Se odian, se aman, se vuelven a odiar - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Se odian, se aman, se vuelven a odiar

Prometieron que no iban a pelear entre ellos, que iban a trabajar duro para lavar la imagen de los mediáticos. Pero anoche Amalia Granata y Jacobo Winograd no se mataron de casualidad.

El mundo perfecto de Roberto Pettinato incluye también a los elementos más bizarros de la televisión argentina. Todos nos sorprendimos cuando hace unas semanas trascendió la noticia que Amalia Granata, Jacobo Winograd y Guido Süller iban a ser parte del staff.

Juraron y perjuraron que no iban a pelear, que los episodios bochornosos eran parte del pasado, pero poco a poco van apareciendo resabios del viejo "Zap" en el prime time de América.

"Un mundo perfecto" muestra todos los días las reuniones de producción que tienen con los mediáticos. Como si fuera una telenovela, Jacobo Winograd y Amalia Granata comenzaron a pelearse con dureza. "Gato de cuarta" le gritó Jacobo mientras la agredía diciendo que se quiere encamar con Marcelo Tinelli.

Aunque parezca increíble, la pelea nació con una encuesta del diario Clarín donde se consultaba a los lectores cuál es el mediático más popular. Los egos de todos aparecieron como dragones y nunca más reinó la paz.

Testigos de todo esto fueron Gastón Portal, productor del programa, y el conductor Roberto Pettinato, que mientras sus dos colaboradores se querían matar el buscaba un sándwich de jamón y queso en las oficinas de la productora.

Guido Süller, que ayer le tocó ser la parte racional de la oficina, intentó frenar a Amalia Granata, que al vigésimo octavo insulto de Jacobo optó por abandonar el edificio de GP Media entre llantos.

Guido siguió a Granata y una cámara los siguió a los dos para ver donde terminaba todo este culebrón. Süller, con cara de "yo no fui", intentaba impedir que Amalia los deje en banda. Pero la rubia se subió a su auto y salió a toda velocidad. "Se va a matar, no puede manejar en este estado", decía Guido.

Mientras tanto, Jacobo había quedado dentro del edificio mascullando bronca mientras Gastón Portal y Roberto Pettinato lo cargaban, retaban e ignoraban (increíblemente, todo al mismo tiempo).

En el piso, cuando mostraron ese material, todos estuvieron de acuerdo que por lejos, es lo más divertido que hacen los mediáticos en "un mundo perfecto". Una afirmación que puede hacer que el programa se transforme de a poco en la sucursal nocturna de todo lo bizarro que sucede en la televisión argentina.

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