De olas, tablas y pinceles - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

De olas, tablas y pinceles

Entrevistamos a Pablo Fontes, la mente maestra detrás de la fusión del skate y el surf llevado a la pintura. Un estilo de vida, un lienzo, un hombre y una muestra que termina este domingo. A ver...

Pablo Fontes es un tipo común. De esos que se levantan temprano, desayunan y arrancan a laburar. Quizás salga de la media porque su lugar de trabajo no es en una oficina sino en un estudio. O tal vez porque por las noches, si todavía le quedan energías, sale a patear con el skate. Fontes es pintor, clase 72 el hombre, que desde bien chico comenzó a dibujar para años más tarde andar por el cemento y las olas con su tabla de skate y de surf. Su perfil está bien marcado, esas son sus tres pasiones.

"Para pintar me inspiro en la Belleza, me cautiva, en la mitología, en la filosofía, en la historia, la literatura, en algo que escuche o encontré por ahí en algún retazo de tiempo", dice. Por eso desde hace más de diez años se presenta en diferentes galerías con ese concepto de trabajo y por eso desde este último martes hasta el domingo él y sus obras estarán presentes en la galería Voltaire.

Conocemos de tu pasión por la pintura el skate y el surf, pero... ¿cómo surge la fusión de esos tres elementos? ¿Cuál es el punto de compatibilidad?
Básicamente es un hecho histórico que los surfers y skaters pintemos, diseñemos, saquemos nuestras propias fotos y montemos nuestras propias películas. El surf es una disciplina que se remonta a miles de años de historia y no sólo se practicó en el Pacífico insular sino que otras culturas marinas también desplegaban ritos similares a los dioses del mar. Hay muchos ejemplos, unos códices realizados en Sudáfrica en el siglo XVI que encontré investigando hace un tiempo muestran a los zulúes surfeando en sus escudos; en Perú desde los Incas o tal vez con anterioridad se practica en una pequeña embarcación de juncos algo parecido al surf y los ejemplos son muchos más. El surf es una costumbre única, celosamente custodiada por los guerreros, de la cultura originaria que sobrevivió la occidentalización de las islas.

Por su parte, el skate surge como la transpolación de este ritual milenario a la ciudad, al cemento. El cambio de medio nace a partir de la necesidad de los sufistas de practicar los días que no habían olas. Una gran sequía a fines de los 60 s en California llevó a que los surfers desesperados se dedicaran a practicar el skate con más asiduidad, y a la vez las practicas de skate se realizaran en las piscinas vacías. Los pooles y el nacimiento de las ruedas de uretano, porque hasta entonces eran de cerámica, le dieron al skate personalidad propia y un impulso único: la posibilidad de volar que hasta entonces era algo que los surfers ni siquiera contemplaban.

¿Con qué nos podemos encontrar en la galería Voltaire este fin de semana? ¿Cuál es el objetivo conceptual de la muestra?
Cuando los chicos de Voltaire nos invitaron a inaugurar el espacio pensé en centrar la forma similar de trabajo que tengo con Martín De Marco y la Lic. Chelsey Henderson. Para lo que comúnmente se denomina como pintura de caballete se nos ocurrió titular la muestra "II RIDERS" y Chelsey se ofreció a escribir el prólogo y entendió viéndonos pintar muy bien de qué se trataba la propuesta.

"Pablo Fontes y Martin De Marco: indiscutiblemente y por donde se los mire, dos riders. Para estos dos artistas el skate es mucho más que un deporte o un movimiento contracultural, el skate es el instrumento con el cual mantienen viva la industria de la adrenalina con la cual se identifican. Deslizándose por el mundo, el rider crea su propio espectáculo y deja así de ser un mero espectador (...)".

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