no; en este caso es una presión terrible. En cuanto la gente se enteró de que iba a entrar a la tira, en la calle me preguntaban: ¿Cuándo aparecés? En ese sentido, es muy difícil encarar el personaje.

Siempre el orden de aparición es al revés, ¿no?.

Claro. Uno crea y los otros responden. Pero en este caso, el personaje estaba todo el tiempo presente sin que se lo viera. Por suerte, los autores son muy talentosos y a mí me encanta lo que estoy haciendo. Elisa es una mujer que sufrió mucho, que estuvo en coma, a quien Laureano (Arnaldo André) mandó a matar, que recibió un balazo, vivió en México, lejos de los hijos... Ahora es una sobreviviente y está dispuesta a recuperarlos. Vamos a ir trabajando de a poco el personaje en sus matices y en sus encuentros con cada uno de sus hijos.

La tira de Pol-ka es el programa más visto de la temporada.¿A qué creés que se debe el éxito?

Creo que uno de los éxitos de Valientes es cómo los actores actúan. Lo que hacen Arnaldo, Bettiana Blum, Marita Ballesteros, y han encontrado un elenco de jóvenes que los acompañan. Porque hasta hace poco había una tendencia al hiperrealismo, sobre todo en los jóvenes, a los que no se les entendía la palabra. Se está cambiando un poco eso, ahora hay nuevas generaciones que buscan formarse y de a poco, van llegando a la tele. Y la gente lo disfruta, lo agradece, responde.

¿Cómo fue pasar de espectadora a protagonista?

Muy raro. En general, me cuesta verme. Si lo hago es para corregir cosas, pero no soy de los actores que aman verse en pantalla. Y si es en cine, mucho peor. Casi nunca veo mis películas, me duele muchísimo verme, no me gusta.

Con más de 40 años de carrera , ¿todavía se sufren esos nervios frente a un debut como éste?

Sí, se sufre, pero es placentero: el actor goza con el sufrimiento. Sobre todo en un estreno de teatro, cuando te preguntas por qué estoy acá. Siempre me pasa que sueño que me olvido la letra, que llego tarde. El otro día soñé con este personaje que estoy haciendo ahora. Soñé que yo estaba grabando una escena con Gonzalo Heredia y él era chiquito, como en miniatura (risas). Y en el camarín, ya de tamaño real, yo le decía que me había salido mal la escena porque ¡no lo podía ver!

¿Creés que hay suficiente espacio para mujeres mayores de 40 años en las ficciones actuales?

Bueno, las novelas siempre han sido de jóvenes y para jóvenes, salvo algunos personajes mayores. Los protagonistas adultos entramos y nos vamos ubicando, y vamos siendo necesarios en las historias. Me gustaría que hubiera más historias para gente de mi edad. Yo en general, nunca digo que no, me gusta actuar, trabajar, no soy prejuiciosa, no pongo muchos peros. Si tengo una propuesta, a lo sumo lo pienso un día y lo hago. Hay que tener mucha energía para estar a diario con los textos, estar bien de salud, mentalmente, para aprenderte un libro por día. Es difícil. Pero me gusta. A veces me llaman, me dicen, ¿podrás? Yo misma me lo pregunto. Y sí, qué voy a hacer si toda mi vida no hice otra cosa que actuar. Me resulta divertido. He hecho tantas, tantas telenovelas...Y ahora comprendo que los protagonistas tengan que ser los otros.

Siempre se le puede encontrar la vuelta a un personaje aparentemente secundario, ¿no?

Por supuesto, los personajes crecen y uno les va poniendo cosas. Yo amo hacer eso. El actuar es mi actividad, es lo que me mantuvo toda la vida viva y me mantiene. Tuve grandes afectos y amores, pero se van y necesito tener mi vida, más allá de los afectos. Yo empecé a los 4 años con clase de declamacion. Soy argentina y me crié en Montevideo, mi mamá era de la comisión de los tablados del Carnaval (había uno en cada barrio) con murgas y comparsas que iban de barrio en barrio, de fiesta en fiesta. Y cuando se demoraban en llegar, me mandaban a mí al escenario a recitar, tan chiquita. Por eso te digo, ¿qué haría yo? Más allá del cansancio que te provoca una tira diaria, sé que soy una privilegiada.

Thelma es de esas mujeres a las que se podría llamar "señora actriz", por la delicadeza con la que cuenta sus experiencias y su pasión por el trabajo. Pasión que sólo supera su nieta Mora, de 4 años y su perra Choqui, rescatada de la calle. Maestra de actuación, también, asegura disfrutar con sus alumnos, "me renueva muchísimo". Y dice enseñar lo que ella pone en práctica: "El actor tiene que estudiar para hacer las cosas con calidad. Si no trabaja, si no lee, no piensa, no llega. Se nota, tarde o temprano. El actor burro se nota, no puede crear un personaje". Y enfatiza: "Siempre estoy haciendo cosas. No disfruto tanto las vacaciones. Mis vacaciones son lo que estoy haciendo en el momento".«