Orgasmatron, la máquina del placer - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Orgasmatron, la máquina del placer

Un pequeño implante y un control remoto: sólo hay que pulsar un botón para tener un orgasmo. Y no es ciencia ficción.

Merecería llamarse el Dr Amor, pero se llama Stuart Meloy y su historia con los orgasmos empezó como una casualidad. Estaba en una cirugía en 1998, para implantar electrodos en la espina dorsal a una mujer que tenía un dolor crónico en la pierna.

Los electrodos transmiten unos pequeños impulsos eléctricos que, en este caso, iban a bloquear el dolor. La cosa es que cuando los puso en ON, la mujer respiró fuerte y lanzó algo así como un gemido.

Meloy, originalmente anestesiólogo, experto en dolor, intuyó que esta vez no se trataba de dolor, pero le preguntó a la mujer cuál era el problema. Para su sorpresa ella le contestó "Doctor, le va a tener que enseñar a hacer eso a mi marido". La mujer había obtenido como yapa un orgasmo instantáneo.

Meloy corrigió el lugar para instalar sus electrodos en la columna de la mujer y volvió a su casa con una anécdota divertida. Pensó que la cosa quedaba ahí, hasta que se lo contó a algunos colegas y un ginecólogo le comentó que un tercio de sus pacientes se quejaba por la incapacidad de tener orgasmos.

Así fue como a este anestesiólogo (vaya paradoja) se le ocurrió el Orgasmatrón. Son dos electrodos que se implantan entre dos vértebras a la altura del cinturón. No duele. Un control remoto permite que las mujeres que lo llevan, o sus maridos, lo enciendan y apaguen y seleccionen la intensidad. El cosito funciona mientas está en la espina dorsal de la afortunada portadora. Las pruebas duraron 10 días y a las mujeres que alguna vez habían tenido orgasmos pero por algún motivo dejaron de tenerlos, la maquinita les anduvo de maravillas.

A aquellas que nunca tuvieron orgasmos, el Orgasmatron logró ponerlas cachondas, pero no llegar tan lejos. Lo cierto es que una vez que les quitaron el implante, la maquinita se llevó consigo los placeres. Las mujeres que lo usaron aseguran que se siente como si su clítoris y su vagina estuvieran siendo estimulados. Al máximo, dicen algunas, los músculos de la vagina y del ano comienzan una danza frenética de contracciones que derivan en un intenso orgasmo.

Una mujer le preguntó a Meloy si prestarle el control remoto a otro que no fuera su marido debería considerarse adulterio... El Orgasmatron no es exclusivo para las mujeres, también se implantó en hombres impotentes, que no solamente lograron portentosas erecciones, además eyacularon como Dios manda.

El Dr Amor espera que su invención resulte útil para la rehabilitación orgásmica de las personas. Faltan un par de años para que los Orgasmatrones sean lanzados al mercado. No quiero imaginar las posibilidades de tener orgasmos a control remoto, o sí... es como apretar un botón y que se haga la primavera ¿no?

Fuente: New Scientist