Una fantasía aún sin consumar - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Una fantasía aún sin consumar

El unitario que cuenta con varios íconos sexuales de los ´80 es, por ahora, más promesa que realidad.

Consumidos ya en los primeros tres capítulos, tres de los símbolos sexuales más representativos de los 80 -idea motriz del proyecto-, Mitos, crónicas del amor descartable (lunes a las 22.15, por América) sigue carreteando sin despegar.

Las incursiones episódicas en los tres envíos iniciales de Susana Romero, Adriana Brodsky y Silvia Peyrou, haciendo de sí mismas, poco han aportado al verdadero interés de una historia. Y no por falencias propias, sino por el incierto destino de toda la propuesta.

La historia es la de Martín Montesalvo (Germán Palacios), un exitoso operador de Bolsa que parece tener su vida resuelta (mujer, hijos, éxito profesional, mucho dinero) hasta que un día ve a su mujer (Florencia Raggi) con otra persona. Y todo se le viene abajo como un castillo de naipes: la felicidad, las certezas, la seguridad, la confianza, las certidumbres y la pasión.

Producto de un repliegue afectivo hacia la casa materna, más precisamente hacia su dormitorio de adolescente, el protagonista recupera a través de posters y fotos pegadas en las paredes viejas fantasías juveniles. Y decide ir por ellas. En la piel de un alter ego que se crea -Horacio Laguerti- no tiene ninguna dificultad en seducir, sucesivamente, a la Romero, la Brodsky y la Peyrou. Consumada la conquista, Laguerti/Montesalvo se manda a mudar como quien concluye una ardua tarea y se retira satisfecho a descansar. No es su caso, ya que ni la tarea es ardua -las víctimas sucumben a sus encantos con una facilidad, cuanto menos, llamativa- ni él se muestra satisfecho. Todo lo contrario. ¿Por qué nunca nada me alcanza? parece ser el leit motiv de su vida. Más allá de que, verbalmente, sostenga que "esta aventura estaba mejorando notablemente mi vida", que "recuperé la pasión" o que "la combinación de las dos vidas daba como resultado la vida que siempre quise".

Palacios, como el conflictuado Montesalvo, no parece entender mucho más que el espectador lo que le pasa al protagonista. Moviéndose a golpes de impulso, hasta ahora ha atravesado la historia con más marketing que necesidad dramática. La interesante idea de producción, de convocar a esa "generación" de fantasías sexuales para insertarlas en una historia actual, haciendo de sí mismas 20 años después, no parece haber dado (o todavía no se ha visto) con la excusa adecuada o dramáticamente rica.

Sin embargo habrá que confiar en que el programa aún no haya mostrado todas sus cartas (el próximo capítulo es con Silvia Pérez): el muy buen elenco reunido (Palacios, Raggi, Rita Cortese, Carlos Portaluppi, Susana Lanteri, José Luis Mazza y Mercedes Oviedo, la gran revelación de Todos contra Juan, entre otros) así lo hace suponer.