Hay toda una historia detrás de los navegadores de Internet. Los programas que sirven para poder utilizar Internet son una evolución de formas más arcaicas de intercomunicación entre computadoras.
La historia, o más bien la prehistoria de los navegadores nace comúnmente con el desarrollo propio de Internet, creado por Tim Berners-Lee para que se comunicaran entre sí los científicos del laboratorio CERN (Centro Europeo para la Investigación Nuclear) de Ginebra, Suiza con colegas del resto del mundo. Esto a fines de 1990, principios de 1991.
Pero hubo que esperar a 1993 hasta que a alguien se le ocurrió desarrollar un programa para ser utilizado en Windows y Macintosh: Mosaic.
A partir de allí, se desencadenaron una serie de productos que intentaron aprovechar lo que se venía, aunque todavía no se estuviera muy seguro de lo que se trataba. Así, en 1993 HP diseñó Arena, ideado para sacar provecho de tablas y gráficos en la incipiente Web.
En 1994, en la fría Noruega apareció un navegador que sorprendía por su capacidad: Opera. Sin embargo, la versión comercial recién se lanzaría dos años después. La aventura de los vikingos perdura hasta nuestros días, con excelentes versiones de este gran navegador.
Fue Netscape Navigator, sin embargo, el primer gran navegador que desplazaría a fines del 94 a Mosaic y se plantaría como el primer gran navegador utilizado en todo el planeta.
Claro que su reino duró poco: en 1995, Microsoft lanzó el sistema operativo Windows 95, en el cual se incluía un navegador llamado Internet Explorer. Con Windows instalándose en el 90% de las computadoras mundialmente, el navegador se apropió rápidamente del mercado.
Igualmente, eso no desalentó a nuevos contendientes. Netscape lanzó una versión de código abierto de su navegador en 2002, al que denominó Mozilla. Dos años después, rebautizado como Firefox, uno de los más grandes contendientes del Explorer en toda su historia empezaba su carrera.
El mundo Mac, casi siempre alejado de lo que pasa fronteras afuera, vio nacer en 2003 uno de los mejores navegadores de toda su historia: Safari. Antes de eso, los fanáticos de la empresa de la manzana se resignaban a utilizar una versión del Internet Explorer para Mac.
Y cuando parecía que no podía haber nuevas sorpresas (aunque siguieron apareciendo cientos de navegadores, la mayoría sin demasiada repercusión), en septiembre de 2008 Google anunció orgulloso el nacimiento de un nuevo navegador: Chrome. Con el estilo minimalista típico de Google, el navegador tuvo un tímido recibimiento, para luego empezar a ser reconocido y aceptado como un contendiente serio.


