Un repertorio infalible - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Un repertorio infalible

A caballo de sus hits, la banda exhibió ritmo y buen humor a pesar del mal sonido. Hubo muchos invitados.

Ya pasó el regreso triunfal en México, pasó el reencuentro con los argentinos en el Chateau Carreras de Córdoba, pasaron los dos River: a casi un año de su reunión, Los Fabulosos Cadillacs ya no generan más incógnitas. La banda funciona como en las mejores épocas y la química está intacta (si las asperezas subsisten, no se notan en el escenario). Entonces, lo atractivo de los dos shows en el Luna Park era escuchar las nuevas versiones de viejos temas que hasta ahora no habían sido incluidos en el Satánico Pop Tour; versiones que formarán parte del próximo disco El arte de la elegancia de Los Fabulosos Cadillacs, que saldrá en octubre y tendrá dos o tres canciones nuevas. Pero el martes esa expectativa fue devorada por el Luna Park y sus proverbiales problemas de sonido.

Quedará para un marco más apropiado -o para el cd- enterarse de cómo suenan Contrabando de amor y El sonido joven de América veinte años después (son de El satánico Dr. Cadillac, de 1989), y lo mismo cabe para Surfer calavera (Fabulosos calavera, 1997), otro de los rescates que será incluido en el disco. Porque lo que se escuchó anteanoche fue una bola de ruido que empañó las buenas intenciones de Vicentico, Cianciarulo y compañía.

Pero la acústica defectuosa no alcanzó para enfriar a la gente que, aunque no llenó el estadio, se acercó en buen número y en familia, aprovechando un horario amable, apto para todo público: de 20.20 a 22.15. En los grandes éxitos, ellos encontraron lo que habían ido a buscar. Como había ocurrido en River, Córdoba y otras escalas de esta gira, hubo pogo con Demasiada presión, Silencio hospital y demás clásicos. Muchos revivieron la adolescencia perdida, incluido el Sr. Flavio: en Mal bicho usó el bajo para simular una masturbación con eyaculación incluida. Muy fino.

Entre los invitados, volvió a estar "su majestad" -Vicentico dixit- Pablo Lescano para Padre nuestro; el ex percusionista cadillac Luciano Jr. participó de medio repertorio; Dancing Mood aportó sus vientos en Surfer calavera y en Nosotros egoístas, donde Astor Cianciarulo -"12 años recién cumplidos", lo presentó su papá- tocó la batería. Los mejores momentos fueron la intervención de Big Papu, de Los Kahunas, que puso su guitarra psicodélica al servicio de la bella C.J., y -pese al sonido- el rescate de Saco azul (de Rey azúcar, 1995). Para el final quedaron las palabras de Vicentico para el fallecido percusionista Gerardo "Toto" Rotblat: "Le dedicamos este concierto, todos los que hicimos y los que vengan. Nos hizo pensar, nos hizo cambiar. Merci".