Tango burlón y compadrito - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Tango burlón y compadrito

Los nuevos álbumes de Domínguez y Rubín muestran dos caras del tango reo. El Cardenal brilla como cantor y el Tape es un compositor notable.

Los denominadores comunes de Javier Domínguez y Alfredo Rubín son tan significativos como sus diferencias. Vienen del rock, son cantores guitarreros y se forjaron en el tango a principios de los 90, cuando las milongas eran un secreto a voces y se definía un under vital y móvil. Aquella efervescencia derivó en un paisaje actual melancólico y extraño: el tango hoy es un decorado para turistas. No hay público local (el Chino Laborde, cantor de la misma generación que el Cardenal y el Tape, suele preguntar sarcásticamente en sus shows: "¿Hay algún argentino en la sala?").

Así las cosas, lo que sigue habiendo son buenos discos. La bagayera de Domínguez y Lujo total de Rubín apuntan a la trifecta tango-milonga-vals, con guitarras y letras callejeras, irónicas, oblicuas y, si cabe la palabra, viriles.

Cardenal exhibe la estirpe de los cantores nacionales. Mientras se gana la vida con el tango de exportación, saca esporádicos discos y renueva su capacidad orillera. La bagayera parte de clásicos del lunfardo como En un feca, pasa por Milonga Madre de Zitarrosa y se despide con esa obra magnífica de Troilo y Cátulo que es Una canción. Con un cuarteto de guitarras y contrabajo, Domínguez es entonado, riguroso y dueño de un sobrio fraseo.

El del Tape es un caso diferente. Siempre con el aporte de Las Guitarras de Puente Alsina, le gusta tomar más riesgos y trata de imponer su propio repertorio. Es uno de los compositores más interesantes de la camada de los 90 -autor de un pequeño himno titulado La Marilyn-, y su voz se escucha agreste, áspera, sometida a una poética pura desolación. Ahí está el pulso rocker de Pegue su tren y la enorme Calle, con un extraordinario texto político. Lujo total tiene además la estética del copy & paste, con viñetas que van de voces de dictadores a un fragmento de Lucy in the Sky with Diamonds de Los Beatles.

Estos discos permanecen ocultos para el gran público y están pidiendo orejas. ¿Cuántos años habrá que esperar para que la producción actual, la que no es mero revisionismo de otros tangos ocultos, sea rescatada? De esta clase de destiempos también está hecho el tango.